Acto I, en Pekín, ante el palacio imperial. Un mandarín lee el edicto: la princesa Turandot se casará con el pretendiente de sangre real que resuelva sus tres enigmas, y el que falle perderá la cabeza. El príncipe de Persia ha fallado y morirá al salir la luna. Mientras el verdugo afila la hoja, la multitud lo jalea y llama a la luna para que se dé prisa; cuando el condenado aparece, tan joven, esa misma multitud pide clemencia. Entonces Turandot se asoma, impone silencio y, con un gesto, ordena al verdugo que siga. Entre el gentío está Calaf, un príncipe tártaro en el exilio que acaba de reencontrar a su padre ciego, Timur, guiado por la esclava Liù. Ve a Turandot y decide desafiarla. En Turandot (Giacomo Puccini, con libreto de Giuseppe Adami y Renato Simoni, estrenada en 1926), Calaf resuelve los tres enigmas y, como ella se resiste a casarse, le ofrece una salida: si antes del alba adivina su nombre, podrá ejecutarlo. Liù, torturada, se clava un puñal para no revelarlo. Puccini murió dejando la ópera inacabada en ese punto; Franco Alfano compuso el final, en el que Turandot se rinde al amor.
// La teoríaEl castigo como espectáculo del poder
En Punishment and Social Structure (1939), Georg Rusche y Otto Kirchheimer sostuvieron que cada sociedad castiga según su estructura económica y política, y no según la gravedad de los delitos. Michel Foucault retomó la idea en Vigilar y castigar (1975) y la ilustró con el espectáculo del cadalso: durante el Antiguo Régimen, la ejecución pública no servía tanto para castigar al reo como para escenificar el poder absoluto del soberano sobre los cuerpos de sus súbditos, ante un pueblo que era a la vez espectador y testigo. Esos rituales tenían también un riesgo: la multitud podía ponerse del lado del condenado.
La multitud y el verdugo
Turandot escenifica con exactitud el espectáculo del cadalso que describió Foucault. Las ejecuciones son públicas, se anuncian con un decreto, siguen un ritual fijo y tienen al pueblo como espectador. El primer coro de la ópera pide sangre y afila la espada del verdugo; minutos después, al ver al joven condenado, pide piedad. Foucault señaló esa ambivalencia como el gran peligro de las ejecuciones públicas: la multitud que acude a celebrar el poder puede volverse contra él. Turandot no cede, porque ceder sería mostrar que su poder tiene límites.
// El sujetoUna princesa que se venga de un crimen antiguo
En su gran aria del segundo acto, Turandot explica el origen de su ley: miles de años atrás, su antepasada, la princesa Lo-u-Ling, fue violada y asesinada por un invasor extranjero. Turandot ha jurado vengarla, y ningún hombre la poseerá. Su crueldad es, por tanto, una defensa: los enigmas son un muro contra el destino de su antepasada. Eso no disculpa las cabezas que cuelgan de las murallas, pero cambia la lectura del personaje. Turandot castiga en nombre de una víctima, y su ley convierte un trauma heredado en un sistema de exterminio.
Los demás momentos de Turandot confirman que su ley es un sistema y no un capricho. En el acto II, antes de plantear el primer enigma, jura en «In questa reggia» que ningún hombre la poseerá jamás y le advierte a Calaf que los enigmas son tres y la muerte, una. Cuando él acierta el tercero, cuya respuesta es su propio nombre, Turandot no acepta el resultado: se arroja a los pies de su padre, el emperador Altoum, y le suplica que no la entregue al extranjero, y solo la palabra dada del soberano la obliga a cumplir. En el acto III, los heraldos proclaman su nueva orden: esa noche nadie dormirá en Pekín, so pena de muerte, hasta que se descubra el nombre. Liù es torturada delante de ella y, desconcertada por su silencio, la princesa le pregunta de dónde saca tanta fuerza. Liù responde que del amor. El poder que se exhibía en el cadalso no tiene respuesta para eso.
Turandot
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// La grietaUna teoría económica para un castigo simbólico
La teoría de Rusche y Kirchheimer es económica: relaciona las formas de castigo con el mercado de trabajo y el valor de la mano de obra. Las ejecuciones de Turandot no tienen ninguna función económica; son simbólicas. Por eso la lectura de Foucault, que se centra en el poder y no en la economía, encaja mejor que la de los autores originales.
Además, Turandot es una fantasía europea sobre China, y la crítica la ha señalado como un ejemplo de orientalismo: una corte exótica y sangrienta frente a la que el héroe extranjero trae el amor y la humanidad. Leerla como retrato de un sistema penal real sería un error: es el retrato de lo que Europa imaginaba que era el poder oriental.
Las ejecuciones públicas hoy
Las ejecuciones públicas desaparecieron de Europa entre los siglos XIX y XX, entre otras razones porque las autoridades temían su efecto sobre la multitud. Pero no han desaparecido del todo en el mundo: Amnistía Internacional sigue documentando ejecuciones públicas en algunos países. La investigación sobre la pena de muerte no ha encontrado pruebas sólidas de que disuada más que la cadena perpetua. Su función, como en Turandot, es sobre todo simbólica.
Tres ideas clave
- La economía política del castigo (Rusche y Kirchheimer, 1939) y Foucault (1975) sostienen que el castigo responde a la estructura del poder, y que la ejecución pública era un espectáculo de la soberanía ante el pueblo.
- Turandot hace decapitar en público a los pretendientes que no resuelven sus enigmas, para vengar a una antepasada asesinada, y cuando Calaf acierta, ordena torturar a Liù para descubrir su nombre.
- La grieta: la teoría original es económica y los castigos de Turandot son simbólicos, y la ópera es una fantasía orientalista sobre China, no el retrato de un sistema penal real.
Fuentes · para seguir leyendo
- Rusche, G. y Kirchheimer, O. (1939). Punishment and Social Structure. Columbia University Press.
- Foucault, M. (1975). Surveiller et punir: naissance de la prison. Gallimard.
- Garland, D. (1990). Punishment and Modern Society: A Study in Social Theory. University of Chicago Press.
- Said, E. W. (1978). Orientalism. Pantheon Books.
Dudas del expedientePreguntas frecuentes
¿Quién es Turandot?
Turandot («Princesa de Pekín») es un villano de Ópera, analizado en KRIMINIS con la lente de la criminología. Los enigmas eran tres.
¿Por qué Turandot (Princesa de Pekín) se convierte en villano?
Foucault leyó el cadalso como un teatro del poder, y Turandot lo dirige en persona: cuando el pueblo de Pekín pide clemencia para un condenado, ella la niega con un gesto.
¿Qué teoría criminológica explica a Turandot?
El caso de Turandot se analiza desde la Economía Política del Castigo. La economía política del castigo, de Georg Rusche y Otto Kirchheimer (1939), y la historia de la prisión de Michel Foucault (1975) sostienen que las formas de castigar no responden al delito, sino a la estructura del poder, y que la ejecución pública fue durante siglos un espectáculo de la soberanía. En Turandot (Giacomo Puccini, estrenada en 1926), la princesa Turandot somete a sus pretendientes a tres enigmas y los hace decapitar si fallan, en ceremonias públicas ante el pueblo de Pekín. Cuando el príncipe Calaf acierta y le propone adivinar su nombre antes del alba, Turandot ordena que nadie duerma y hace torturar a la esclava Liù, que se quita la vida para no revelarlo.








