El domingo 14 de julio de 1974, en el parque estatal del lago Sammamish, en Issaquah, al este de Seattle, desapareció a plena luz del día Janice Ann Ott y, horas después, Denise Marie Naslund. Varios testigos describieron a un hombre que se presentaba como «Ted», llevaba un brazo en cabestrillo y conducía un Volkswagen escarabajo. Ted Bundy vivía a una treintena de kilómetros, en una casa de huéspedes del barrio universitario. Entre 1974 y 1978 mató al menos a veinte personas, casi todas mujeres jóvenes y niñas, en seis estados, y antes de su ejecución confesó treinta homicidios en siete. Este expediente lee su serie desde la teoría del patrón delictivo: dónde vivía, por dónde se movía y qué parte de su mapa explica la teoría. Lo hace con sobriedad y respeto a las víctimas.
// La teoríaNodos, rutas y un coche
Para Paul y Patricia Brantingham, el ofensor no busca víctimas en una ciudad abstracta. Las encuentra dentro de su espacio de actividad, formado por sus nodos (casa, estudios, trabajo, ocio) y por las rutas que los unen, y en el halo que lo rodea, el espacio de conciencia: el territorio que conoce aunque no lo pise a diario. Puestos en un mapa, los delitos de una misma persona tienden a agruparse cerca de sus nodos y a alinearse con sus rutas, con una pequeña zona de amortiguación alrededor de la casa, donde actuar es arriesgado porque cualquiera podría reconocerlo. Kim Rossmo convirtió esa regularidad en el perfil geográfico en su tesis doctoral de 1995: a partir de los lugares de una serie, estima dónde vive el autor. Rossmo distinguió además al hunter (cazador), que busca desde su base, del poacher (furtivo), que se desplaza lejos de ella para actuar. Ninguna de estas herramientas existía cuando se investigó a Bundy; leer su caso con ellas es un ejercicio a posteriori.
El campus como nodo portátil
Bundy se licenció en Psicología por la Universidad de Washington en 1972 y estudió Derecho en la Universidad de Puget Sound (1973-1974) y después en la de Utah, desde 1974. Los campus formaron parte de su espacio de actividad durante años, y muchas de sus víctimas desaparecieron en uno o cerca de uno: la Universidad de Washington, el Evergreen State College de Olympia, el Central Washington State College de Ellensburg, la Universidad Estatal de Oregón en Corvallis, la Universidad Brigham Young en Provo y la Universidad Estatal de Florida en Tallahassee. Para la teoría del patrón delictivo, ese patrón tiene una lectura concreta: el espacio de conciencia de un estudiante incluye un tipo de lugar, con sus residencias, sus aparcamientos y sus caminos nocturnos, que se reconoce en cualquier ciudad. Un campus desconocido le resultaba legible porque se parecía a los que conocía, y en él un joven más no llamaba la atención.
// El sujetoTres bases, tres mapas
La primera fase gira alrededor de Seattle. Bundy tenía alquilada una habitación en una casa de huéspedes para estudiantes del barrio universitario (University District), junto a la Universidad de Washington, y en ese mismo barrio ocurrieron tres ataques de 1974: el de Karen Sparks, que sobrevivió con daño cerebral permanente, en enero; el secuestro de Lynda Ann Healy en su habitación del sótano, el 1 de febrero; y el de Georgann Hawkins, en junio, en un callejón entre una residencia y la casa de su hermandad. Los demás lugares siguen las carreteras que salían de esa base: Olympia y, ya en Oregón, Corvallis, a casi 400 kilómetros, hacia el sur por la I-5; Ellensburg, al otro lado de la cordillera de las Cascadas, y el lago Sammamish, hacia el este por la I-90; Burien, al sur de la ciudad, donde Brenda Ball desapareció al salir de una taberna. Los restos de varias víctimas aparecieron en Taylor Mountain y cerca de Issaquah, también al este. El mapa encaja con la teoría en sus rutas y se aparta de ella en un punto: tres ataques en su propio barrio, sin rastro de zona de amortiguación.
En agosto de 1974 se mudó a Salt Lake City para estudiar Derecho en la Universidad de Utah, y el mapa se reorganizó alrededor de la nueva base. Nancy Wilcox desapareció en Holladay, Melissa Smith en Midvale, Laura Aime en Lehi; Carol DaRonch escapó de su coche en el centro comercial Fashion Place de Murray, y esa misma noche Debra Kent desapareció a la salida de una función en el instituto Viewmont de Bountiful. Todas son localidades del valle del Lago Salado o de su prolongación por la I-15. En 1975 el patrón cambia de forma: Caryn Campbell desaparece en un hotel de Snowmass, Julie Cunningham en Vail, Denise Oliverson en Grand Junction, todas en Colorado, a horas de carretera de su casa. Ahí Bundy actúa como el furtivo de Rossmo, que viaja lejos de su base. Y ahí la geografía dejó rastro en papel: en su vivienda, la policía encontró una guía de estaciones de esquí de Colorado con una marca junto al Wildwood Inn, el hotel de Snowmass, y los recibos de gasolina lo situaron en Grand Junction el día en que desapareció Oliverson.
Las detenciones y las fugas completan el recorrido. El 16 de agosto de 1975, un agente de la patrulla de carreteras de Utah, Bob Hayward, lo paró en Granger; en marzo de 1976 fue condenado por el secuestro con agravantes de Carol DaRonch, y después lo trasladaron a Colorado para juzgarlo por la muerte de Caryn Campbell. Se fugó dos veces: el 7 de junio de 1977, por una ventana del juzgado del condado de Pitkin, en Aspen, y el 30 de diciembre del mismo año, de la cárcel del condado de Garfield, en Glenwood Springs. Llegó a Tallahassee el 8 de enero de 1978 y alquiló una habitación con nombre falso cerca de la Universidad Estatal de Florida. Una semana después, el 15 de enero, mató a Margaret Bowman y a Lisa Levy en la casa de la hermandad Chi Omega e hirió de gravedad a Kathy Kleiner y a Karen Chandler; esa misma noche atacó a Cheryl Thomas en un apartamento cercano. El 9 de febrero secuestró a Kimberly Leach, de doce años, en su colegio de Lake City, a más de 150 kilómetros al este. El 15 de febrero, un policía de Pensacola, David Lee, lo detuvo al volante de un Volkswagen robado. En cada ciudad se repite el mismo esquema: una base cerca de una universidad y unos ataques que empiezan en su entorno y luego se alejan por la carretera.
Ted Bundy
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// La grietaUn mapa sin un solo centro
La grieta principal es la movilidad. El perfil geográfico supone una base estable y una serie bien enlazada, y Bundy tuvo tres bases en cuatro años, en ciudades separadas por miles de kilómetros. Un mapa de toda la serie no tiene centro: cada fase hay que leerla por separado, y eso exige saber antes qué crímenes pertenecen a cada una. Ese enlace fue lo que falló. Washington, Oregón, Utah y Colorado investigaban sus casos cada uno por su lado, y en Colorado la sospecha llegó por la guía de esquí y los recibos, después de la detención en Utah. En el condado de King, el grupo de trabajo cruzó en un ordenador listas de conocidos de las víctimas, de propietarios de Volkswagen llamados Ted y de delincuentes sexuales fichados; el nombre de Bundy aparecía en cuatro de ellas cuando llegó la noticia de Utah. Lo que lo detuvo, las dos veces, fue un control de tráfico.
La segunda grieta está en la teoría misma. Explica dónde actuó y por qué esos lugares quedaban a su alcance, y no dice nada de por qué alguien convierte un campus en territorio de caza: miles de estudiantes compartían su espacio de actividad. Tampoco da cuenta bien de la ausencia de zona de amortiguación en Seattle; solo puede ofrecer una hipótesis, la de un barrio de población joven que se renovaba cada curso y donde un vecino más pasaba desapercibido. Y vale la cautela de siempre: que varios crímenes se concentraran cerca de universidades no convierte a los campus en lugares peligrosos en sí, y nada de esta lectura traslada un gramo de responsabilidad a las víctimas por dónde estaban. El mapa describe dónde eligió actuar él.
Detrás de cada punto del mapa hay una persona y una familia. Entre las víctimas de Bundy figuran Lynda Ann Healy, Donna Gail Manson, Susan Elaine Rancourt, Roberta Kathleen Parks, Brenda Carol Ball, Georgann Hawkins, Janice Ann Ott y Denise Marie Naslund, en Washington y Oregón; Nancy Wilcox, Melissa Smith, Laura Aime, Debra Kent y Susan Curtis, en Utah; Caryn Campbell, Julie Cunningham y Denise Oliverson, en Colorado; Lynette Culver, en Idaho; y Margaret Bowman, Lisa Levy y Kimberly Leach, en Florida. Karen Sparks, Carol DaRonch, Kathy Kleiner, Karen Chandler y Cheryl Thomas sobrevivieron. Fue ejecutado en Florida el 24 de enero de 1989.
La teoría, fase a fase
El caso Bundy importa para la teoría del patrón delictivo porque la confirma por tramos y la desborda en conjunto. Dentro de cada fase, sus crímenes se agrupan alrededor de una base cercana a una universidad y se extienden por las carreteras que salían de ella, y la geografía dejó pistas materiales: una guía con un hotel marcado, unos recibos de gasolina. Visto entero, el mapa se rompe en tres, porque el ofensor se mudó y después huyó. La lección práctica es el orden de las operaciones: enlazar primero los casos entre jurisdicciones, mapearlos después y tratar cada cambio de domicilio como un mapa nuevo. El perfil sirve para priorizar una búsqueda; no señala a nadie por vivir cerca de un campus.
Tres ideas clave
- Ted Bundy (1974-1978) atacó primero alrededor de su casa en el barrio universitario de Seattle y de las carreteras que salían de él, después desde Salt Lake City y por último desde Tallahassee. En cada fase, los campus universitarios y su entorno formaban parte de su espacio de conciencia.
- En Seattle no se aprecia zona de amortiguación: tres ataques ocurrieron en su propio barrio. En Colorado actuó como el furtivo de Rossmo, lejos de su base, y una guía de esquí y unos recibos de gasolina lo situaron en los lugares.
- Su límite: tres bases en cuatro años y una serie repartida entre jurisdicciones que no se enlazó a tiempo. Las dos detenciones llegaron por controles de tráfico, no por un perfil, y el mapa describe dónde actuó él sin trasladar culpa a las víctimas.
Fuentes · para seguir leyendo
- Brantingham, P. J. y Brantingham, P. L. (1984). Patterns in Crime. Macmillan.
- Brantingham, P. L. y Brantingham, P. J. (1993). Environment, routine, and situation: Toward a pattern theory of crime. En R. V. Clarke y M. Felson (eds.), Routine Activity and Rational Choice (Advances in Criminological Theory, vol. 5). Transaction.
- Rossmo, D. K. (1995). Geographic Profiling: Target Patterns of Serial Murderers (tesis doctoral). Universidad Simon Fraser.
- Rossmo, D. K. (2000). Geographic Profiling. CRC Press.
- Canter, D. y Youngs, D. (eds.) (2008). Principles of Geographical Offender Profiling. Ashgate.
Dudas del expedientePreguntas frecuentes
¿Quién es Ted Bundy?
Ted Bundy («—») es un villano de Extremely Wicked, analizado en KRIMINIS con la lente de la criminología. Vivía en una casa de huéspedes del barrio universitario de Seattle, y tres de los ataques de 1974 ocurrieron en ese mismo barrio.
¿Por qué Ted Bundy se convierte en villano?
Ted Bundy mató en seis estados entre 1974 y 1978, casi siempre cerca de un campus. ¿Qué puede leer la teoría del patrón delictivo en un mapa que cambió tres veces de centro?
¿Qué teoría criminológica explica a Ted Bundy?
El caso de Ted Bundy se analiza desde la Teoría del Patrón Delictivo. La teoría del patrón delictivo (Brantingham) sostiene que el ofensor actúa donde su espacio de conciencia, formado por sus nodos y sus rutas cotidianas, se cruza con la oportunidad; el perfil geográfico (Rossmo) usa esa relación para estimar su base. Ted Bundy (1974-1978) atacó primero alrededor de su casa en el barrio universitario de Seattle y de las carreteras que salían de él, después desde Salt Lake City y por último desde Tallahassee, con los campus universitarios como lugar recurrente. Su caso muestra qué explica la teoría en cada fase y dónde se queda corta cuando el ofensor cambia de base y de estado. Caso real tratado con sobriedad y respeto a las víctimas.








