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Abby Anderson: Consigue su venganza a la media hora, y la serie dedica el resto a qué pasa después

Abby Anderson y el desarrollo moral de Kohlberg: la que empieza razonando por reciprocidad y termina desobedeciendo a los suyos por dos desconocidos. El expediente sobre la distancia entre razonar bien y actuar bien.

Póster de Abby Anderson, villana de The Last of Us
The Last of Us · Series
Abby Anderson

Una mujer joven cruza medio continente para matar al hombre que mató a su padre, y lo hace pronto. Lo inusual es lo que la historia hace después: sigue muchas horas más, y en esas horas se le exige decidir qué es, una y otra vez, en situaciones donde no la mira nadie y la respuesta le cuesta todo. Termina desobedeciendo a la milicia a la que pertenece desde niña para proteger a dos críos que su facción clasifica como enemigos. La psicología tiene un marco para esa trayectoria, es uno de los más citados del siglo XX, y aproximadamente la mitad no sobrevivió.

// La teoríaTres niveles, y las razones detrás de la respuesta

Lawrence Kohlberg partió de Piaget y tomó una decisión metodológica que produjo todo lo demás: puntuó la justificación y no la respuesta. Ante un dilema —el célebre pregunta si un hombre debe robar un medicamento que no puede pagar para salvar a su mujer moribunda— dos personas pueden dar el mismo veredicto por razones completamente distintas, y Kohlberg sostuvo que las razones forman una secuencia evolutiva invariante. En el nivel preconvencional la moral es externa: el estadio uno evita el castigo, el dos es intercambio instrumental y reciprocidad, la lógica de me hiciste esto y yo te hago esto. En el nivel convencional es social: el estadio tres es ser buena persona a ojos de los cercanos, el cuatro es la ley y el deber con el sistema. En el posconvencional se vuelve principista: el estadio cinco entiende las reglas como un contrato social revisable, y el seis —que Kohlberg acabó retirando por falta de respaldo empírico— apela a principios universales al margen de la ley y del grupo. La predicción criminológica es directa: si infringir implica con frecuencia subordinar los intereses ajenos a los propios, los infractores deberían agruparse más abajo. El metaanálisis de Stams y colegas sobre más de cincuenta estudios halló exactamente eso, con un efecto moderado que se encogió sin desaparecer al controlar por inteligencia y nivel socioeconómico.

"No matamos a gente que no puede defenderse. Y ahora mismo ese eres tú. Pero voy a matarte."Abby Anderson — The Last of Us (T2E2)
Concepto clave

La reciprocidad es un estadio, no una ausencia de moral

Lo más útil que hace este marco con una historia de venganza es negarse a la lectura perezosa. La persecución de Joel por parte de Abby no es amoralidad ni falta de principios: es una posición moral plenamente coherente situada en el estadio dos, la reciprocidad instrumental, la regla de justicia más antigua e intuitiva que existe y la que sostiene la venganza de sangre, la represalia y buena parte de la historia del propio derecho penal. Ella la puede articular, se la cree, y la gente que la rodea la comparte. Eso importa porque el lenguaje deficitario de la criminología tiende a describir a los infractores como si les faltara algo, y el modelo de estadios dice algo más preciso y más incómodo: con frecuencia están operando un sistema moral, solo que uno anterior. Su salida de ahí no la desencadena el remordimiento ni un argumento, sino el contacto con personas que su marco no puede procesar: dos críos de la facción contraria que simplemente, y de forma concreta, necesitan algo. Kohlberg fue explícito en que el avance de estadio lo produce encontrarse con situaciones que el estadio actual no resuelve, y por eso pensaba que la educación moral tenía que trabajar por discusión de dilemas reales y no por instrucción.

// El sujetoLa distancia entre el estadio y la conducta

Y aquí está el problema que la convierte en caso y no en ilustración, porque no se vuelve buena. Alcanza una posición reconociblemente principista con Lev y Yara y sigue siendo capaz, después, de una brutalidad extraordinaria con gente a la que ha clasificado como amenaza. Eso no es una incoherencia del personaje: es la debilidad mejor documentada de todo el marco. La brecha juicio-acción —la distancia entre el estadio en el que alguien razona y cómo se comporta cuando le cuesta— es grande, y el propio Kohlberg dedicó su carrera tardía a ella, introduciendo los juicios de responsabilidad moral y la atmósfera moral de una institución, precisamente porque la puntuación de estadio por sí sola predecía muy mal la conducta. Aplicado aquí, el marco dice algo que conviene llevarse: avanzar en razonamiento moral no vuelve a una persona más segura de forma fiable. La vuelve capaz de reconocer, después, lo que ha hecho — que es un resultado distinto y bastante menos cómodo—.

La pone además en contrapunto exacto con Joel. Él actúa desde un apego que no examina nunca; ella lo examina todo y actúa igual; y la serie los pone en escena como simétricos y no como villana y héroe. Haga lo que haga la historia además de eso, ha entendido el hallazgo de que el razonamiento moral y la conducta moral están acoplados solo de forma laxa.

Abby Anderson

· The Last of Us
INT 74MAN 58VIO 88EMP 48
ReciprocidadDesobedece a los suyosSin redención
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// La grietaLa muestra era masculina, el estadio superior se retiró, y la brecha sigue ahí

El marco de Kohlberg carga con cuatro problemas serios. El primero produjo una literatura rival entera: Carol Gilligan señaló que la muestra longitudinal original era toda masculina, que la puntuación premiaba una ética de justicia abstracta, y que una orientación moral asentada en el cuidado, la relación y la responsabilidad —que ella sostenía que aparecía más en mujeres— se puntuaría como estadio inferior por razonar distinto y no por razonar peor. La cuestión empírica de si hombres y mujeres puntúan de hecho distinto se ha respondido en gran medida que no, pero el fondo del argumento sobrevivió y reconfiguró la psicología moral. El segundo es el estadio seis, que Kohlberg retiró del manual de puntuación porque casi nadie llegaba a él y no se podía identificar de forma fiable — un gesto honesto que revela además cuánto de la arquitectura original era teórico—. El tercero es la validez transcultural: la secuencia se replica razonablemente en los estadios bajos y bastante peor arriba, y los críticos han sostenido que el nivel posconvencional codifica como punto final del desarrollo una concepción específicamente liberal-individualista de la moral. El cuarto es la brecha juicio-acción ya descrita, que para la criminología es decisiva: no se ha demostrado que una intervención que sube las puntuaciones de razonamiento moral reduzca de forma fiable la infracción, y los programas construidos sobre ese supuesto han dado resultados mixtos. Lo que sobrevive es de verdad útil. Puntuar la justificación y no la respuesta sigue siendo el instinto metodológico correcto, los infractores razonan en promedio en estadios más bajos, y el mecanismo del avance —encontrarse con dilemas que el marco actual no resuelve— es la base de las intervenciones por discusión que sí funcionan.

Concepto clave

Más sofisticada, no absuelta

Abby tortura y mata, y que su razonamiento se desarrolle a lo largo de la historia ni deshace lo que hizo al principio ni le compra nada a las personas a las que se lo hizo. El marco se gana su sitio aquí porque nombra de qué va la historia de verdad, y no es de redención. Es del descubrimiento de que pasar a una posición moral más sofisticada no entrega absolución y ni siquiera cambia de forma fiable lo que harás después: solo garantiza que lo vas a entender. Ese es el hallazgo menos consolador de esta parte de la disciplina, y es aquel sobre el que está construida la serie.

En resumen

Tres ideas clave

  • Kohlberg puntuó la justificación y no la respuesta, con tres niveles: preconvencional (castigo y después reciprocidad instrumental), convencional (aprobación del grupo y después ley y deber) y posconvencional (contrato social y después principios universales). Los infractores se agrupan más abajo, con efecto moderado que sobrevive a los controles.
  • La venganza por reciprocidad es un estadio, no una ausencia de moral: es la regla de justicia más antigua que existe. El avance lo desencadena encontrarse con situaciones que el estadio actual no resuelve, y por eso la educación moral funciona por dilemas y no por instrucción.
  • Los problemas: muestra original toda masculina y la ética del cuidado de Gilligan, la retirada del estadio seis por falta de evidencia, replicación transcultural floja arriba, y sobre todo la brecha juicio-acción — subir las puntuaciones de razonamiento no reduce de forma fiable la infracción—.

Fuentes · para seguir leyendo

  • Kohlberg, L. (1981). Psicología del desarrollo moral. Desclée de Brouwer.
  • Gilligan, C. (1982). La moral y la teoría. FCE.
  • Stams, G. J. et al. (2006). «The Moral Judgment of Juvenile Delinquents: A Meta-Analysis», Journal of Abnormal Child Psychology, 34(5).
  • Blasi, A. (1980). «Bridging Moral Cognition and Moral Action», Psychological Bulletin, 88(1).
  • Rest, J. et al. (1999). Postconventional Moral Thinking. Erlbaum.
  • Piaget, J. (1932). El criterio moral en el niño. Fontanella.

Dudas del expedientePreguntas frecuentes

¿Quién es Abby Anderson?

Abby Anderson es una villana de The Last of Us, analizada en KRIMINIS con la lente de la criminología. Lo que la cambia no es arrepentirse.

¿Por qué Abby Anderson se convierte en villana?

Abby Anderson y el desarrollo moral de Kohlberg: la que empieza razonando por reciprocidad y termina desobedeciendo a los suyos por dos desconocidos. El expediente sobre la distancia entre razonar bien y actuar bien.

¿Qué teoría criminológica explica a Abby Anderson?

El caso de Abby Anderson se analiza desde la Desarrollo moral. Lawrence Kohlberg propuso que el razonamiento moral se desarrolla por estadios, y que los estadios no van de qué se decide sino de por qué. En el nivel preconvencional lo correcto es evitar el castigo y devolver lo recibido; en el convencional, cumplir las expectativas del grupo y la ley; en el posconvencional, unos principios que pueden obligar a desobedecer a tu propia gente. La criminología lo importó con una predicción clara: los infractores razonarían en estadios más bajos, y los metaanálisis le dan la razón con un efecto moderado. Abby recorre ese camino entero en una temporada, y el expediente trata de la parte que Kohlberg manejó peor: la distancia enorme entre razonar en un estadio y comportarse conforme a él.

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