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Ed Kemper (El Asesino de Colegialas): El territorio de las carreteras

Ed Kemper recogía a jóvenes autoestopistas entre su piso de Alameda y la casa de su madre en Aptos, con una pegatina de aparcamiento de la UCSC en el coche. ¿Qué dicen sus nodos y sus rutas de dónde eligió a sus víctimas?

Póster de Ed Kemper, villano de Mindhunter
Mindhunter · Series
Ed Kemper
alias El Asesino de Colegialas

El 7 de mayo de 1972, Mary Ann Pesce y Anita Luchessa, dos estudiantes de dieciocho años de Fresno State, hacían autostop en Berkeley para llegar a la Universidad de Stanford. Las recogió Ed Kemper, un hombre de veintitrés años que trabajaba para la División de Carreteras del estado de California. Ninguna de las dos llegó a su destino. Entre esa fecha y abril de 1973, Kemper mató a seis jóvenes autoestopistas, a su madre y a una amiga de ella. Este expediente lee esa serie desde la teoría del patrón delictivo: qué lugares formaban su vida, qué carreteras los unían y por qué sus crímenes se alinearon con ellos. Lo hace con sobriedad, con respeto a las víctimas y sin ningún detalle morboso.

// La teoríaNodos, rutas y un coche

Paul y Patricia Brantingham describieron el espacio de actividad de una persona como un conjunto de nodos (la casa, el trabajo, los lugares de ocio) unidos por rutas. Lo que se ve al recorrer esas rutas una y otra vez forma el espacio de conciencia: el mapa mental en el que alguien se siente seguro. Su tesis es que el delito aparece donde ese mapa se cruza con una oportunidad. Un ofensor que conduce mucho tiene un mapa alargado, una franja que sigue las carreteras entre sus nodos, y sus delitos tienden a alinearse con ella. Kim Rossmo formalizó esa lectura en el perfil geográfico, que desarrolló en su tesis doctoral de 1995 sobre los patrones de selección de víctimas de los asesinos en serie: dados los lugares de una serie enlazada, el método estima dónde es más probable que tenga su base el autor.

Concepto clave

Una franja, no un círculo

El perfil geográfico más sencillo imagina un círculo alrededor de la casa del ofensor. Con un conductor repartido entre dos nodos, el círculo engaña: el patrón se parece más a una franja que une los dos extremos. En esos años, Kemper compartía piso con un amigo en Alameda, en la orilla este de la bahía de San Francisco, pero volvía a menudo al apartamento de su madre en Aptos, en el condado de Santa Cruz, a más de cien kilómetros por carretera. Su madre trabajaba como administrativa en la Universidad de California en Santa Cruz (UCSC), y gracias a ella Kemper llevaba en el coche una pegatina de aparcamiento del campus. A los estudiantes se les había recomendado subir solo a coches con esa pegatina. El detalle muestra cómo un nodo ajeno, el trabajo de su madre, entró en el espacio de conciencia del ofensor y le dio algo más que conocimiento del terreno: una apariencia de confianza dentro de él.

// El sujetoDónde subieron, dónde quedaron

Puestos sobre un mapa, los lugares de la serie caen dentro de esa franja. Pesce y Luchessa subieron a su coche en Berkeley, a unos minutos de Alameda; los restos de Pesce aparecieron en el monte Loma Prieta, en las montañas de Santa Cruz. En septiembre de 1972, Aiko Koo, una estudiante de danza de quince años, perdió el autobús e hizo autostop. En enero de 1973, Cindy Schall, de dieciocho años, subió en el campus del Cabrillo College, en Aptos, la localidad de su madre. En febrero, Rosalind Thorpe y Alice Liu subieron en el campus de la UCSC, el lugar de trabajo de su madre; sus restos se hallaron en Eden Canyon, en el condado de Alameda, y cerca de la carretera 1. La última noche, en abril de 1973, mató a su madre, Clarnell Strandberg, y a una amiga de ella, Sally Hallett, en la casa de Aptos. Después condujo sin parar hasta Pueblo, en Colorado, y desde allí llamó a la policía para entregarse. Condenado en 1973 por ocho asesinatos en primer grado, le han denegado la libertad condicional doce veces, la última en 2024, y a octubre de 2026 sigue preso en el centro médico penitenciario de Vacaville (California).

El caso Kemper confirma la premisa central de la teoría: los puntos de recogida coinciden con sus nodos y con los lugares que la rutina de su familia le había vuelto familiares, y los lugares donde dejó restos son montes y cañadas a los que se llega por las mismas carreteras. Él mismo se entregó, así que su mapa no sirvió para encontrarlo. Leído después, en cambio, explica por qué estudiantes de tres centros distintos, a más de cien kilómetros unos de otros, pertenecían a una misma serie.

Ed Kemper

El Asesino de Colegialas · Mindhunter
INT 80MAN 60VIO 88EMP 5
ItineranteMetódicoTerritorial
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// La grietaDos series en un mismo mapa

La grieta de la teoría en este caso es la del territorio compartido. Entre 1972 y 1973, Herbert Mullin mató a trece personas en la misma zona y en los mismos meses que Kemper. Dos ofensores que se mueven por un mismo espacio producen dos patrones superpuestos, y la geografía por sí sola no los separa: un perfil que mezclara los crímenes de ambos señalaría una base que no es la de ninguno. Antes de leer un mapa hay que enlazar bien la serie, y eso lo dan las pruebas, no las coordenadas. La segunda grieta es la del conductor: cuanto más largas son las rutas, más ancha es la franja de búsqueda, y en una región de autopistas el perfil prioriza, pero deja muchos kilómetros por revisar.

El respeto a las víctimas obliga a recordar sus nombres: Mary Ann Pesce, Anita Luchessa, Aiko Koo, Cindy Schall, Rosalind Thorpe, Alice Liu, Sally Hallett y Clarnell Strandberg. Que su ausencia pueda dibujarse sobre un mapa de carreteras no la convierte en un dato más. El análisis de rutas sirve para entender cómo un ofensor aprovecha la movilidad y la confianza ajena, y qué se puede cambiar, como los avisos a los estudiantes sobre el autostop, para que esa confianza no se convierta en una trampa.

Por qué importa

El mapa del crimen es el mapa de una rutina

El caso Kemper importa para la teoría del patrón delictivo porque muestra con claridad que el espacio de actividad de un conductor no es un círculo, sino una red de rutas entre nodos, y que el delito se ciñe a esa red. Los lugares donde subieron las víctimas pertenecían a su vida y a la de su familia: el entorno de Alameda, Aptos y el campus donde trabajaba su madre. Para investigar, eso significa cruzar las escenas con las rutas habituales de los sospechosos, no solo con sus domicilios. Para prevenir, que los puntos de recogida en carretera y las entradas de los campus son bordes donde se encuentran desconocidos sin testigos. Y para la teoría, que una señal de confianza, como una pegatina, también forma parte del mapa mental del ofensor.

En resumen

Tres ideas clave

  • Ed Kemper (California, 1972-1973) recogió a sus víctimas, jóvenes que hacían autostop, en Berkeley, en Aptos y en el campus de la UCSC: los alrededores de sus dos nodos (su piso de Alameda y la casa de su madre en Aptos) y del trabajo de su madre.
  • El espacio de actividad de un conductor es una franja de rutas entre nodos, no un círculo alrededor de una casa. La pegatina de aparcamiento de la UCSC muestra que el espacio de conciencia incluye también señales de confianza.
  • Su límite: Herbert Mullin mataba en la misma zona y en los mismos meses, y la geografía sola no separa dos series. Sin un buen enlace de los casos no hay patrón que leer. Respeto a las víctimas, con su nombre.

Fuentes · para seguir leyendo

  • Brantingham, P. J. y Brantingham, P. L. (1984). Patterns in Crime. Macmillan.
  • Brantingham, P. L. y Brantingham, P. J. (1993). «Nodes, Paths and Edges: Considerations on the Complexity of Crime and the Physical Environment». Journal of Environmental Psychology, 13.
  • Rossmo, D. K. (2000). Geographic Profiling. CRC Press.
  • Cheney, M. (1976). The Coed Killer. Walker.
  • Baine, W. (2024, 9 de julio). «Santa Cruz serial killer Ed Kemper denied parole again». Lookout Santa Cruz. https://lookout.co/santa-cruz-serial-killer-ed-kemper-denied-parole-again/story

Dudas del expedientePreguntas frecuentes

¿Quién es Ed Kemper?

Ed Kemper («El Asesino de Colegialas») es un villano de Mindhunter, analizado en KRIMINIS con la lente de la criminología. Trabajaba para la División de Carreteras de California y pasaba horas al volante.

¿Por qué Ed Kemper (El Asesino de Colegialas) se convierte en villano?

Ed Kemper recogía a jóvenes autoestopistas entre su piso de Alameda y la casa de su madre en Aptos, con una pegatina de aparcamiento de la UCSC en el coche. ¿Qué dicen sus nodos y sus rutas de dónde eligió a sus víctimas?

¿Qué teoría criminológica explica a Ed Kemper?

El caso de Ed Kemper se analiza desde la Teoría del Patrón Delictivo. La teoría del patrón delictivo (Brantingham) sostiene que el ofensor actúa donde sus nodos y las rutas que los unen se cruzan con la oportunidad. Ed Kemper (California, 1972-1973) recogió a jóvenes autoestopistas en Berkeley, en el Cabrillo College y en el campus de la Universidad de California en Santa Cruz, entre su piso de Alameda y la casa de su madre en Aptos, y dejó restos en montes y cañadas de esas mismas rutas. Caso real tratado con sobriedad y respeto a las víctimas.

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