// Teoría frente a teoría Comparativa

Análisis de hotspots vs. Patrón delictivo (Brantingham)

Los hotspots dicen dónde se amontona el delito. La teoría del patrón delictivo dice por qué ahí: porque es donde las rutas diarias de quien delinque se cruzan con algo que merece la pena.

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El análisis de hotspots es un hallazgo empírico y una técnica: el delito se concentra en muy pocos lugares. Lawrence Sherman y sus colegas mostraron en 1989 que alrededor del 3 % de las direcciones de Minneapolis generaban la mitad de las llamadas a la policía, y David Weisburd lo elevó después a «ley de concentración del delito». La teoría del patrón delictivo de Paul y Patricia Brantingham (1981, 1993) es la explicación: cada persona se mueve entre unos pocos nodos —casa, trabajo, ocio— por unas rutas fijas, y delinque donde ese espacio que conoce se solapa con oportunidades. Uno describe el mapa; la otra dice cómo se dibuja.

Frente a frente
Análisis de hotspotsPatrón delictivo (Brantingham)
AutoresSherman, Gartin y Buerger, 1989; WeisburdPaul y Patricia Brantingham, 1981 y 1993
Qué esUn hallazgo y un método de análisisUna teoría explicativa
UnidadEl lugar: una dirección, un tramo de calleEl desplazamiento del delincuente y su espacio de actividad
ConceptosConcentración; microlugares; estabilidad en el tiempoNodos, rutas y bordes; espacio de conciencia; generadores y atractores
Responde a¿Dónde ocurre el delito?¿Por qué ocurre ahí y no en otro sitio?
AplicaciónPatrullaje en puntos calientesPerfil geográfico y diseño urbano

// Lo que compartenEl terreno común

Son las dos caras de la criminología del lugar, y ninguna se entiende bien sin la otra. Las dos parten de que el delito no se reparte al azar ni de forma uniforme, y de que mirar el mapa enseña más que mirar las estadísticas por barrio: dentro de un barrio «peligroso» casi todas las calles son tranquilas. Las dos comparten además un supuesto: quien delinque es una persona corriente en lo que a moverse se refiere, que no explora la ciudad entera, sino que actúa cerca de lo que ya conoce.

// Dónde se separanLas diferencias que importan

Describir o explicar. El análisis de hotspots no necesita teoría: cuenta sucesos por lugar y los representa. Dice que una esquina concentra robos, pero no por qué. La teoría del patrón delictivo da la razón: esa esquina está junto a una estación, que es un nodo de miles de rutas, y junto a un borde entre dos zonas donde nadie se conoce.

El lugar o la persona. Los hotspots toman el lugar como unidad y prescinden de quién delinque. Los Brantingham parten del delincuente: de su casa, su trabajo y sus trayectos, que forman su espacio de conciencia. Por eso su teoría permite algo que el mapa de calor no: inferir dónde vive el autor de una serie a partir de dónde actúa, que es la base del perfil geográfico.

Tipos de lugar. Los Brantingham distinguen generadores de delito —sitios que reúnen a mucha gente por motivos legítimos, como un centro comercial— y atractores —sitios a los que se acude porque tienen fama de ofrecer oportunidades, como una zona de venta de droga—. Los dos aparecen como puntos calientes, pero piden respuestas distintas.

// Un villano, dos lecturasJohn Ryder

John Ryder, el autoestopista de The Hitcher, es interesante porque parece desmentir las dos y en realidad las confirma. Con el análisis de hotspots su rastro sería una línea, no un punto: cadáveres a lo largo de una carretera del desierto. Pero una carretera es justo un microlugar con una concentración anómala, y se trataría como tal. Con la teoría del patrón delictivo se entiende la elección. Ryder no tiene casa ni trabajo, pero sí una ruta, y sus únicos nodos son los puntos donde esa ruta lo cruza con otros: una gasolinera, un bar de carretera, un arcén. Elige un entorno donde los objetivos llegan solos, uno a uno, y donde nadie conoce a nadie. Es un borde de cientos de kilómetros. La teoría predice además lo que la película cuenta: quien viaja con él entra en su espacio de actividad y ya no sale.

Trampa de examen

El error que comete todo el mundo

Presentar los hotspots como «una teoría» equivalente a la del patrón delictivo. Es un hallazgo empírico y una técnica policial, que se apoya en teorías —esta, las actividades rutinarias, la elección racional— para explicarse. La otra pregunta frecuente son los tres términos de los Brantingham: nodos (donde uno está), rutas (por donde se mueve) y bordes (los límites entre zonas, donde el delito tiende a concentrarse).

Cruce del archivo

A qué villanos explica cada una

Expedientes que el archivo analiza con cada teoría. La cifra es el total; la lista enseña los primeros.

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Fuentes · para seguir leyendo

  • Sherman, L. W., Gartin, P. R. y Buerger, M. E. (1989). «Hot Spots of Predatory Crime: Routine Activities and the Criminology of Place». Criminology, 27(1).
  • Brantingham, P. L. y Brantingham, P. J. (1993). «Nodes, Paths and Edges: Considerations on the Complexity of Crime and the Physical Environment». Journal of Environmental Psychology, 13(1).
  • Weisburd, D. (2015). «The Law of Crime Concentration and the Criminology of Place». Criminology, 53(2).

Dudas de la teoríaPreguntas frecuentes

¿Cuál es la diferencia entre el análisis de hotspots y la teoría del patrón delictivo?

El análisis de hotspots identifica los pocos lugares donde se concentra la mayor parte del delito; es un hallazgo empírico y una técnica. La teoría del patrón delictivo de los Brantingham explica por qué se concentra ahí: porque el delito ocurre donde el espacio que el delincuente conoce por sus rutinas se cruza con oportunidades.

¿Qué es la ley de concentración del delito?

Es la formulación de David Weisburd según la cual, en cualquier ciudad, una proporción muy pequeña de microlugares —en torno al 4 o 5 % de los tramos de calle— acumula alrededor de la mitad del delito, y lo hace de forma estable a lo largo de los años.

¿Qué son los generadores y los atractores de delito?

Los generadores son lugares que concentran a mucha gente por razones ajenas al delito y producen oportunidades por pura afluencia. Los atractores son lugares a los que acuden delincuentes motivados porque se sabe que ofrecen oportunidades.