Jack Sawyer es todavía un crío. Juega con un taxi negro de juguete detrás del sofá del despacho de su padre, en Los Ángeles, cuando oye a los dos socios de la agencia hablar del lugar con el que él sueña despierto. Su padre, Phil Sawyer, escucha. El tío Morgan, Morgan Sloat, expone un plan: allí tienen magia como aquí tenemos física, es una monarquía agraria, y ya han sacado bastante provecho de ella. ¿Y si les llevaran electricidad? ¿Y si hicieran llegar armas modernas a la gente adecuada? Phil le frena: lo que se hace allí puede volverse contra ellos aquí. Años después, en El talismán (1984), de Stephen King y Peter Straub, Phil está muerto, «en un accidente de caza en Utah». El tío Tommy, otro amigo de la familia, murió atropellado en Los Ángeles. Jack tiene doce años, y su madre, Lily Cavanaugh, enferma de cáncer, se ha escondido de Sloat en un hotel vacío de Arcadia Beach, en New Hampshire. La trilogía acaba de cerrarse: Scribner publicó el 6 de octubre Other Worlds Than These, que en España aparece como Otros mundos (Plaza & Janés), según las fichas de las librerías.
// La teoríaEl delincuente respetable
En diciembre de 1939, en Filadelfia, Edwin H. Sutherland dedicó su discurso como presidente de la American Sociological Society a unos delincuentes que nadie estudiaba: ejecutivos, banqueros, médicos y políticos. Lo publicó en 1940 como «White-Collar Criminality» y lo desarrolló en White Collar Crime (1949), donde revisó las resoluciones contra las setenta mayores empresas de Estados Unidos y encontró 980. Llamó delito de cuello blanco al que comete una persona respetable y de alto estatus en el ejercicio de su profesión. Su argumento iba contra las teorías que atribuían el delito a la pobreza: se habían construido con detenidos y presos, es decir, con lo que el sistema penal atrapa. Los fraudes, los sobornos y los pactos de precios se resolvían por la vía civil o administrativa y no aparecían en las estadísticas. Para explicar por qué los cometían, Sutherland recurrió a su propia teoría de la asociación diferencial: en ciertos ambientes de negocios, saltarse la ley se aprende como una práctica más del oficio.
El crimen con membrete
Sloat es, en palabras de la novela, inversor, especulador de terrenos y agente ocasional de Hollywood. Habla de otro mundo con el vocabulario de una reunión de socios: ventaja, beneficio, sinergia. Esa respetabilidad es su mejor coartada. Cuando muere Phil, el registro dice «accidente de caza»; cuando muere el tío Tommy, atropello. Ninguna de esas muertes entra en una estadística como homicidio, que es exactamente el filtro que Sutherland denunciaba: el sistema mira hacia abajo y no ve lo que se hace desde un despacho.
// El sujetoEl tío Morgan
Sloat aparece pocas veces en persona, pero su sombra cubre todo el viaje de Jack hacia el oeste. Hacia el primer cuarto de la novela, al volver a los Territorios tras escapar de Oatley, Jack recuerda entera aquella conversación del despacho: su padre advertía de que una guerra breve en el otro mundo había coincidido con la invasión de Polonia en 1939, y de ahí Jack pasa a otra muerte, la de Jerry Bledsoe, electricista de la agencia Sawyer & Sloat, que murió en una explosión. Más adelante, junto a un río de los Territorios donde acaba de conocer a Wolf, Jack ve llegar a Morgan de Orris con su arma: una humilde llave de hojalata que en el otro mundo es un pararrayos y que Sloat lleva colgada del cuello con una cadena de plata. Sus planes, además, ya están en marcha: Richard, el hijo de Sloat, y Jack interceptan un cargamento de subfusiles Uzi y granadas para los soldados de Morgan, que viaja en un tren de baterías construido con esclavos a través de un desierto envenenado. (Spoiler) Por el camino Jack comprende que a su padre lo mató Sunlight Gardener, el predicador del correccional de Indiana, por encargo de Morgan. En la playa de Point Venuti, el Talismán le devuelve su propio rayo.
Morgan Sloat
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// La grietaUn estafador no encarga asesinatos
El concepto de Sutherland se pensó para delitos que se cometen dentro de la actividad profesional y casi siempre sin violencia: falsear cuentas, sobornar, engañar al cliente. Sloat va mucho más allá. Ordena matar a su socio, y la sombra de su mano alcanza a otros amigos de Phil. Un homicidio por encargo para quedarse con un negocio no deja de ser un homicidio, aunque lo firme un hombre con traje. Encaja mejor la propuesta de Susan Shapiro (1990), que definió estos delitos por el abuso de confianza y no por el estatus del autor: Sloat es el socio, el tío y el amigo de la casa, y usa justamente ese acceso. También cabe la objeción de Paul Tappan (1947): sin condena no hay delincuente. A Sloat nunca lo juzga nadie.
La otra grieta es el mundo mismo. En los Territorios no hay mercado ni reguladores que burlar. Lo que Sloat quiere allí, armas para una monarquía agraria y un trono vacante, se parece más a una conquista que a un fraude, y en la novela su ambición acaba siendo casi cósmica. La teoría ilumina al Sloat de Los Ángeles, el que hace negocio con lo ajeno y deja que otros disparen, mejor que al Morgan de Orris del final. Y, como siempre, explicar no es exculpar: que la respetabilidad le proteja no hace sus crímenes más pequeños.
Quién mira los accidentes
La lección de Sutherland sigue vigente: el delito de los poderosos cuesta más que el de la calle y se persigue mucho menos, porque se presenta como un error contable, un litigio o una desgracia. Marshall Clinard y Peter Yeager (1980) llamaron la atención sobre la violencia empresarial, la que mata sin que nadie empuñe un arma. En El talismán, la pregunta que hace Jack a Richard, por qué mueren tantos amigos de su padre, es la que un investigador debería hacerse ante una cadena de accidentes alrededor de un mismo negocio.
Tres ideas clave
- Sutherland (1939-1949) llamó delito de cuello blanco al que cometen personas respetables en el ejercicio de su profesión, y que el sistema penal casi nunca registra.
- Morgan Sloat, socio del padre de Jack Sawyer en El talismán, quiere llevar armas modernas a los Territorios, y las muertes a su alrededor pasan por accidentes.
- La grieta: Sloat encarga asesinatos y aspira a un trono, algo que desborda un concepto pensado para fraudes sin violencia; le cuadra mejor el abuso de confianza de Shapiro.
Fuentes · para seguir leyendo
- Sutherland, E. H. (1940). «White-Collar Criminality». American Sociological Review, 5(1), 1-12.
- Sutherland, E. H. (1949). White Collar Crime. Dryden Press (trad. esp.: El delito de cuello blanco, trad. de Rosa del Olmo, La Piqueta, 1999).
- Tappan, P. W. (1947). «Who Is the Criminal?». American Sociological Review, 12(1), 96-102.
- Clinard, M. B. y Yeager, P. C. (1980). Corporate Crime. Free Press.
- Shapiro, S. P. (1990). «Collaring the Crime, Not the Criminal: Reconsidering the Concept of White-Collar Crime». American Sociological Review, 55(3), 346-365.
- King, S. y Straub, P. (1984). The Talisman. Viking (trad. esp.: El talismán, Plaza & Janés).
Dudas del expedientePreguntas frecuentes
¿Quién es Morgan Sloat?
Morgan Sloat («Morgan de Orris») es un villano de El talismán, analizado en KRIMINIS con la lente de la criminología. Hablaba de otro mundo como de un mercado por explotar.
¿Por qué Morgan Sloat (Morgan de Orris) se convierte en villano?
Morgan Sloat, de El talismán, y el delito de cuello blanco: un inversor respetable quiere llevar armas a otro mundo, y los amigos de su socio mueren en «accidentes». Sutherland explicó por qué nadie mira al de la corbata.
¿Qué teoría criminológica explica a Morgan Sloat?
El caso de Morgan Sloat se analiza desde la Delito de cuello blanco. Edwin Sutherland acuñó en 1939 el concepto de delito de cuello blanco: el que cometen personas respetables y de alto estatus en el ejercicio de su profesión, que casi nunca llega a un tribunal penal ni a las estadísticas. Morgan Sloat, de El talismán (1984), de Stephen King y Peter Straub, es el socio del difunto padre de Jack Sawyer en una agencia de Los Ángeles: inversor, especulador de terrenos y agente de Hollywood. Su gemelo en los Territorios, Morgan de Orris, aspira al trono de una reina moribunda. Sloat quiere llevar armas modernas a ese mundo, y a su alrededor la gente muere en accidentes que nadie investiga.








