Al principio de Cyberpunk 2077: Phantom Liberty (CD Projekt Red, 2023), una voz desconocida se mete en la cabeza de V a través del Relic, el chip que le está matando. Se presenta como Songbird. Le cuenta que viaja en el Space Force One, el avión de la presidenta de los Nuevos Estados Unidos, que alguien lo ha pirateado y que va a caer en Dogtown, el barrio amurallado de Night City que gobierna la milicia Barghest de Kurt Hansen. Le pide que rescate a la presidenta Rosalind Myers y, a cambio, le promete lo único que V no puede rechazar: una cura. Desde la azotea de un estadio, V ve cómo un misil alcanza el avión. Songbird mete a Myers en la cabina blindada y sale despedida en una cápsula de emergencia. Aviso: este expediente destripa la trama y los finales de la expansión.
// La teoríaLas excusas que vienen antes del acto
En 1957, Gresham Sykes y David Matza publicaron en la American Sociological Review un artículo que cambió la pregunta. Frente a la idea de que el delincuente vive en una subcultura con valores opuestos a los de la sociedad, observaron que la mayoría de los jóvenes infractores sí cree en las normas: se avergüenza, distingue entre víctimas y admira a la gente honrada. Lo que hace es neutralizarlas con excusas que suspenden su fuerza el tiempo justo para saltárselas. Describieron cinco técnicas: negar la responsabilidad (no fue culpa mía), negar el daño (nadie salió herido), negar a la víctima (se lo merecía), condenar a quienes condenan (ellos son peores) y apelar a lealtades superiores (lo hice por los míos). En Delinquency and Drift (1964), Matza añadió la idea de deriva: esas excusas no empujan al delito, pero sueltan las amarras que lo impedían. Después llegaron dos ampliaciones que aquí importan: la defensa de la necesidad (Minor, 1981), no tenía otra opción, y la metáfora del libro de cuentas (Klockars, 1974), he hecho tanto bien que me puedo permitir esto.
Una excusa para cada traición
La neutralización no es una mentira a los demás, o no solo. Es el relato que permite a alguien que cree en la lealtad traicionar sin dejar de verse leal. Sykes y Matza insistían en que esas justificaciones son extensiones de razones que el propio sistema legal ya acepta, como la legítima defensa o el estado de necesidad, estiradas hasta cubrir lo que no cubren. Songbird lo resume sin rodeos: para la presidenta, ella es un arma, y las armas no deciden ni se jubilan. Si es una herramienta, la responsabilidad es de quien la empuña. Y si quien la empuña la está matando, entonces la traición es defensa propia.
// El sujetoLa mano derecha que se cobró la deuda
Song So Mi fue una netrunner adolescente de Brooklyn que asaltaba fortalezas de datos por encargo. A los 19 años la cazaron, y la FIA, la agencia de inteligencia de la NUSA, la reclutó con una amenaza: sin su protección, NetWatch iría también a por la gente que ella quería. Con el nombre en clave Songbird se convirtió en la mano derecha de Myers y en su arma más valiosa. La presidenta la envió una y otra vez más allá del Blackwall (el Muro Negro), la barrera que separa la red de las inteligencias artificiales salvajes, y cada inmersión le costó un trozo de cuerpo y de mente. En 2077 se está muriendo. Para salvarse pacta con Hansen: le entrega a Myers a cambio de una matriz neural que guarda en un búnker de Militech. El juego la muestra en tres momentos que lo dicen todo. En «Hole in the Sky», ya con el avión en caída, salva a la presidenta metiéndola en la cabina blindada; según su propia versión, su plan nunca fue que Myers muriera. En «Birds with Broken Wings», si V acepta verla en un mirador de Pacifica que ella aprecia, puede enfrentarla, y Songbird admite que fue ella quien le dio a Hansen el cuándo y el dónde del vuelo. Y en «The Killing Moon», en el tren que, ya dentro del puerto espacial, los lleva a la lanzadera, recuerda que en 2070 abandonó a su mentor, el agente Solomon Reed, en un tren lleno de enemigos, y confiesa que a V le ha hecho lo mismo: la matriz solo se puede usar una vez, y era para ella.
Songbird
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// La grietaUna espía no se excusa, se defiende
La teoría encaja casi pieza por pieza. Songbird condena a quienes la condenan: la NUSA la reclutó con un chantaje y la gastó como munición, así que no está en posición de hablar de traición. Niega la responsabilidad: una herramienta no elige. Niega el daño: según su versión, la presidenta tenía que salir con vida, y si el plan se torció fue por culpa de otros. Y lleva su libro de cuentas: años de servicio que, a su juicio, le dan derecho a una salida. Pero dos técnicas no le sirven. No apela a lealtades superiores, porque no tiene un grupo por el que traicionar: su única lealtad es seguir viva. Eso es la defensa de la necesidad de Minor, más que el catálogo original. Y su caso tampoco es deriva en el sentido de Matza. Sykes y Matza pensaban en chavales que flotan entre la norma y la infracción; Songbird es una profesional del engaño formada por una agencia de espionaje, que calcula cada paso con meses de antelación.
Ahí está la grieta. La investigación posterior, revisada por Shadd Maruna y Heith Copes en 2005, señala que nunca ha sido fácil probar que las excusas llegan antes del acto y no después, para salvar la imagen. Con Songbird la duda es otra: sus justificaciones son a la vez relato interior y herramienta de manipulación. Se las cuenta a V, que también se está muriendo, porque sabe que V las entenderá. Los finales lo ponen a prueba. Si V la ayuda a escapar, Songbird llega a la Luna, se cura y le deja un mensaje de agradecimiento. Si V la entrega a Reed en el puerto espacial, la NUSA la trata y vuelve a tenerla bajo control. Si V se pone del lado de Reed en el estadio (misión «Firestarter»), Songbird huye al búnker de Cynosure para conectarse al Blackwall, y allí, devorada por lo que hay al otro lado, pide a V que acabe con ella; V decide si lo hace o si se la devuelve viva a la NUSA. Explicar a Songbird no es exculparla: entre su caso y el de cualquier preso que alega que no tenía elección, la teoría no ve diferencia de forma, solo de grado.
Las excusas también se fabrican desde arriba
La neutralización se estudió primero en adolescentes, pero su terreno más fértil resultó estar en los despachos. Michael Benson (1985) entrevistó a condenados por delitos de cuello blanco y encontró las mismas fórmulas: nadie salió perjudicado, todo el mundo lo hacía, la ley era injusta. El caso de Songbird añade una pieza incómoda: algunas de sus excusas se las dio la propia institución. Una agencia que trata a una persona como un arma le enseña que la responsabilidad está en otra parte. Cuando esa persona se vuelve contra ella, usa el mismo argumento. La lección no es que Songbird tuviera razón, sino que las organizaciones que niegan la autonomía de los suyos fabrican las justificaciones que luego les sirven para traicionarlas.
Tres ideas clave
- La teoría de la neutralización (Sykes y Matza, 1957) sostiene que quien delinque suele creer en las normas y las desactiva con excusas: negar la responsabilidad, el daño o a la víctima, condenar a quien condena y apelar a lealtades superiores; Minor y Klockars añadieron la defensa de la necesidad y el libro de cuentas.
- Songbird, la netrunner de la FIA, pacta con Kurt Hansen la entrega de la presidenta Myers a cambio de una matriz neural que puede curarla, y engaña a V con una cura que solo sirve para una persona; cada traición llega con su justificación.
- La grieta: no tiene lealtades superiores, solo la necesidad de sobrevivir, y sus excusas son a la vez relato interior y herramienta de manipulación, lo que hace aún más difícil saber si llegan antes o después del acto.
Fuentes · para seguir leyendo
- Sykes, G. M. y Matza, D. (1957). «Techniques of Neutralization: A Theory of Delinquency». American Sociological Review, 22(6), 664-670.
- Matza, D. (1964). Delinquency and Drift. Wiley.
- Klockars, C. B. (1974). The Professional Fence. Free Press.
- Minor, W. W. (1981). «Techniques of Neutralization: A Reconceptualization and Empirical Examination». Journal of Research in Crime and Delinquency, 18(2), 295-318.
- Benson, M. L. (1985). «Denying the Guilty Mind: Accounting for Involvement in a White-Collar Crime». Criminology, 23(4), 583-607.
- Maruna, S. y Copes, H. (2005). «What Have We Learned from Five Decades of Neutralization Research?». Crime and Justice, 32, 221-320.
- CD Projekt Red (2023). Cyberpunk 2077: Phantom Liberty. CD Projekt.
Dudas del expedientePreguntas frecuentes
¿Quién es Songbird?
Songbird («Song So Mi») es una villana de Cyberpunk 2077, analizada en KRIMINIS con la lente de la criminología. Derriba el avión de su presidenta, convence a un mercenario de que la salve y le promete una cura que nunca pensó compartir.
¿Por qué Songbird (Song So Mi) se convierte en villana?
Songbird, de Cyberpunk 2077: Phantom Liberty, y la teoría de la neutralización: la netrunner de la FIA entrega a la presidenta Myers y engaña a V con una cura que solo sirve para una. Y tiene una razón para cada paso.
¿Qué teoría criminológica explica a Songbird?
El caso de Songbird se analiza desde la Neutralización. La teoría de la neutralización (Sykes y Matza, 1957) sostiene que quien delinque no rechaza las normas, sino que aprende excusas que las desactivan el tiempo justo para saltárselas: negar la responsabilidad, negar el daño, negar a la víctima, condenar a quien condena y apelar a lealtades superiores. Song So Mi, alias Songbird, la netrunner de la FIA en Cyberpunk 2077: Phantom Liberty (CD Projekt Red, 2023), es un muestrario: pacta con Kurt Hansen la caída del avión de la presidenta Rosalind Myers a cambio de una matriz neural que puede curarla, y engaña a V para conseguirla. Cada traición llega con su justificación ya preparada.








