// Teoría criminológica Teoría crítica

Criminología Crítica Latinoamericana

Vista desde el margen, la cárcel no es lo peor del sistema penal. Lo peor es lo que no consta en ningún expediente: la selección que cae siempre sobre el mismo pobre y la violencia que el propio Estado ejerce y niega. Aniyar de Castro, Del Olmo y Zaffaroni aprendieron a leer el castigo por lo que hace fuera de la ley.

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// Definición

¿Qué es la criminología crítica latinoamericana?

La criminología crítica latinoamericana sostiene que el sistema penal de la periferia elige siempre a los más vulnerables y ejerce además una violencia ilegal que el propio Estado niega: el «sistema penal subterráneo». La desarrollaron Rosa del Olmo (1981), Lola Aniyar de Castro (Criminología de la liberación, 1987) y Eugenio Raúl Zaffaroni (En busca de las penas perdidas, 1989).

Un manual de criminología al uso explica que la policía detiene, los jueces juzgan y las cárceles custodian. En buena parte de América Latina, en los años setenta, esa descripción dejaba fuera lo esencial: los detenidos que no llegaban a ningún juzgado, los «abatidos en enfrentamiento» que nunca dispararon. La criminología crítica latinoamericana nació de esa omisión. Su tesis es que el sistema penal del margen no se entiende leyendo sus códigos, sino mirando a quién elige y qué hace fuera de la ley.

Infografía

Criminología crítica latinoamericana de un vistazo

Autores
Lola Aniyar de Castro · Rosa del Olmo · Eugenio Raúl Zaffaroni
Año
1981-1989
Familia
Crítica
Idea
En el margen, el sistema penal se define por a quién selecciona y por la violencia que ejerce sin dejar constancia
En una fórmulaLey que lo prohíbe casi todo → agencias que solo pueden con una fracción → selección por vulnerabilidad + sistema subterráneo
Realismo marginalpartir de los hechos de poder de la periferia, no de los manuales escritos en el centro
Estado actualVigente, con maticesSelectividad y violencia estatal, bien documentadas; la deslegitimación total, discutida

// OrigenMaracaibo, Buenos Aires y una criminología propia

El primer foco estuvo en Maracaibo, en el Instituto de Criminología de la Universidad del Zulia, con la venezolana Lola Aniyar de Castro. A su lado, Rosa del Olmo, barcelonesa afincada en Venezuela, preguntó en América Latina y su criminología (1981) de dónde había salido la criminología que se enseñaba en la región. Respuesta: del positivismo europeo, copiado por élites ilustradas que no miraban sus propias sociedades y usado para clasificar a las poblaciones que querían gobernar. Aniyar sacó la consecuencia en Criminología de la liberación (1987): o la disciplina legitima el orden, o se compromete con los derechos humanos de quienes ese orden castiga.

El puente con Europa fue el italiano Alessandro Baratta, cuya Criminologia critica e critica del diritto penale (1982), traducida en México en 1986, fue manual de una generación: el estatus de criminal se reparte tan desigualmente como la riqueza. El argentino Eugenio Raúl Zaffaroni dio el paso decisivo en En busca de las penas perdidas (1989) con su «realismo jurídico-penal marginal». Marginal en tres sentidos: por el lugar de la región en la periferia del poder mundial, por la obligación de partir de sus hechos de poder y porque son los marginados quienes reciben la violencia penal.

En una frase

La tesis de la corriente

En el margen, el sistema penal no se define por lo que dice la ley, sino por a quién elige y por lo que hace sin dejar constancia.

Concepto clave

La selectividad estructural

Las leyes penales prohíben tantas conductas que, aplicadas a todos, casi nadie quedaría fuera. Policías, jueces y cárceles solo pueden procesar una fracción mínima, así que no pueden no elegir. Y eligen por vulnerabilidad: cae quien encaja en el estereotipo (joven, pobre, de piel oscura, sin abogado), no quien más daño causa. Zaffaroni llama criminalización primaria a la ley escrita y secundaria a esa selección de personas concretas. La selectividad no es un fallo corregible con más medios: es el modo normal de funcionar del sistema.

El esquema

Cómo selecciona el sistema penal del margen, paso a paso

  1. 1
    Criminalización primariaLa ley prohíbe más conductas de las que ningún Estado podría perseguir
  2. 2
    Capacidad mínimaLas agencias penales solo procesan una fracción ínfima de lo prohibido
  3. 3
    Selección por vulnerabilidadEsa fracción la deciden el estereotipo y la falta de defensas
  4. 4
    Sistema subterráneoA los seleccionados se les aplica además una violencia ilegal que el Estado niega

Corolario: una parte de las muertes que produce el sistema penal del margen no figura en ninguna estadística como castigo.

// El sistema que no constaLo que el Estado hace y no firma

Aniyar de Castro le puso nombre en un volumen del Instituto Interamericano de Derechos Humanos coordinado por Zaffaroni (1984): el sistema penal subterráneo. Junto al sistema de los códigos y las sentencias funciona otro hecho de torturas, desapariciones, ejecuciones presentadas como enfrentamientos y escuadrones tolerados. No es la podredumbre de unos cuantos agentes, sino parte de la misma maquinaria, y recae sobre la población que el sistema visible ya había seleccionado. Las dictaduras del Cono Sur lo hicieron brutalmente visible; lo incómodo es que sobrevive en democracia.

Ahí está lo que la corriente añade a sus vecinas. La criminología crítica pregunta quién define el delito; la radical lo lee desde la clase; la poscolonial, desde la ley impuesta por una metrópoli. La latinoamericana, que habla desde repúblicas cuyos castigos administran sus propias élites, desplaza la mirada de la ley a la práctica de las agencias, de la clase a la vulnerabilidad y del delito a las muertes que produce el propio sistema. Zaffaroni concluyó que un sistema así está deslegitimado, pero no propuso abolirlo de golpe, sino dar al derecho penal la tarea de un dique: contener el poder punitivo, no legitimarlo.

// En la ficciónEl estereotipo elige, el sótano remata

Quinlan, el policía legendario de un pueblo fronterizo en Sed de mal, reúne los dos mecanismos: cuando «sabe» quién es culpable, fabrica la prueba, y su culpable es Manolo Sánchez, un joven mexicano en cuyo cuarto aparece una dinamita que antes no estaba. El estereotipo elige; la fabricación, que nadie firma, condena. Javert, de Los Miserables, es la cara honrada de la selectividad: no roba ni miente, y aun así dedica la vida a perseguir al presidiario que pasó diecinueve años en galeras por un pan y varias fugas. No necesita corromperse. El sistema ya eligió por él.

Alicia Sierra, en La casa de papel, dirige los interrogatorios de Río en un lugar secreto, con privación de sueño y ruido constante; cuando salen las pruebas, el Gobierno la abandona: el sistema visible lavándose las manos del subterráneo. Alonzo, en Training Day, mata a un hombre y su equipo redacta luego la versión de una operación legal. Y a Alexander Mahone, en Prison Break, un poder incrustado en el Gobierno le ordena matar a los fugados en vez de detenerlos. Es cine del centro, y la teoría no se extraña: en el margen el subterráneo solo es más ancho.

// La teoría hoyDos categorías que se pueden contar

En Colombia, la Jurisdicción Especial para la Paz estableció en 2021 que entre 2002 y 2008 al menos 6.402 personas fueron asesinadas por miembros del Ejército y presentadas como guerrilleros muertos en combate: los «falsos positivos», ejecuciones vestidas de acto legal cuyas víctimas fueron a menudo jóvenes pobres atraídos con falsas ofertas de trabajo. En Brasil, el Fórum Brasileiro de Segurança Pública contabilizó 6.393 muertes por intervención policial en 2023; el 82,7 % eran personas negras. Ninguna cifra prueba la teoría entera; ambas muestran que sus categorías se pueden contar.

// La grietaMejor para denunciar el castigo que para gobernar la inseguridad

Su límite es el reverso de su fuerza. Una corriente construida para desenmascarar al sistema penal dice mucho de la violencia del Estado y bastante menos de la violencia entre particulares, cuyas principales víctimas son los mismos barrios pobres que la policía selecciona. Al vecino que pide seguridad, la deslegitimación le ofrece un diagnóstico preciso de por qué el sistema le falla y casi ningún programa para protegerle mañana. El dique contiene el poder punitivo; no dice qué hacer con el homicidio que ese poder no previene.

Relevancia histórica

De Maracaibo a la criminología cautelar

Forjada entre dictaduras y transiciones, en institutos universitarios y en los seminarios del Instituto Interamericano de Derechos Humanos, la corriente dejó un vocabulario (selectividad, vulnerabilidad, sistema subterráneo) que pasó a defensorías y comisiones de la verdad.

  1. 1981Rosa del Olmo publica América Latina y su criminología.
  2. 1982Alessandro Baratta publica Criminologia critica e critica del diritto penale (trad. esp., 1986).
  3. 1984Aniyar de Castro describe el sistema penal subterráneo en un volumen del IIDH coordinado por Zaffaroni.
  4. 1987Aniyar de Castro publica Criminología de la liberación en Maracaibo.
  5. 1989Zaffaroni formula el realismo jurídico-penal marginal en En busca de las penas perdidas.
  6. 2011Zaffaroni propone una criminología cautelar frente a las masacres en La palabra de los muertos.

// Por qué importaLeer el castigo por lo que no consta

Esta corriente cambia lo que cuenta como dato. Una estadística penitenciaria dice cuántos presos hay; no dice cuántos murieron antes de llegar a un juzgado ni por qué los presos se parecen tanto entre sí. Mirar desde el margen obliga a preguntar por el perfil de los seleccionados antes que por sus delitos, y a medir a una policía también por los muertos que produce. Y sirve en cualquier país donde el castigo caiga siempre sobre los mismos.

Luces y sombras

Fortalezas
  • Da nombre a lo que la criminología del centro dejaba fuera: la violencia ilegal del Estado como parte del sistema penal.
  • Explica por qué las cárceles se llenan de los mismos perfiles: la selectividad es estructural.
  • Habla desde la región: Del Olmo mostró que la criminología llegó importada como técnica de control.
  • Sus categorías hoy se miden: letalidad policial, ejecuciones disfrazadas, perfil de los muertos.
Límites y críticas
  • Dice más sobre la violencia del Estado que sobre la violencia entre particulares.
  • La deslegitimación total deja poco programa para la seguridad inmediata de las víctimas.
  • La etiqueta «el margen» agrupa países y trayectorias muy distintas.
  • Buena parte de su obra es ensayo jurídico y político más que investigación empírica.
En resumen

Tres ideas clave

  • La criminología crítica latinoamericana (Del Olmo, 1981; Aniyar de Castro, 1987; Zaffaroni, 1989): en el margen, el sistema penal se define por a quién selecciona y por lo que hace fuera de la ley.
  • La sostienen dos conceptos: la selectividad estructural, que elige por vulnerabilidad y no por daño, y el sistema penal subterráneo, la violencia ilegal que el Estado ejerce y niega.
  • Diagnostica mejor el castigo que la inseguridad de los barrios pobres, pero deja una vara de medir: los muertos que produce el propio sistema.

Fuentes · para seguir leyendo

  • Del Olmo, R. (1981). América Latina y su criminología. Siglo XXI.
  • Baratta, A. (1982). Criminologia critica e critica del diritto penale: introduzione alla sociologia giuridico-penale. Il Mulino (trad. esp.: Criminología crítica y crítica del derecho penal: introducción a la sociología jurídico-penal, Siglo XXI, 1986).
  • Aniyar de Castro, L. (1984). «Derechos humanos, modelo integral de la ciencia penal, y sistema penal subterráneo». En E. R. Zaffaroni (coord.), Sistemas penales y derechos humanos en América Latina (primer informe). Depalma.
  • Aniyar de Castro, L. (1987). Criminología de la liberación. Universidad del Zulia.
  • Zaffaroni, E. R. (1989). En busca de las penas perdidas: deslegitimación y dogmática jurídico-penal. Ediar.
  • Zaffaroni, E. R. (2011). La palabra de los muertos: conferencias de criminología cautelar. Ediar.
  • Jurisdicción Especial para la Paz (2021). Auto 033 de 2021. Sala de Reconocimiento de Verdad, de Responsabilidad y de Determinación de los Hechos y Conductas.
  • Fórum Brasileiro de Segurança Pública (2024). 18º Anuário Brasileiro de Segurança Pública. FBSP.

// Pon a prueba la teoría¿A cuál de estos villanos analiza KRIMINIS con Criminología Crítica Latinoamericana?

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Dudas de la teoríaPreguntas frecuentes

¿Qué es la criminología crítica latinoamericana?

La criminología crítica latinoamericana sostiene que el sistema penal de la periferia elige siempre a los más vulnerables y ejerce además una violencia ilegal que el propio Estado niega: el «sistema penal subterráneo». La desarrollaron Rosa del Olmo (1981), Lola Aniyar de Castro (Criminología de la liberación, 1987) y Eugenio Raúl Zaffaroni (En busca de las penas perdidas, 1989).

¿Quién formuló la criminología crítica latinoamericana y cuándo?

Es obra de un grupo, no de una sola firma. Sus textos fundacionales son «América Latina y su criminología» (1981), de Rosa del Olmo; «Criminología de la liberación» (1987), de Lola Aniyar de Castro, publicada por la Universidad del Zulia en Maracaibo, y «En busca de las penas perdidas: deslegitimación y dogmática jurídico-penal» (1989), de Eugenio Raúl Zaffaroni. El italiano Alessandro Baratta, con «Criminologia critica e critica del diritto penale» (1982), fue su puente con Europa.

¿Sigue vigente la criminología crítica latinoamericana y qué se le critica?

Su diagnóstico sigue vigente y tiene datos detrás: la letalidad policial en Brasil o los «falsos positivos» de Colombia describen exactamente la selectividad y el sistema subterráneo. Se le critica que sea mejor para denunciar el castigo que para responder a la inseguridad que sufren los propios barrios pobres, que son también las principales víctimas del delito común.

¿Qué villano del archivo ilustra mejor la criminología crítica latinoamericana?

Hank Quinlan, de «Sed de mal», reúne los dos mecanismos. Es un policía legendario de un pueblo de la frontera con México que, cuando «sabe» quién es culpable, fabrica la prueba. Su víctima es Manolo Sánchez, un joven mexicano: el estereotipo elige al sospechoso y la violencia que nadie firma completa la condena.

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