El bullying o acoso escolar es el maltrato físico o psicológico intencionado y continuado que se ejerce entre escolares de forma asimétrica. Aparece en 10 expedientes de este archivo, casi siempre en el origen de un villano y no en su conducta adulta, y es el término de este glosario que más se usa mal: se ha convertido en la palabra para cualquier cosa desagradable que ocurre en un colegio.
Un conflicto entre iguales
La definición operativa que fijó Dan Olweus exige tres requisitos simultáneos, y el tercero es el que casi siempre se olvida. Intención: el daño se busca, no es un accidente ni un malentendido. Repetición: no es un episodio aislado, sino un patrón sostenido en el tiempo. Y desequilibrio de poder: la víctima no puede defenderse con eficacia, porque el agresor tiene más fuerza, más estatus, más apoyos o más información. Si falta el desequilibrio, lo que hay es un conflicto entre iguales —desagradable, quizá violento, pero simétrico— y se resuelve de otra manera: mediación entre partes con capacidad equivalente. Tratar un conflicto como acoso convierte a un chico en agresor oficial sin serlo; tratar un acoso como conflicto sienta a la víctima a negociar con quien la domina. Las dos confusiones hacen daño, y en direcciones opuestas.
// En el archivoCasi siempre está en el capítulo uno
Lo que llama la atención al ver estos expedientes juntos es dónde aparece el acoso: casi nunca describe lo que el villano hace, sino lo que le hicieron. Es material de origen, y por eso conecta con la teoría general de la tensión —estímulos nocivos sostenidos que generan ira sin salida legítima— y con el etiquetamiento. También aparece el otro lado: el abusón escolar como personaje en sí mismo, que la ficción suele explicar con una casa rota detrás. Ambas lecturas están en la literatura y ninguna funciona como coartada.
Dónde aparece en el archivo
10 expedientes, agrupados por la teoría con la que se analiza cada uno.
// La grietaEl acoso explica la ira, no la elección de víctima
Aquí está la grieta más importante de todo este glosario, porque el relato «fue acosado y por eso se convirtió en un monstruo» es cómodo y falso en su forma fuerte. La inmensa mayoría de quienes sufren acoso escolar no delinquen después: la asociación existe en los datos pero es modesta, y está mediada por otras cosas —apoyo familiar, salud mental, si alguien intervino—. Haber sufrido daño explica la presencia de la ira; no explica a quién se elige para descargarla, y ahí es donde vive la responsabilidad. Usar el acoso como explicación total hace además un daño colateral: sugiere a millones de personas que lo sufrieron que llevan dentro algo peligroso, lo cual no es verdad. Explicar no es exculpar, y tampoco es predecir.
Tres ideas clave
- El bullying exige tres requisitos a la vez, según la definición de Olweus: intención, repetición y desequilibrio de poder. Sin el tercero es un conflicto entre iguales, y se resuelve de otra manera.
- Las dos confusiones hacen daño en direcciones opuestas: tratar un conflicto como acoso convierte en agresor a quien no lo es; tratar un acoso como conflicto sienta a la víctima a negociar con quien la domina.
- En este archivo el acoso casi siempre está en el origen del villano, no en su conducta. Pero la mayoría de quienes lo sufren no delinquen: explica la presencia de la ira, no la elección de víctima, que es donde vive la responsabilidad.
Fuentes · para seguir leyendo
- Olweus, D. (1993). Bullying at School: What We Know and What We Can Do. Blackwell.
- Ttofi, M. M. & Farrington, D. P. (2011). «Effectiveness of School-Based Programs to Reduce Bullying». Journal of Experimental Criminology, 7(1), 27-56.
- Agnew, R. (1992). «Foundation for a General Strain Theory of Crime and Delinquency». Criminology, 30(1), 47-88.
Dudas de la teoríaPreguntas frecuentes
¿Qué es el bullying exactamente?
El maltrato físico o psicológico intencionado y continuado que se ejerce entre escolares de forma asimétrica. La definición de Olweus exige tres requisitos simultáneos: intención de dañar, repetición en el tiempo y desequilibrio de poder que impide a la víctima defenderse con eficacia.
¿Cuál es la diferencia entre bullying y un conflicto entre compañeros?
El desequilibrio de poder. Si las dos partes tienen capacidad equivalente de defenderse, lo que hay es un conflicto —puede ser desagradable e incluso violento, pero es simétrico— y se aborda con mediación. Sin asimetría no es acoso, aunque haya daño.
¿Sufrir bullying convierte a alguien en delincuente?
No. La asociación aparece en los datos pero es modesta y está mediada por otros factores: apoyo familiar, salud mental, si alguien intervino. La inmensa mayoría de quienes sufren acoso escolar no delinquen después. Explica la presencia de ira, no la decisión de dañar a otro.
¿Por qué es peligroso usar el acoso como explicación de un villano?
Porque explica la ira pero no la elección de la víctima, que es donde vive la responsabilidad. Y tiene un daño colateral: sugiere a los millones de personas que lo sufrieron que llevan dentro algo peligroso, lo cual es falso. Explicar no es exculpar, y tampoco es predecir.