// Teoría criminológica Teoría integradora

Balance de control

El cajero al que cachean cada noche y el magnate que no rinde cuentas ante nadie tienen algo en común: los dos viven con la balanza del control desnivelada. Charles Tittle sostuvo que la desviación nace en los dos extremos: en quien sufre demasiado control y en quien ejerce demasiado.

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// Definición

¿Qué es la teoría del balance de control?

La teoría del balance de control sostiene que la probabilidad de desviarse depende de la razón entre el control que una persona ejerce y el que sufre: crece tanto con el déficit como con el superávit de control. La formuló Charles R. Tittle en «Control Balance: Toward a General Theory of Deviance» (1995).

A un cajero de supermercado su encargado le registra la mochila cada noche al salir; a un consejero delegado no le pide cuentas nadie, ni siquiera su consejo. Charles Tittle sostuvo que ambos comparten el mismo factor de riesgo: viven con la balanza del control desnivelada. Al primero lo controlan mucho más de lo que él controla; el segundo controla mucho más de lo que lo controlan a él. Y de los dos extremos, decía, brota la desviación.

Infografía

El balance de control de un vistazo

Autores
Charles R. Tittle
Año
1995
Familia
Integradora
Idea
Se desvía quien sufre mucho más control del que ejerce, o ejerce mucho más del que sufre
En una fórmulaControl ejercido ÷ control sufrido = razón de control · desequilibrio + provocación + oportunidad − freno ⇒ desviación
Ula forma de la curva: los extremos de la balanza, arriba y abajo, concentran la desviación
Estado actualEn debatePocas pruebas y mixtas; el propio Tittle abandonó su tipología en 2004

// OrigenTittle y la balanza

Tittle venía de décadas de trabajo sobre la disuasión cuando publicó, en 1995, Control Balance: Toward a General Theory of Deviance. El libro era también un ajuste de cuentas: pasaba revista a la anomia, el conflicto, el control social, el aprendizaje, el etiquetamiento o las actividades rutinarias y concluía que ninguna bastaba como teoría general. Su propuesta las integraba alrededor de una sola idea, la razón de control: cuánto control ejerce una persona sobre otras y sobre su entorno, dividido por cuánto control padece. Y no es fija: cambia con cada situación.

La novedad era romper con las teorías del control clásicas, para las que más control significa siempre menos delito. Para Tittle, el control también motiva. El que está en déficit quiere sacudirse el yugo; el que está en superávit quiere ensanchar un dominio que ya es grande, porque el deseo de autonomía, dice, es casi universal. Solo el equilibrio favorece la conformidad. En español circula como «balance» o «equilibrio» de control.

En una frase

La tesis de Tittle

No delinque solo el que tiene poco control sobre su vida: también el que tiene demasiado sobre la de los demás.

Concepto clave

La provocación

Nadie piensa todo el día en su razón de control. Hace falta una provocación, un suceso que la ponga ante los ojos, y Tittle insistía en que funciona cuando duele: una humillación, un desprecio, una orden degradante. Ahí la desviación aparece como un remedio para restaurar el equilibrio. Pero el remedio solo se aplica si hay oportunidad y si el miedo al contracontrol, la respuesta que el acto puede desatar, no lo frena.

El esquema

De la balanza al acto, paso a paso

  1. 1
    Razón de controlLo que uno controla frente a lo que lo controla: déficit, equilibrio o superávit
  2. 2
    ProvocaciónUna humillación o un desaire vuelve consciente el desequilibrio y lo hace insoportable
  3. 3
    OportunidadAparece una ocasión en la que el acto desviado es posible
  4. 4
    FrenoSe calcula el contracontrol: si la respuesta probable es muy dura, se elige otro acto o ninguno

Por eso los actos más graves no son de los más oprimidos: hace falta cierto margen para arriesgarse al contraataque.

// Los seis caminosSeis maneras de desnivelar la balanza

En 1995 Tittle ordenó la desviación en dos familias. Del lado del déficit, la represiva: con un déficit pequeño, la depredación (violencia, robo, agresión directa); con uno moderado, el desafío (vandalismo, insolencia, desprecio abierto a las normas); con uno extremo, la sumisión, la obediencia pasiva de quien ya no puede responder. Del lado del superávit, la autónoma: con poco, la explotación, una depredación indirecta que usa a otros o a la organización; con más, el saqueo, perseguir los propios fines sin mirar el daño; y en la cima, la decadencia, actos caprichosos e imprevisibles que solo obedecen al antojo. La paradoja es fina: el que está más aplastado no suele atacar, se somete.

// En la ficciónLos dos platillos

En lo alto de la balanza, Joffrey es la decadencia de manual: un rey adolescente al que nadie puede decir que no y que tortura y ejecuta por capricho, sin cálculo ni provecho. el Sr. Burns representa el saqueo: el dueño de Springfield que vierte residuos y llega a tapar el sol para vender más electricidad, porque el daño ajeno no figura en sus cuentas. Gekko es la explotación en estado puro: jamás toca a una víctima, mueve información, empresas y empleados ajenos, y deja que la estructura haga el trabajo sucio.

En el platillo de abajo, D-Fens es la provocación hecha película: despedido, apartado de su hija por una orden judicial, atrapado en un atasco, recibe en cada parada una pequeña humillación y responde a cada una intentando recuperar a golpes el mando de su día. Carrie lleva años en el déficit extremo, acosada en el instituto y aterrorizada en casa, y mientras dura hace lo que la teoría espera de ese extremo: someterse. Solo estalla cuando la humillación del baile coincide con un poder que lleva tiempo creciendo en ella, la telequinesis, y que la lanza de golpe al otro extremo de la balanza.

// La evidenciaLo que encontraron las pruebas

La teoría se ha contrastado poco, y casi siempre con encuestas. Una de las primeras, de Piquero y Hickman (1999), dio un resultado mixto: tanto el déficit como el superávit predecían la depredación y el desafío, que en teoría eran cosa solo del déficit. Mejor le fue en los despachos: Nicole Leeper Piquero y Alex Piquero (2006) hallaron, con adultos en activo, que el superávit de control, y no el déficit, se asociaba a la explotación en el contexto empresarial. Y entre reclusos de cárceles locales, Fox, Nobles y Lane (2016) vieron que ambos desequilibrios elevaban la probabilidad de delinquir, aunque al separar por sexo solo el superávit mantenía su efecto.

// La grietaLa tipología que no sobrevivió

La pieza más llamativa de la teoría, la correspondencia entre cada grado de desequilibrio y un tipo de desviación, es la que peor resistió los datos. Los desequilibrios se asociaban a la desviación, pero sin respetar las fronteras: el superávit también producía actos «represivos». Tittle no lo maquilló. En 2004 reconoció un fallo lógico y una clasificación errónea, retiró los seis tipos, sacó la sumisión de la desviación para tratarla como un fracaso del reequilibrio e incorporó el autocontrol. La versión revisada ya no asigna un tipo de acto a cada grado de desequilibrio: solo dice qué actos resultan más atractivos para reequilibrar, los de efecto duradero y los que no obligan a enfrentarse cara a cara con la víctima.

Relevancia histórica

Una teoría que su autor reescribió

John Braithwaite le dedicó un análisis extenso en el primer número de Theoretical Criminology, y las respuestas de Tittle convirtieron el balance de control en un raro caso de teoría corregida en público por su autor.

  1. 1995Tittle publica Control Balance: Toward a General Theory of Deviance.
  2. 1997Braithwaite la analiza a fondo en Theoretical Criminology.
  3. 1999Piquero y Hickman, una de las primeras pruebas empíricas: resultados mixtos.
  4. 2004Tittle publica «Refining Control Balance Theory»: adiós a los seis tipos.
  5. 2006N. L. Piquero y A. Piquero ligan el superávit de control a la explotación empresarial.

// Por qué importaMirar también hacia arriba

Casi todas las teorías del control miran hacia abajo, al joven sin lazos o sin freno. Tittle obliga a mirar también hacia arriba, y explica con una misma lógica el fraude del directivo y la agresión del humillado. La consecuencia es incómoda para cualquier organización: concentrar poder sin contrapesos no solo es injusto, también es criminógeno.

Luces y sombras

Fortalezas
  • Explica con un mismo mecanismo la desviación de los de abajo y la de los de arriba, incluido el delito de cuello blanco.
  • Recupera la provocación y la humillación como desencadenantes, algo que las teorías del control solían ignorar.
  • Integra en un único proceso piezas de la anomia, el aprendizaje, el conflicto, el etiquetamiento y las actividades rutinarias.
  • Su autor la corrigió a la vista de los datos, algo raro en criminología.
Límites y críticas
  • La tipología original no resistió las pruebas: déficit y superávit predecían los mismos actos.
  • Es compleja y difícil de medir: la razón de control cambia con cada situación.
  • Se ha contrastado poco, casi siempre con estudiantes y viñetas hipotéticas.
  • La versión de 2004 es más flexible, pero también más difícil de refutar.
En resumen

Tres ideas clave

  • Balance de control (Tittle, 1995): la desviación crece cuando la razón entre el control que se ejerce y el que se sufre se desnivela, por debajo o por arriba.
  • Hacen falta una provocación que vuelva consciente el desequilibrio, a menudo una humillación, una oportunidad y un contracontrol que no disuada.
  • Las pruebas confirmaron que los desequilibrios importan, pero no la tipología de seis tipos; Tittle la sustituyó en 2004 por un continuo de «deseabilidad» de los actos.

Fuentes · para seguir leyendo

  • Tittle, C. R. (1995). Control Balance: Toward a General Theory of Deviance. Westview Press.
  • Braithwaite, J. (1997). «Charles Tittle’s Control Balance and Criminological Theory». Theoretical Criminology, 1(1).
  • Piquero, A. R. y Hickman, M. (1999). «An Empirical Test of Tittle’s Control Balance Theory». Criminology, 37(2).
  • Tittle, C. R. (2004). «Refining Control Balance Theory». Theoretical Criminology, 8(4).
  • Piquero, N. L. y Piquero, A. R. (2006). «Control Balance and Exploitative Corporate Crime». Criminology, 44(2).
  • Fox, K. A., Nobles, M. R. y Lane, J. (2016). «Control Balance Behind Bars: Testing the Generality of Tittle’s Theory Among Incarcerated Men and Women». Crime & Delinquency, 62(7).

// Pon a prueba la teoría¿A cuál de estos villanos analiza KRIMINIS con Balance de control?

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Dudas de la teoríaPreguntas frecuentes

¿Qué es la teoría del balance de control?

La teoría del balance de control sostiene que la probabilidad de desviarse depende de la razón entre el control que una persona ejerce y el que sufre: crece tanto con el déficit como con el superávit de control. La formuló Charles R. Tittle en «Control Balance: Toward a General Theory of Deviance» (1995).

¿Quién formuló la teoría del balance de control y cuándo?

El sociólogo estadounidense Charles R. Tittle, en 1995, en el libro «Control Balance: Toward a General Theory of Deviance» (Westview Press). Era una teoría integradora que tomaba piezas del control social, el aprendizaje, la anomia, el conflicto y las actividades rutinarias. Tittle la revisó a fondo en el artículo «Refining Control Balance Theory» (Theoretical Criminology, 2004).

¿Sigue vigente la teoría del balance de control y qué se le critica?

Sigue citándose, pero está en debate y se ha contrastado poco. Las pruebas confirman en parte que los desequilibrios se asocian a la desviación, aunque desmintieron su tipología: déficit y superávit predecían los mismos tipos de acto. Se le reprocha además su complejidad. El propio Tittle abandonó en 2004 los seis tipos y los sustituyó por un continuo, la «deseabilidad» del acto para reequilibrar el control.

¿Qué villano del archivo ilustra mejor la teoría del balance de control?

Joffrey Baratheon, de «Juego de Tronos», encarna el superávit máximo: nadie puede contradecirlo, y su crueldad toma la forma que Tittle llamó decadencia, actos caprichosos e imprevisibles sin más motivo que el antojo. En el extremo opuesto, William Foster, de «Un día de furia», muestra el déficit de control que una cadena de humillaciones convierte en estallido.

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