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Juan Díaz de Garayo (el Sacamantecas): Los médicos buscaron en su cráneo lo que nadie le vio en los caminos

Juan Díaz de Garayo, «el Sacamantecas», mató al menos a seis personas en la Álava de 1870-1879 y los médicos buscaron el crimen en su cuerpo. El criminal nato de Lombroso, ante el caso que ahora lleva al cine Pérez Sañudo.

Póster de Juan Díaz de Garayo, villano de Sacamantecas
Sacamantecas · Cine
Juan Díaz de Garayo
alias el Sacamantecas

En las afueras de Vitoria aparecen varias mujeres estranguladas. Así arranca, según su sinopsis oficial, Sacamantecas, la película de David Pérez Sañudo que se proyectó fuera de concurso en la Sección Oficial del 74.º Festival de San Sebastián y llega a los cines el 6 de noviembre de 2026. Es la Álava de finales de la tercera guerra carlista. Ángela Berrosteguieta (Patricia López Arnaiz), hermana de una de las víctimas, llega a la ciudad decidida a demostrar que el culpable es Juan Díaz de Garayo (Antonio de la Torre), un labrador analfabeto. Mientras tanto, Pío Pinedo, jefe de los alguaciles, investiga con pocos medios y con unas autoridades que prefieren silenciar los crímenes. Garayo existió. Nació en Eguílaz, cerca de Salvatierra, en 1821, y fue ejecutado a garrote en Vitoria el 11 de mayo de 1881. Suele presentarse como el primer asesino en serie documentado de España, título que le disputa el gallego Manuel Blanco Romasanta, juzgado en los años cincuenta del siglo XIX. Este expediente no adelanta la película. Lee la historia, y en concreto la pregunta que obsesionó a los médicos de su tiempo: si el crimen se le veía en el cuerpo.

// La teoríaEl crimen escrito en el cuerpo

En 1876, el médico italiano Cesare Lombroso publicó L'uomo delinquente. Su tesis fundó la escuela positivista: una parte de los delincuentes no elige el delito, sino que nace con él, como un atavismo, un salto atrás hacia el hombre primitivo. Esa naturaleza se delataría en estigmas físicos: asimetrías del cráneo, mandíbulas grandes, orejas en asa, insensibilidad al dolor. La idea chocaba de frente con la escuela clásica, que juzgaba actos libres. Para el positivismo había que estudiar al autor, no solo el hecho, y la pena debía medirse por su peligrosidad. En la tercera edición, de 1884, Lombroso acabó identificando al criminal nato con el «loco moral». En España, sus ideas empezaban a llegar justo entonces, de la mano de médicos y penalistas que las mezclaban con la teoría de la degeneración y con la vieja frenología de Gall.

Concepto clave

Juzgar el cuerpo además del acto

El criminal nato traslada la pregunta del tribunal. Ya no basta con saber qué hizo el acusado. Hay que saber qué es. Si su cuerpo prueba que nació así, puede ser más peligroso que culpable: un enfermo al que encerrar, o un ser irrecuperable del que defenderse. El caso Garayo llegó a los tribunales justo cuando esa pregunta entraba en España, y los médicos que lo examinaron la aplicaron con los instrumentos de la época: describir su físico, palpar su cráneo, rastrear la locura en su familia.

// El sujetoDiez años por los caminos de Álava

Los crímenes se reparten en dos tandas: de 1870 a 1872 y, tras un paréntesis en el que hubo ataques fallidos, en 1878 y 1879. Las víctimas eran mujeres pobres que andaban solas por los caminos y descampados de los alrededores de Vitoria. Según las fuentes, varias ejercían la prostitución, y una era una niña de trece años que servía en una casa. Garayo las estrangulaba, a menudo tras agredirlas sexualmente. Las cifras no coinciden del todo. El recuento más repetido habla de seis asesinatos, cinco mujeres y la niña, y de al menos cuatro mujeres que lograron escapar, pero otros autores dicen «al menos seis», y las fechas varían de una reconstrucción a otra. El primer momento clave es su detención. La mayoría de las fuentes la sitúan el 21 de septiembre de 1879, días después de los dos últimos crímenes, cuando el alguacil Pío Fernández de Pinedo lo reconoció en una calle de Vitoria. Algunas, en cambio, la fechan en 1880, aunque la primera sentencia es de noviembre de 1879. Según las reconstrucciones del caso, confesó tras varios días de interrogatorio, y fue condenado a muerte. El segundo momento es el pleito sobre su mente. La defensa alegó locura. Los médicos de Vitoria lo declararon responsable, mientras que el alienista José María Esquerdo dedicó a su caso, en Madrid, las conferencias que publicó en 1881 como Locos que no lo parecen. Según Esquerdo, el cráneo, el cerebro y la familia de Garayo indicaban un enfermo, un imbécil moral, al que correspondía el manicomio y no el garrote. Las instancias superiores mantuvieron la condena. El tercer momento es la ejecución, el 11 de mayo de 1881. Ese año, el publicista vitoriano Ricardo Becerro de Bengoa, que lo había visitado en la cárcel, publicó El Sacamantecas: su retrato y sus crímenes. Según las crónicas, a la autopsia asistieron médicos de los dos bandos, y Esquerdo proclamó que el cerebro le daba la razón.

Juan Díaz de Garayo

el Sacamantecas · Sacamantecas
INT 40MAN 35VIO 90EMP 5
Caso realLabrador analfabetoPeritado por alienistas
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// La grietaLocos que no lo parecen

La grieta está en el título que Esquerdo eligió. La teoría del criminal nato promete que el delincuente se reconoce a simple vista, y Garayo pasó casi diez años entre vecinos, esposas y mujeres que se cruzaban con él en los caminos sin que nadie le viera nada. Los estigmas aparecieron después. Una vez detenido, su retrato pasó a ser una prueba, y cada rasgo se leyó a la luz de lo que ya se sabía que había hecho. Es el sesgo que Charles Goring demostró en 1913: al comparar a miles de presos con personas que nunca habían delinquido, no encontró ningún tipo físico criminal. Además, el mismo cuerpo dio dos veredictos. Para los médicos de Vitoria, era el de un hombre responsable. Para Esquerdo, el de un enfermo. El cuerpo no decidía nada. Cada perito encontraba en él la teoría con la que había llegado.

Conviene separar también la historia de la leyenda y de la ficción. El «sacamantecas» era un coco anterior a Garayo, el hombre que robaba la grasa humana, y no consta que él la extrajera nunca. La leyenda lo absorbió después. La película, por su parte, sitúa la acción en el final de la guerra carlista (1872-1876), cuando los crímenes históricos van de 1870 a 1879. Su protagonista, Ángela Berrosteguieta, es un personaje de la película: las fuentes consultadas no la registran como figura histórica. Hay otra cosa que la lente de Lombroso no mira: a ellas. Las víctimas eran mujeres pobres que caminaban solas entre pueblos, y al menos el primero de los crímenes se archivó sin pistas. Buscarle el crimen en el cráneo dejaba fuera la pregunta de por qué esas vidas valían tan poco para la investigación.

Por qué importa

El cuerpo como coartada

El caso Garayo muestra el atractivo y el peligro del criminal nato. Si el mal se ve en el cuerpo, el resto de la sociedad queda tranquila: el monstruo es otro, distinto, reconocible. Esa idea condena antes del acto y absuelve al entorno. Pero el caso deja también algo útil. El pleito sobre su responsabilidad fue uno de los primeros grandes debates periciales de la psiquiatría española y, según sus historiadores, ayudó a que los jueces empezaran a tomar en serio los dictámenes de los alienistas. Hay además una paradoja: la lectura positivista sirvió aquí para intentar librarle del garrote, cuando el propio Lombroso llegó a admitir la pena de muerte para algunos criminales natos. Explicar no es exculpar, y tampoco consiste en buscar marcas en un cráneo.

En resumen

Tres ideas clave

  • La teoría del criminal nato de Lombroso (1876) sostenía que algunos delincuentes nacen como un retroceso evolutivo reconocible por estigmas físicos. Hoy está refutada.
  • Juan Díaz de Garayo, «el Sacamantecas», mató a seis personas en Álava entre 1870 y 1879 (las cifras y las fechas varían según las fuentes), fue detenido en 1879 y ejecutado a garrote en 1881, tras un pleito en el que los médicos leyeron su cráneo y su cerebro.
  • La grieta: nadie le vio nada hasta que fue detenido, y el mismo cuerpo sirvió para declararle cuerdo y loco. La película de Pérez Sañudo (2026) es una ficción inspirada en el caso, no su crónica.

Fuentes · para seguir leyendo

  • Lombroso, C. (1876). L'uomo delinquente. Hoepli.
  • Goring, C. (1913). The English Convict: A Statistical Study. HMSO.
  • Gibson, M. (2002). Born to Crime: Cesare Lombroso and the Origins of Biological Criminology. Praeger.
  • Maristany del Rayo, L. (1983). «Lombroso y España: nuevas consideraciones». Anales de Literatura Española, 2, 361-382.
  • Becerro de Bengoa, R. (1881). El Sacamantecas: su retrato y sus crímenes. Narración escrita con arreglo a todos los datos auténticos. Imprenta de la Viuda e Hijos de Iturbe (Vitoria). Copia digital de la Fundación Sancho el Sabio: https://memoriadigitalvasca.es/handle/10357/1716
  • Esquerdo Zaragoza, J. M. (1881). Locos que no lo parecen. Garayo el Sacamantecas. Publicaciones del Ateneo Médico Escolar (Madrid).
  • Rodríguez-Marín, J., Sitges, E., Miró, F., Bonete, B. y otros (2007). «Acción social, psicología y primeras praxis criminológicas: los caminos del Dr. Esquerdo y de Francisco Machado». Revista de Historia de la Psicología, 28(2-3), 259-265.

Dudas del expedientePreguntas frecuentes

¿Quién es Juan Díaz de Garayo?

Juan Díaz de Garayo («el Sacamantecas») es un villano de Sacamantecas, analizado en KRIMINIS con la lente de la criminología. Durante casi diez años mató por los caminos de Álava sin que nadie le notara nada raro.

¿Por qué Juan Díaz de Garayo (el Sacamantecas) se convierte en villano?

Juan Díaz de Garayo, «el Sacamantecas», mató al menos a seis personas en la Álava de 1870-1879 y los médicos buscaron el crimen en su cuerpo. El criminal nato de Lombroso, ante el caso que ahora lleva al cine Pérez Sañudo.

¿Qué teoría criminológica explica a Juan Díaz de Garayo?

El caso de Juan Díaz de Garayo se analiza desde la Criminal nato / Atavismo. La teoría del criminal nato de Cesare Lombroso (L'uomo delinquente, 1876) sostenía que algunos delincuentes nacen así, como un retroceso evolutivo, y que su naturaleza se reconoce en estigmas del cuerpo. Juan Díaz de Garayo (Eguílaz, 1821 - Vitoria, 1881), «el Sacamantecas», un labrador alavés al que se atribuyen seis asesinatos entre 1870 y 1879, fue ejecutado a garrote en 1881 tras un pleito sobre su cordura en el que los médicos leyeron su cráneo, su cerebro y su familia. La película Sacamantecas (2026), de David Pérez Sañudo, recupera el caso. Persona real tratada con sobriedad y respeto a las víctimas.

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