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Lorenzo Anello (El conductor): El único hombre del barrio que no impresiona a nadie, y el único que funciona

Lorenzo Anello y la teoría de la contención: Reckless preguntó por qué el chico bueno del barrio malo sigue siendo bueno. El expediente sobre el muro que se ve funcionar porque enfrente hay una alternativa mejor pagada.

Póster de Lorenzo Anello, villano de Una historia del Bronx
Una historia del Bronx · Cine
Lorenzo Anello
alias El conductor

Un conductor de autobús del Bronx de los años sesenta gana ciento veinte dólares a la semana. A cincuenta metros de su portal, un jefe del barrio lleva un bar donde el dinero cambia de manos por algo que nadie llamaría trabajo, y ese jefe se ha fijado en su hijo. El padre no tiene ningún argumento que gane por los números. No tiene glamour, ni protección que ofrecer, ni forma de competir por la admiración del chico. Gana igualmente, despacio y a medias, y la criminología tiene un marco construido para explicar exactamente eso — uno al que adelantó una teoría más famosa y que conviene recuperar, porque este caso enseña la parte que la sucesora se dejó—.

// La teoríaEl chico bueno del barrio malo

La teoría de la contención de Walter Reckless, desarrollada a lo largo de los años cincuenta y formalizada en 1961, parte de un supuesto que entonces era raro y hoy es estándar: las presiones y los tirones hacia la infracción están repartidos por todas partes —pobreza, frustración, malas compañías, las recompensas visibles del delito—, de modo que la pregunta interesante no es quién los siente sino quién está amortiguado frente a ellos. Describió dos amortiguadores. La contención externa es todo lo que rodea a la persona: un frente moral coherente por parte de los adultos de su vida, supervisión y disciplina reales, límites y expectativas razonables, un sentido de pertenencia e identidad, y vías alternativas de llegar a ser alguien. La contención interna es lo que la persona lleva encima cuando no la mira nadie: un autoconcepto favorable, aguante de la frustración, orientación a metas, capacidad de encontrar satisfacciones sustitutivas y retención de normas. Reckless sostuvo que la interna pesa más en una sociedad móvil y fragmentada, porque la externa no siempre está — y que ambas pueden compensarse, razón por la cual a un niño con una casa caótica puede sostenerlo una escuela, y a un niño de un barrio peligroso puede sostenerlo una imagen de sí mismo—.

Lo que dio vida a la teoría fue el trabajo empírico. Con Simon Dinitz y Ellen Murray, Reckless entró a mediados de los cincuenta en los distritos escolares de mayor delincuencia de Columbus (Ohio) y pidió a los maestros de sexto que nombraran a los chicos de doce años que esperaban que no se metieran en líos. Se entrevistó a los chicos y a sus madres, y los investigadores les hicieron seguimiento. Los «chicos buenos» en general se mantuvieron fuera de problemas, y lo que los separaba en los instrumentos no era la renta, ni la estructura familiar, ni el barrio —eso quedaba aproximadamente constante por diseño— sino cómo se describían a sí mismos: respetuosos de la ley, distintos de los de alrededor, con un sitio al que ir. Un estudio gemelo con «chicos malos» nombrados igual dio la imagen especular. Fue el primer intento serio de medir lo que impide el delito en lugar de lo que lo causa.

"Apretar un gatillo no requiere mucha fuerza; prueba a levantarte cada mañana y a ganarte la vida trabajando."Lorenzo Anello — Una historia del Bronx (discusión con Calogero)
Concepto clave

Un muro que solo se ve cuando algo empuja

La contención es casi imposible de observar en la vida corriente, porque cuando funciona no pasa nada. La razón por la que este caso merece expediente es que el contrafactual está al otro lado de la calle con su nombre en el bar. A casi todos los chicos de los estudios de Columbus los amortiguaba una abstracción: la posibilidad general de meterse en líos. A Calogero lo amortiguan frente a un hombre concreto, presente, generoso y carismático que le ofrece una carrera real con recompensas visibles y que, según cualquier medida que pueda aplicar un niño de nueve años, va ganando. Eso convierte la posición de Lorenzo en algo medible. Su contención externa consiste exactamente en cuatro cosas: un trabajo al que acude sin fallar, una regla que no dobla sobre el dinero que no se ha ganado, la negativa a aceptar una protección que no ha pagado, y un matrimonio que el niño mira. No tiene una quinta. No puede pujar más alto que la alternativa y no lo intenta; lo que hace es asegurarse de que la alternativa no sea nunca el único relato del mundo que hay en la habitación. En los términos de la propia teoría, ese es el mecanismo entero: contener no exige ganar la discusión, exige estar presente con constancia mientras la discusión ocurre.

// El sujetoLo que la contención le cuesta a quien la sostiene

La mitad incómoda de este expediente es el precio. La contención interna de Lorenzo incluye un componente que la teoría enumera con neutralidad y que la película trata como tragedia: la capacidad de encontrar satisfacciones sustitutivas, que en la práctica significa aceptar un techo. No es un hombre que eligiera la pobreza honrada frente a una fortuna criminal que pudo tener; es un hombre que nunca tuvo la segunda opción a un nivel que contara, y que se construyó un autoconcepto que vuelve soportable el techo. La tesis de la propia película —que lo más triste de la vida es el talento desperdiciado— encaja mal con él, porque la contención que sostiene a su hijo está hecha en parte de una vida que no llegó a ensancharse.

Por eso pertenece a un hub con Sonny y con su propio hijo y no a una nota al pie de ninguno. A Sonny se lo analiza por lo que un barrio vuelve atractivo, y a Calogero por lo que espera que le pague el futuro. Lorenzo es el tercer término que ninguno de los dos necesita mencionar y sin el cual ninguno funciona: la persona cuya única palanca es presentarse, y cuya eficacia resulta invisible precisamente porque consiste en cosas que no pasaron.

Lorenzo Anello

El conductor · Una historia del Bronx
INT 62MAN 20VIO 14EMP 86
Ciento veinte a la semanaNo dobla la reglaEl muro que no se ve
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// La grietaLa medición era circular, y se la comió una teoría mejor

La teoría de la contención tiene problemas reales y hoy es sobre todo una parada histórica camino de otra cosa. Primero, y es lo más dañino, el diseño de Columbus era en parte circular: los maestros nombraban a los chicos que esperaban que siguieran siendo buenos, y el estudio encontraba después que esos chicos tenían buen autoconcepto y seguían siendo buenos. La nominación del maestro no es independiente del resultado que predice —la misma conducta de aula que produce la nominación produce el expediente posterior— y los seguimientos además perdieron participantes por el camino. Segundo, los conceptos eran difíciles de operacionalizar: «autoconcepto favorable» y «retención de normas» se midieron con instrumentos de autoinforme que se solapan mucho con simplemente caerle bien a los adultos, y la teoría nunca especificó cuánta contención de cada tipo hacía falta ni cómo se compensaban. Tercero, no explica de dónde sale la contención, lo que la vuelve descriptiva más que causal: nombra el amortiguador sin decir cómo lo adquiere un niño. Cuarto, y esto fue decisivo, la absorbió una rival más contrastable: la teoría del vínculo social de Hirschi (1969) cubrió buena parte del mismo terreno con cuatro elementos especificados y un gran conjunto de datos de autoinforme, y la contención prácticamente desapareció de los temarios. Lo que sobrevive es más de lo que sugieren las citas. Reckless hizo la pregunta del control una década antes de que Hirschi la volviera famosa, y su énfasis en el autoconcepto —el relato que una persona se hace sobre la clase de persona que es— se anticipó a la literatura moderna del desistimiento, donde el paso de infringir a no infringir resulta seguir a un cambio de narrativa propia más de cerca que a ningún cambio de circunstancias.

Concepto clave

El amortiguador

Este expediente no contiene ninguna infracción, y esa es la razón de incluirlo: un archivo que solo examina a quienes cayeron no puede decir nada del amortiguador, y en el amortiguador vive toda la política de prevención. El hallazgo que conviene llevarse es el que sobrevivió al declive de la propia teoría. Contener no es persuadir ni es proteger — Lorenzo no puede pujar más que Sonny y no consigue en ningún momento que su hijo deje de admirarlo—. Lo que suministra es un segundo relato de lo que es un hombre, entregado sin fallar durante años, y la evidencia desde Columbus hasta la investigación moderna sobre desistimiento dice que el relato que alguien sostiene sobre sí mismo trabaja más que las condiciones en las que se le sostiene. Es también la intervención menos vistosa que existe, y por eso casi nunca se financia.

En resumen

Tres ideas clave

  • Reckless (1961) dio por supuesto que el tirón hacia el delito es universal y preguntó qué lo amortigua: contención externa (frente moral coherente, supervisión, límites, pertenencia) e interna (autoconcepto, aguante, orientación a metas), que pueden compensarse entre sí.
  • Los estudios de Columbus hallaron que, entre chicos de los distritos de más delincuencia, lo que separaba a quienes se mantenían fuera de líos no era el barrio sino cómo se describían a sí mismos. Este caso es ese muro puesto a prueba contra una alternativa presente, generosa y carismática.
  • El diseño era en parte circular, los conceptos difíciles de medir, y la teoría del vínculo de Hirschi la desplazó. Lo que sobrevive es el hallazgo del autoconcepto, que anticipa la investigación del desistimiento: el relato propio rinde más que las circunstancias.

Fuentes · para seguir leyendo

  • Reckless, W. C. (1961). «A New Theory of Delinquency and Crime», Federal Probation, 25.
  • Reckless, W. C., Dinitz, S. y Murray, E. (1956). «Self Concept as an Insulator Against Delinquency», American Sociological Review, 21(6).
  • Dinitz, S., Scarpitti, F. R. y Reckless, W. C. (1962). «Delinquency Vulnerability: A Cross Group and Longitudinal Analysis», American Sociological Review, 27(4).
  • Hirschi, T. (1969). Causes of Delinquency. University of California Press.
  • Maruna, S. (2001). Making Good: How Ex-Convicts Reform and Rebuild Their Lives. APA Books.
  • Sampson, R. J. y Laub, J. H. (1993). Crime in the Making. Harvard University Press.

Dudas del expedientePreguntas frecuentes

¿Quién es Lorenzo Anello?

Lorenzo Anello («El conductor») es un villano de Una historia del Bronx, analizado en KRIMINIS con la lente de la criminología. Gana ciento veinte dólares a la semana.

¿Por qué Lorenzo Anello (El conductor) se convierte en villano?

Lorenzo Anello y la teoría de la contención: Reckless preguntó por qué el chico bueno del barrio malo sigue siendo bueno. El expediente sobre el muro que se ve funcionar porque enfrente hay una alternativa mejor pagada.

¿Qué teoría criminológica explica a Lorenzo Anello?

El caso de Lorenzo Anello se analiza desde la Teoría de la contención. Walter Reckless formuló en 1961 una pregunta que la criminología todavía no se hacía: si el empuje hacia el delito está en todas partes, ¿por qué casi nadie cae? Su respuesta fue un doble muro. La contención externa —familia, supervisión, límites razonables, un frente moral coherente, pertenencia— y la contención interna, hecha de autoconcepto, aguante de la frustración y orientación a metas. Su equipo lo contrastó en Columbus (Ohio) con los llamados chicos buenos de la zona mala: profesores señalaban a alumnos de doce años que creían que no se meterían en líos, y en general acertaban. Lo que los distinguía no era el barrio: era cómo se veían a sí mismos. Lorenzo es ese muro puesto a prueba contra la alternativa más atractiva posible.

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