Al principio de John Wick 4 (Chad Stahelski, 2023), un Heraldo de la Mesa Alta entra en el Continental de Nueva York y comunica al gerente, Winston, que por orden del marqués Vincent Bisset de Gramont el hotel queda condenado. Tiene una hora para evacuarlo. El marqués, interpretado por Bill Skarsgård, los espera a él y a Charon, su conserje, junto a un reloj de arena. Le pregunta a Winston si cree en las reglas y en las consecuencias, y cuando salen las segundas oportunidades le explica dónde se separan: las segundas oportunidades, dice, son el refugio de los que fracasan. Luego remueve su taza sin prisa, mientras la arena cae, y les hace esperar. John Wick, añade después, es solo la cara de su fracaso. Cuando la arena se acaba, el Continental salta por los aires. Winston ya no es Nueva York, ya no es nada, es excomulgado, y por tanto ya no necesita los servicios de un conserje. El marqués dispara a Charon delante de él.
// La teoríaDemasiado control para un solo hombre
En 1995, el sociólogo Charles R. Tittle publicó Control Balance: Toward a General Theory of Deviance. Su pieza central es la razón de control: cuánto control ejerce una persona sobre otras y sobre su entorno, frente a cuánto control padece. Las teorías clásicas daban por hecho que más control significa menos delito. Tittle sostuvo que la desviación crece en los dos extremos: quien está en déficit quiere sacudirse el yugo, y quien está en superávit quiere ensanchar un dominio que ya es grande. Para el superávit describió tres formas, de menos a más: la explotación, una depredación indirecta que usa a otros o a una organización; el saqueo, perseguir los propios fines sin mirar el daño; y la decadencia, actos caprichosos que solo obedecen al antojo. Para pasar al acto hacen falta además una provocación, una oportunidad y un freno que no pese demasiado: el miedo al contracontrol, la respuesta que el acto puede despertar. En 2004, en «Refining Control Balance Theory», Tittle abandonó la tipología y la sustituyó por un continuo, la deseabilidad para el balance de control: los actos más deseables son los que corrigen el desequilibrio a largo plazo y son impersonales, a distancia, porque son los que menos contracontrol pueden traer.
Un superávit con una sola condición
El marqués no tiene poder propio. Lo dice Winston cuando se lo presenta a John: es el marqués de Gramont, elevado solo por su garantía de matarlo, con todos los recursos de la Mesa a su disposición. Un decreto de los doce le da la potestad de autem imperator, que le convierte, en palabras de Winston, en «juez, jurado y…»: la última palabra no hace falta decirla. Su razón de control es enorme hacia abajo, sobre gerentes, asesinos y familias enteras, y frágil hacia arriba: la Mesa se la prestó para una tarea, y se la puede retirar si fracasa. Tittle subrayaba que la razón de control cambia según el ámbito. El marqués vive en superávit con todos salvo con quienes le dieron el cargo.
// El sujetoEl hombre que hace matar a otros
La película muestra al marqués en tres escenas que encajan con las formas del superávit. En la primera visita a Caine, un asesino ciego y retirado, viejo amigo de John. Caine le dice que ya no sirve, y el marqués le recuerda el trato: la Mesa le da un nombre y él le da una vida, o la Mesa se cobra una, la de su hija. Caine acepta. Es la explotación de manual: el marqués no persigue a John, compra a quien puede alcanzarlo. En la segunda, después de que sus hombres declaren desconsagrado el Continental de Osaka y lo asalten, el Heraldo le reprocha en unas caballerizas de París que aquella sangre no era necesaria. Él contesta que la sangre era el objetivo: su campaña no es matar a John Wick, sino matar la idea de John Wick, y para eso tiene que destruir todo lo que esa idea toca. Eso ya es saqueo, fines propios sin mirar el daño.
La tercera escena roza la decadencia. Un rastreador que se hace llamar Mr. Nobody le ofrece la ubicación de John; regatean y cierran el precio en veintitrés millones. Nada más cerrar el trato, el marqués le atraviesa la mano con un cuchillo y le plantea una elección: sacar el cuchillo o sacar la mano, una muestra al hombre comprometido solo consigo mismo y la otra al comprometido con la causa. Más tarde, cuando Nobody le llama para cobrar, el marqués cambia el trato por teléfono: el dinero llegará cuando John esté muerto. Es una vida por otra, le dice, la suya o la de John. Ninguna de esas crueldades le acerca a su objetivo. Sirven para que todos sepan quién manda. (Atención, destripe.) Cuando Winston le presenta el desafío de John a un duelo según las viejas leyes, el marqués acepta después de que Winston le recuerde que ni él es inmune a las consecuencias del fracaso y le ponga delante la gloria de ser recordado como el hombre que sacó a la luz a John Wick. Y aun así elige a Caine como representante y pone precio a la cabeza de John para que no llegue a tiempo.
El Marqués de Gramont
Llévate gratis el mapa de las teorías
Suscríbete al archivo criminal —un caso a la semana, sin spam— y te regalo El mapa de las teorías: las grandes corrientes de la criminología en una sola lámina.
// La grietaEl único disparo que quiso dar en persona
La teoría acierta con el final mejor de lo que parece. Durante toda la película el marqués se mueve justo como Tittle predice para el superávit: a distancia, por mediación de otros, donde el contracontrol no le llega. La única persona que mata con su mano, antes del duelo, es un conserje desarmado. Muere el único momento en que rompe esa costumbre. Al amanecer, en las escaleras del Sacré-Cœur, Caine hiere de gravedad a John en el duelo a pistola, y el marqués, como patrocinador, reclama el golpe de gracia y le pide el arma. Winston le hace notar que John no ha disparado. John dispara. Las reglas que el marqués usaba contra los demás son el único contracontrol que existía por encima de él, y lo alcanzan en cuanto se expone. Antes de morir ya lo había avisado el Heraldo: la ambición de un hombre nunca debería superar su valía.
La grieta está en otra parte. Tittle explica individuos, y el marqués no es el problema de fondo. Winston se lo advierte a John cuando este le pregunta dónde encontrarlo: si lo mata, la Mesa lo sustituirá antes de que el cuerpo se enfríe. El superávit del marqués no lo fabricó él, se lo prestó una institución que concentra el poder y lo reparte sin contrapesos, y esa institución sigue ahí cuando él cae. Explicar al marqués no es exculparlo: tuvo elección en cada escena, y en cada una eligió la crueldad que no necesitaba. Pero la película también deja claro que el duelo resuelve un caso, no la estructura que lo produjo.
El poder delegado sin rendición de cuentas
El marqués es ficción, pero la figura del enviado con plenos poderes no lo es: el comisionado que actúa en nombre de otro, el directivo al que se le da carta blanca para un objetivo y se le juzga solo por el resultado. La teoría del balance de control advierte que ese diseño es criminógeno por partida doble. Da a una persona un superávit enorme sobre los demás y, a la vez, la deja con todo que perder si fracasa. Lo que suele salir de ahí no es prudencia, sino daño a distancia, pagado por otros, hasta que alguna regla vuelve a pesar.
Tres ideas clave
- El balance de control (Tittle, 1995) sostiene que la desviación crece tanto en quien padece demasiado control como en quien ejerce demasiado; el superávit tiende a actos indirectos e impersonales, como la explotación, el saqueo y la decadencia.
- El marqués de Gramont recibe de la Mesa Alta poderes absolutos solo para matar a John Wick: vuela el Continental de Nueva York, mata a Charon, chantajea a Caine con su hija y apuñala la mano de Mr. Nobody, y deja siempre a otros la caza de John.
- La grieta: muere el único momento en que actúa en persona, pero la institución que le prestó el poder sigue en pie; el duelo cierra un caso, no la estructura que lo creó.
Fuentes · para seguir leyendo
- Tittle, C. R. (1995). Control Balance: Toward a General Theory of Deviance. Westview Press.
- Tittle, C. R. (2004). «Refining Control Balance Theory». Theoretical Criminology, 8(4), 395-428.
- Stahelski, C. (dir.) (2023). John Wick 4. Guion de Shay Hatten y Michael Finch. Lionsgate.
Dudas del expedientePreguntas frecuentes
¿Quién es El Marqués de Gramont?
El Marqués de Gramont («Vincent Bisset de Gramont») es un villano de John Wick, analizado en KRIMINIS con la lente de la criminología. Tiene los recursos de doce familias, puede convertir en ruinas un hotel con una frase y no ha matado a John Wick con sus manos ni una sola vez.
¿Por qué El Marqués de Gramont (Vincent Bisset de Gramont) se convierte en villano?
El marqués de Gramont, de John Wick 4, y el balance de control de Tittle: un enviado con poderes absolutos que vuela hoteles, compra asesinos y nunca le apunta a John Wick, hasta que lo hace.
¿Qué teoría criminológica explica a El Marqués de Gramont?
El caso de El Marqués de Gramont se analiza desde la Balance de control. La teoría del balance de control (Charles R. Tittle, 1995) sostiene que la desviación nace en los dos extremos de la balanza: en quien padece mucho más control del que ejerce y en quien ejerce mucho más del que padece. El marqués Vincent Bisset de Gramont, el villano de John Wick 4 (Chad Stahelski, 2023), es un caso de superávit prestado: la Mesa Alta le da poder absoluto para matar a John Wick, y él lo usa para destruir dos Continentales, chantajear a un ciego y pagar a otros para que maten por él.








