Grelle Sutcliff —así lo escriben los materiales oficiales; los fans escriben a menudo Grell— aparece por primera vez en Black Butler como mayordomo de Madam Red: tímido, torpe, incapaz de preparar el té o de llevar el carruaje por el camino correcto. En el clímax del arco de Jack el Destripador, en la habitación de la última víctima, Mary Jane Kelly, cae el disfraz. Grelle es una shinigami, una segadora de almas, y ha estado ayudando a Madam Red a cometer los asesinatos en contra del código de neutralidad de los segadores. Tiene una larga melena roja, gafas rojas, dientes afilados y una guadaña de la muerte modificada como motosierra; adora el rojo, que considera el color de la belleza; habla con dobles sentidos y referencias teatrales, coquetea descaradamente con Sebastian y describe su violencia como un drama escénico. Se refiere a sí misma, de forma constante e inequívoca, como mujer, y la propia wiki de la serie usa el femenino para ella. Cuando Madam Red no es capaz de matar a Ciel, Grelle la mata, la llama mujer corriente y se queda con su abrigo rojo.
// La teoríaDe delincuente a villano
La criminología queer es un campo relativamente joven, consolidado en la década de 2010 por autores como Matthew Ball, Carrie Buist, Emily Lenning y Jordan Blair Woods. Parte de un hecho histórico: durante casi toda la época moderna, el derecho penal persiguió directamente a las personas por sus relaciones con personas del mismo sexo y por transgredir las normas de género, y la primera criminología ayudó, clasificando la homosexualidad y el travestismo como signos de degeneración. Cuando llegó la despenalización, la asociación no desapareció: se trasladó a la cultura. Woods describió la persistencia del arquetipo del «criminal queer»: la idea, transmitida por los medios, de que las personas LGBTQ son intrínsecamente desviadas y peligrosas. El cine y la televisión construyeron una larga tradición de villanos codificados como queer mediante el afeminamiento, la extravagancia o la ambigüedad de género. La criminología queer señala además lo que esa imagen oculta: las personas LGBTQ tienen muchas más probabilidades de ser víctimas de la violencia que de ejercerla, y en muchos sistemas siguen siendo vigiladas y castigadas de forma desproporcionada.
El argumento fundacional de la criminología queer (Buist y Lenning, 2016)
El sistema penal ha tratado históricamente a las personas queer como delincuentes por defecto».
Codificar no es causar
La distinción útil es entre codificar y causar. Nada en la historia de Grelle dice que mate porque es una mujer a la que el mundo lee como hombre, ni porque ame el rojo y coquetee con hombres. La serie le da otro móvil: sigue a Madam Red porque simpatiza con ella, se identifica con el dolor de no poder dar a luz y queda cautivada por ella. Pero la forma en que la historia presenta su violencia recurre a todos los elementos del viejo arquetipo: la feminidad exagerada, la amenaza sexual, la teatralidad, la locura. Eso es lo que la criminología queer llama codificación queer. La pregunta que hace no es si Grelle es culpable —lo es—, sino por qué el lenguaje visual y verbal de la disidencia de género es tan a menudo el que usa la ficción para indicar que alguien es peligroso, y qué enseña eso al público a temer.
// El sujetoUna segadora que rompió las reglas, y a la que castigaron los suyos
El delito de Grelle, dentro del mundo de la serie, es doble. Mata a humanos, entre ellos a Mary Jane Kelly y a Madam Red. Y rompe el código de la Agencia de Segadores, que obliga a mantenerse neutrales en los asuntos humanos. Su castigo llega de su propia institución: la suspenden, y cuando vuelve ha llegado a respetar los principios que antes ignoraba, hasta el punto de sermonear a un segador más joven sobre la importancia de la recogida de almas, aunque su impulsividad la lleva todavía a saltárselos. Sigue siendo uno de los personajes más populares de la franquicia, y en muchas comunidades de fans se la ha abrazado como uno de los raros personajes abiertamente trans-femeninos del manga comercial. Esa doble recepción —una figura querida y un tropo problemático— es justo el terreno en el que trabaja la criminología queer. La representación no es neutral, y el mismo personaje puede significar visibilidad para unos lectores y la confirmación de un viejo prejuicio para otros.
Grell Sutcliff
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// La grietaCriticar el tropo no es absolver al personaje
A la criminología queer se le reprocha a veces que le interese más la representación y la identidad que explicar la delincuencia. Grelle enseña por qué importan las dos cosas, y también dónde está el límite. La teoría no explica por qué mata Grelle; nunca pretendió hacerlo. Su móvil, tal como lo cuenta la historia, es el apego a Madam Red y el desprecio por la debilidad, que otras teorías leerían de forma más directa. Lo que explica la criminología queer es el marco en que se muestra la violencia, y el efecto de ese marco en el público. Una lectura que usara la teoría para excusarla sería tan errónea como una que usara su identidad para explicar sus crímenes. Las dos convierten su género en el asunto; ninguna habla de lo que hizo.
El segundo límite es que Black Butler transcurre en el Londres victoriano, la ciudad de la enmienda Labouchere de 1885, con la que se encarceló a Oscar Wilde diez años después. La anacrónica y extravagante segadora del manga se asienta sobre una historia real en la que personas como ella, de haber sido humanas, habrían sido el blanco de la ley. Grelle mata a dos mujeres en la historia y ayuda a matar a otras, y eso es solo suyo. Lo que no es suyo es la larga tradición que enseñó a los lectores a ver a una villana en cuanto entra en escena un personaje con tacones rojos.
A quién hace daño el arquetipo
Grelle importa porque el villano codificado como queer no es una estética inofensiva. La investigación sobre las actitudes del público muestra que las representaciones mediáticas moldean cómo se percibe a las personas LGBTQ, y que asociarlas con el peligro y la desviación alimenta la hostilidad y la discriminación. Al mismo tiempo, las encuestas de muchos países encuentran que las personas LGBTQ, y en particular las mujeres trans, sufren violencia en tasas muy superiores a las de la población general. El arquetipo y las estadísticas apuntan en direcciones opuestas. Una criminología que se lo tome en serio le pide dos cosas a la ficción: que deje de usar la disidencia de género como atajo para indicar amenaza, y que siga escribiendo personajes complejos —villanos incluidos— que resultan ser queer. Grelle, con todos sus problemas, es compleja. El atajo que la rodea, no.
Tres ideas clave
- La criminología queer (Ball, Buist, Lenning, Woods) estudia cómo el derecho y la cultura criminalizaron a las personas LGBTQ y después las convirtieron en arquetipo del desviado peligroso, cuando en la realidad son mucho más a menudo víctimas que agresoras.
- Grelle Sutcliff, una shinigami que se identifica como mujer, ayuda a Madam Red a cometer los asesinatos de Jack el Destripador, mata a Mary Jane Kelly y después a Madam Red, y su propia Agencia la suspende. Su violencia se presenta con todos los elementos del villano codificado como queer.
- La grieta: la teoría explica el marco, no el móvil, y criticar el tropo no la absuelve. Sus crímenes son suyos; la idea de que su identidad los explica es un viejo prejuicio, arraigado en la misma ley victoriana junto a la que transcurre la historia.
Fuentes · para seguir leyendo
- Buist, C. L. y Lenning, E. (2016). Queer Criminology. Routledge.
- Ball, M. (2016). Criminology and Queer Theory: Dangerous Bedfellows? Palgrave Macmillan.
- Woods, J. B. (2014). «Queer Contestations and the Future of a Critical 'Queer' Criminology». Critical Criminology, 22(1), 5-19.
- Toboso, Y. (2006-). Kuroshitsuji (manga). Square Enix.
Dudas del expedientePreguntas frecuentes
¿Quién es Grell Sutcliff?
Grell Sutcliff es una villana de Black Butler, analizada en KRIMINIS con la lente de la criminología. Se hizo pasar por un mayordomo torpe que se perdía con el carruaje.
¿Por qué Grell Sutcliff se convierte en villana?
Grell Sutcliff y la criminología queer: en Black Butler, la segunda mano de Jack el Destripador es una shinigami que se identifica como mujer, ama el rojo y mata con una motosierra. Sus crímenes son reales. Lo que la criminología queer pregunta es por qué la ficción lleva un siglo presentando la disidencia de género como señal de peligro.
¿Qué teoría criminológica explica a Grell Sutcliff?
El caso de Grell Sutcliff se analiza desde la Criminología Queer. La criminología queer (Ball, Buist, Lenning, Woods) estudia cómo el derecho penal y la cultura han tratado a las personas LGBTQ: primero criminalizándolas y después convirtiéndolas en arquetipo del villano, el asesino «desviado» cuya maldad se lee en su forma de vestir, de hablar o de desear. Grell Sutcliff es a la vez un personaje querido por buena parte del público LGBTQ del anime y un ejemplo de manual de ese tropo: su violencia se presenta envuelta en amaneramiento, exceso y ambigüedad. Sus crímenes —el asesinato de Mary Jane Kelly y de Madam Red— son suyos. Lo que no es suyo es la idea de que su identidad los explique.








