En El sabueso de los Baskerville (Arthur Conan Doyle, 1902), el doctor Mortimer le lleva a Sherlock Holmes una vieja leyenda familiar y una muerte reciente. Según la leyenda, un perro monstruoso persigue a la familia Baskerville desde el siglo XVII. Sir Charles Baskerville acaba de aparecer muerto al borde del páramo, con la cara desencajada por el terror, y junto al cuerpo Mortimer vio las huellas de un perro enorme. El nuevo heredero, sir Henry, llega desde Canadá. Watson viaja con él a Dartmoor y conoce a los vecinos, entre ellos un naturalista amable que colecciona mariposas, Jack Stapleton, y a la mujer que presenta como su hermana. Holmes acaba descubriendo la verdad: Stapleton es también un Baskerville, el siguiente en la línea de la herencia; la mujer es su esposa, a la que maltrata; y el perro es real, un animal enorme que esconde en la ciénaga y pinta con fósforo para que brille en la oscuridad.
// La teoríaUn miedo que se instala en los lugares
Desde los años setenta, la criminología se dio cuenta de que el miedo al delito era un problema en sí mismo, y de que no coincidía con el riesgo real: quienes más temían no eran siempre los más victimizados. Wesley Skogan y Michael Maxfield mostraron que el miedo se contagia a través de la conversación y el rumor —la gente teme más lo que oye contar que lo que ha vivido— y que se fija en lugares concretos que se ganan una reputación. Kenneth Ferraro añadió que el miedo depende de cómo interpreta cada uno el riesgo, no solo de las estadísticas. Sus consecuencias son concretas: la gente evita ciertas calles a ciertas horas, y esos lugares, sin nadie que los vigile, se vuelven más peligrosos. El miedo vacía el espacio, y el espacio vacío hace verdadero el miedo.
Un agresor que toma prestado un miedo
Stapleton no necesita crear el pánico: estaba ahí mucho antes que él. La leyenda del perro se cuenta en la comarca desde hace generaciones; el páramo es un lugar que todos evitan de noche; los criados y los vecinos repiten la historia. Su delito consiste en darle cuerpo al miedo en el momento justo. Sir Charles tenía el corazón débil y creía en la leyenda: a Stapleton le bastó con soltarle el perro. Y el miedo funciona además como tapadera. Cuando alguien muere de terror en un páramo maldito, nadie busca a un asesino. El miedo de la comarca le hace el trabajo dos veces: mata a la víctima y mantiene lejos a la policía.
// El sujetoEl vecino amable
Lo inquietante de Stapleton es lo corriente que parece. Es culto, educado, experto en la historia natural del páramo y el único vecino que conoce los caminos seguros de la ciénaga de Grimpen. Ese conocimiento del terreno es lo que hace posible su plan: puede esconder al perro donde nadie va y moverse por un paisaje que asusta a todos los demás. Como muchos agresores que explotan el miedo, usa como recurso la misma geografía que paraliza a los demás. También explota el miedo en casa: su mujer, aterrorizada, intenta avisar a sir Henry sin atreverse a decir nada abiertamente. La historia termina donde empezó, en la ciénaga: Stapleton huye por ella de noche y nunca se encuentra rastro de él.
Jack Stapleton
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// La grietaUna teoría sobre las víctimas, usada para leer a un agresor
La geografía del miedo se desarrolló para entender la experiencia de los vecinos, no la estrategia de los agresores. Estudia por qué la gente se siente insegura y qué hace ese sentimiento con las comunidades. Stapleton es otro caso: un manipulador deliberado del miedo, más cercano a un estafador que al delito anónimo que asusta a un barrio. Leerlo con esta teoría es útil porque enseña algo que la teoría implica pero rara vez estudia: el miedo de una comunidad es un recurso que alguien puede usar. Las extorsiones en barrios controlados por bandas funcionan igual, y también los rumores que se usan para echar a la gente de un lugar.
La teoría tiene además su propio límite. Explica cómo el miedo vacía los lugares, no por qué es tan persistente incluso cuando los hechos lo desmienten. En la novela, el miedo sobrevive a la explicación: cuando Holmes demuestra que el sabueso es solo un perro, la leyenda ya ha hecho su trabajo. Las comunidades reales conocen ese patrón: un barrio que se gana fama de peligroso puede conservarla mucho después de que el delito haya bajado.
El miedo no es solo una sensación
El miedo al delito tiene efectos reales: la gente sale menos, evita los espacios públicos, desconfía de sus vecinos y apoya políticas más duras de lo que justifican los datos. La investigación recomienda tomarlo en serio sin alimentarlo: mejorar los lugares que se temen —iluminación, mantenimiento, actividad—, informar con datos reales y reforzar los lazos entre vecinos, que son lo que hace más seguro un lugar. La ciénaga de Grimpen era peligrosa porque nadie iba allí. Un páramo lleno de gente habría dejado al sabueso sin sitio donde esconderse.
Tres ideas clave
- La geografía del miedo (Skogan y Maxfield; Ferraro) estudia cómo el miedo al delito se contagia por el rumor, se fija en lugares y los vacía, a menudo con independencia del riesgo real.
- Stapleton no crea el miedo al sabueso: lo encuentra instalado en el páramo y le da cuerpo con un perro pintado con fósforo. El miedo mata a sir Charles y además impide que nadie busque a un asesino.
- La grieta: la teoría se pensó para entender a los vecinos, no a los agresores que manipulan el miedo; la novela enseña que el miedo de una comunidad es un recurso que alguien puede explotar.
Fuentes · para seguir leyendo
- Skogan, W. G. y Maxfield, M. G. (1981). Coping with Crime: Individual and Neighborhood Reactions. Sage.
- Ferraro, K. F. (1995). Fear of Crime: Interpreting Victimization Risk. SUNY Press.
- Hale, C. (1996). «Fear of Crime: A Review of the Literature». International Review of Victimology, 4(2), 79-150.
- Doyle, A. C. (1902). The Hound of the Baskervilles. George Newnes.
Dudas del expedientePreguntas frecuentes
¿Quién es Jack Stapleton?
Jack Stapleton es un villano de Sherlock Holmes, analizado en KRIMINIS con la lente de la criminología. Toda la comarca sabía que en el páramo, de noche, había un perro del infierno.
¿Por qué Jack Stapleton se convierte en villano?
Jack Stapleton, el asesino de El sabueso de los Baskerville, y la geografía del miedo: un hombre que no necesitaba matar con sus manos porque el páramo ya estaba lleno de miedo. La criminología del miedo al delito explica cómo ese temor se contagia, vacía los lugares y deja solas a sus víctimas.
¿Qué teoría criminológica explica a Jack Stapleton?
El caso de Jack Stapleton se analiza desde la Contagio Social y Geografía del Miedo. La geografía del miedo estudia cómo el temor al delito se reparte por el territorio y se contagia entre vecinos, a menudo con independencia del riesgo real, y cómo ese miedo vacía las calles y debilita el control informal. Jack Stapleton, el villano de El sabueso de los Baskerville (1902), es un naturalista que aprovecha la leyenda de un perro sobrenatural que persigue a los Baskerville. Con un perro enorme pintado con fósforo mata de miedo a sir Charles e intenta lo mismo con su heredero. No inventa el miedo: lo encuentra ya instalado en el páramo y lo usa como arma.








