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Los Serpo: Extraen órganos de un planeta entero y se consideran pacíficos

Los Serpo y la criminología crítica: una civilización que secuestra humanos para extraerles los órganos reproductores, subcontrata la violencia y se describe a sí misma como una misión pacífica. El daño más grande casi nunca se llama delito.

Póster de Los Serpo, villanos de Dandadan
Dandadan · Anime
Los Serpo

Los Serpo (セルポ星人) aparecen en el primer episodio de Dandadan y ya no se van: antagonistas secundarios del arco de Turbo Granny, principales del arco Serpo y presencia recurrente en el resto de la serie. Su premisa se juega en clave de comedia y es, por debajo, completamente seria. Son una especie exclusivamente masculina del planeta Serpo, en Zeta Reticuli. Sin reproducción natural recurrieron a la clonación, y la clonación los dejó estancados evolutivamente, porque entre seres idénticos no hay evolución posible. Su solución es secuestrar humanos de la Tierra y quitarles los órganos reproductores. Prefieren secuestrar mujeres. Son violentos al hacerlo y —este es el detalle que importa— no se dan cuenta: creen que sus actos son pacíficos. Para la criminología crítica, esa frase es la disciplina entera en un renglón.

// La teoríaQuién define qué es delito

La criminología crítica —consolidada en The New Criminology (1973) de Ian Taylor, Paul Walton y Jock Young, y continuada por Steven Box, Frank Pearce y la tradición de la zemiología— empieza rechazando la pregunta que le entregan. La criminología convencional pregunta por qué los individuos infringen la ley. La crítica pregunta lo anterior: quién escribe la ley, qué daños nombra y cuáles deja sin nombre. La base empírica es más antigua que la etiqueta. Edwin Sutherland, al acuñar el delito de cuello blanco en 1939, demostró que las infracciones más grandes y más caras las cometían personas respetables en el ejercicio de su profesión, y que las gestionaban organismos reguladores en lugar de tribunales. Desde ahí la tradición construye un cuadro coherente: el sistema penal es altamente selectivo; está calibrado para daños con autor visible, víctima identificable y momento concreto; y el daño organizativo —difuso, documental, repartido entre miles de personas y cometido por nadie en particular— se cuela por la malla casi entero. El resultado no es una conspiración. Es una consecuencia de diseño. Un sistema construido para atrapar a un hombre con un cuchillo no atrapa una cadena de suministro.

Concepto clave

Daño sin autor

Lo que vuelve al daño organizativo tan resistente al derecho penal es que llega sin un autor con la forma que la ley espera. Todos los elementos que el sistema necesita están dispersos. La decisión la toma un comité, o una política que nadie recuerda haber escrito. El acto lo ejecutan empleados que cumplen instrucciones, cada uno con un fragmento lo bastante pequeño como para no llamar la atención. Las víctimas son muchas, lejanas y a menudo ni se enteran de lo que les pasó. Y el daño es un efecto colateral de un objetivo que suena legítimo, lo que le proporciona a todo el mundo una frase que cierra la conversación: estamos resolviendo un problema. Los Serpo tienen el juego completo. Su objetivo —la supervivencia de la especie— es genuinamente existencial. Su método es industrial: disfraces estandarizados, naves estandarizadas, un procedimiento. Sus víctimas son un planeta lleno de desconocidos cuyas objeciones se leen, desde dentro de la organización, como barbarie. Ningún Serpo concreto necesita ser cruel para que la operación sea atroz, y ahí está justamente el asunto: la crueldad se ha sacado del individuo y se ha metido en el proceso, donde ningún derecho penal la está buscando.

// El sujetoUna empresa con nave espacial

Léelos como organización y los Serpo encajan de golpe. Llevan disfraces humanoides grises idénticos, con camisa blanca abotonada y pantalón gris idénticos: un uniforme, y además corporativo. Su programa de secuestros no es furia, es aprovisionamiento: necesitan un insumo biológico que su propia cadena no produce, y la Tierra lo tiene. Su desprecio no lo reservan para las víctimas, sino para las que no colaboran; un humano que se defiende no es una persona defendiéndose, es una incidencia del proceso. Y tratan a su plantilla exactamente como predice la literatura. Subcontratan el trabajo peligroso y son, según su propia ficha, secos y fríos con los contratados, sin ninguna preocupación por su bienestar, a los que ven como mano de obra barata y fácilmente reemplazable. Cuando el Mantisian —un luchador subcontratado que acepta encargos letales para pagar las transfusiones de su hijo— rinde mal, los Serpo responden descontándole el sueldo e inyectándole un fluido mutágeno pese a sus objeciones explícitas. Eso no es un adorno de ciencia ficción. Eso es un empleador disciplinando a un trabajador precario y administrándole una sustancia no consentida para subirle el rendimiento, y es lo más reconocible que hacen los Serpo en toda la serie. Más tarde se interesan por los poderes espirituales humanos, porque superan a su propia tecnología. El objetivo cambia; el método nunca. Quieran lo que quieran, los Serpo lo resuelven sacándolo de un cuerpo.

Los Serpo

· Dandadan
INT 88MAN 55VIO 72EMP 6
BurocráticosExtractivosImpasibles
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// La grietaLa estructura tampoco es una coartada

La criminología crítica tiene su propio modo de fallar, y es la imagen invertida del que diagnostica. Si todo el daño es estructural, entonces nadie hizo nada. Las decisiones se disuelven en sistemas, los sistemas en historia, y el relato termina en un encogimiento de hombros donde ya no queda nadie a quien exigir cuentas. Eso es inservible, y no es lo que la tradición sostiene. Las organizaciones están hechas de personas que firman cosas, y los Serpo son individuos que atan humanos a una mesa. Su ceguera es un dato sobre ellos, no una defensa: quien se ha organizado para no oír los gritos no queda por ello inocente de los gritos, y el derecho penal lleva mucho tiempo entendiéndolo bajo los nombres de ceguera deliberada y dolo eventual. La versión útil de la crítica es más precisa. No dice nadie es culpable. Dice que la culpa está repartida en un sitio distinto de donde tenemos la costumbre de buscarla —y que nuestro instinto de buscar un monstruo es parte de por qué a la organización no la pilla nadie—.

Hay una segunda grieta, y Dandadan se acerca a ella a propósito. Es fácil tenerles simpatía a los Serpo, porque su motivo es la supervivencia y su tono es burocrático en lugar de sádico. Esa simpatía es exactamente el mecanismo que estamos examinando. Nos parece razonable su objetivo y por eso nos parece negociable su método, que es el mismo movimiento con el que toda empresa extractiva de la historia se ha descrito a sí misma como desarrollo. Entender por qué una especie estancada industrializaría el secuestro nos dice cómo el daño se volvió rutina, y ese conocimiento vale precisamente porque es el daño que nunca se persigue. Las mujeres a las que prefieren secuestrar no resultan menos dañadas por la existencia de una buena razón. Si acaso, la buena razón es lo que ha hecho sostenible el daño durante todo este tiempo.

Por qué importa

Los delitos que nadie llama delito

Los Serpo importan porque la forma de su delito es la forma de los daños que de verdad dominan el siglo XXI y apenas aparecen en las estadísticas criminales: la contaminación industrial, las muertes laborales archivadas como accidentes, los productos financieros vendidos a quien no podía devolverlos, las economías extractivas que tratan a una población como recurso. La criminología tiene nombre para la distancia —la que separa el delito, que es lo que la ley ha nombrado, del daño, que es lo que la gente padece— y cerrarla es el proyecto entero de esta tradición. La prueba que propone la criminología crítica es desarmantemente simple, y los Serpo la suspenden entera: cuenta el daño y pregunta después a quién se está persiguiendo por él. En Dandadan la respuesta es a nadie, porque ninguna institución de la Tierra tiene jurisdicción sobre una especie que se considera pacífica. En la Tierra tal como es, la respuesta no suele ser mucho mejor, y por la misma razón estructural.

En resumen

Tres ideas clave

  • La criminología crítica (Taylor, Walton y Young, con raíz en el delito de cuello blanco de Sutherland) pregunta quién escribe la ley y qué daños deja sin nombre. El sistema está calibrado para autor visible, víctima concreta y momento único —y el daño organizativo no tiene ninguno de los tres—.
  • Los Serpo son una organización, no un monstruo: disfraces estandarizados, un programa industrial de secuestros, subcontratados precarios a los que descuentan el sueldo e inyectan un mutágeno contra su voluntad, y la creencia sincera de que la operación es pacífica.
  • La grieta: la estructura no es coartada. La ceguera organizada de antemano no es inocencia, y encontrar razonable su motivo de supervivencia es el mismo gesto con el que toda economía extractiva se llama a sí misma desarrollo.

Fuentes · para seguir leyendo

  • Taylor, I., Walton, P. y Young, J. (1973). The New Criminology: For a Social Theory of Deviance. Routledge & Kegan Paul.
  • Sutherland, E. H. (1949). White Collar Crime. Dryden Press.
  • Box, S. (1983). Power, Crime and Mystification. Tavistock.
  • Hillyard, P. y Tombs, S. (2004). «Beyond Criminology?», en Beyond Criminology: Taking Harm Seriously. Pluto Press.

Dudas del expedientePreguntas frecuentes

¿Quiénes son Los Serpo?

Los Serpo son villanos de Dandadan, analizados en KRIMINIS con la lente de la criminología. No se ven como criminales.

¿Por qué Los Serpo se convierten en villanos?

Los Serpo y la criminología crítica: una civilización que secuestra humanos para extraerles los órganos reproductores, subcontrata la violencia y se describe a sí misma como una misión pacífica. El daño más grande casi nunca se llama delito.

¿Qué teoría criminológica explica a Los Serpo?

El caso de Los Serpo se analiza desde la Criminología crítica. La criminología crítica pregunta no solo por qué se delinque, sino quién decide qué cuenta como delito y a quién se persigue. Los Serpo de Dandadan son la respuesta llevada al espacio: una civilización clonada y estancada que secuestra humanos en masa para extraerles los órganos reproductores, que trata a sus proveedores como material fungible y que se define a sí misma como pacífica. No hay un villano al que detener: hay una organización cuyo daño es rutinario, distribuido y perfectamente invisible desde dentro.

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