Ante la casa de recompensas escondida en unos aseos públicos del País del Fuego, un hombre de pelo gris y capa negra con nubes rojas lame la sangre de su guadaña de tres hojas. Es la de Asuma Sarutobi, jōnin de la Hoja, al que acaba de cortar en la mejilla. En el suelo le espera el símbolo de su dios, un círculo con un triángulo dentro que ha trazado antes con su propia sangre, y se planta en el centro. Su piel se vuelve negra, cruzada por líneas blancas que dibujan un esqueleto. Asuma lo envuelve en fuego, y las quemaduras le salen a Asuma. Entonces el hombre se clava una pica en la pierna y es Asuma quien se desploma, mientras él explica extasiado que no hay nada mejor que sentir cómo la agonía del otro le recorre el cuerpo. Es Hidan, en los capítulos 323 y 324 del manga Naruto de Masashi Kishimoto (episodios 77 y 78 de Naruto Shippuden): un ninja renegado de rango S que desertó de Yugakure, la aldea de las aguas termales, miembro de Akatsuki, compañero de Kakuzu y fiel de Jashin, un culto que manda matar. Experimentando con sus técnicas secretas se ha vuelto inmortal.
// La teoríaUn cuerpo que necesita el peligro para sentir
(Atención: este expediente cuenta cómo mata Hidan a Asuma y cómo acaba.) Hidan es el villano más simple de Akatsuki: ni un plan para cambiar el mundo ni un pasado trágico, solo ganas de matar y un dios que se lo agradece. Para leerlo sirve la teoría del hipoarousal. Arranca con Hans Eysenck, que en Crime and Personality (1964) propuso que algunas personas tienen un sistema nervioso crónicamente poco activado y necesitan más estímulo que el resto para sentirse bien. Marvin Zuckerman midió esa necesidad con su escala de búsqueda de sensaciones (1979), y Adrian Raine, en The Psychopathology of Crime (1993), situó la frecuencia cardíaca baja en reposo entre los mejores predictores biológicos de la conducta antisocial, algo que el metaanálisis de Portnoy y Farrington (2015) confirmó. Hay dos vías que pueden sumarse: quien vive apagado busca dosis fuertes de estímulo, y quien apenas se alarma teme menos el castigo y el daño. En una cohorte de niños de Mauricio, los que a los 3 años apenas aprendían a anticipar un estímulo desagradable figuraban más a menudo en un registro penal a los 23 (Gao y otros, 2010). Es un factor de riesgo, no un destino.
Las dos vías, llevadas a la fantasía
Hidan tiene las dos. La búsqueda de estímulos se ve en cómo pide pelea: cuando Akatsuki sella al Shukaku se ofrece para enfrentarse a Gai, y cuando el líder lo retira tras matar a Asuma, se marcha prometiendo volver a por los demás. La falta de miedo se convierte en un poder: cuando Kakuzu le advierte que no se deje matar, Hidan responde que nada le haría más feliz que dar con alguien capaz de matarle, aunque no cree que exista (capítulo 323). La inmortalidad es la ausencia de miedo hecha cuerpo, y por eso entra en cada combate sin estrategia, buscando solo un poco de sangre.
// El sujetoEl misionero de la matanza
Tres momentos lo retratan. En su presentación, Hidan y Kakuzu acorralan a Yugito Nii, la jinchūriki del Dos Colas, en las alcantarillas de la Nube; él le ofrece rendirse porque su fe no le permite dejar a un rival medio muerto, como exige la captura, y antes de pelear reza a Jashin con su colgante (capítulos 312 y 313; episodio 72). En el Templo del Fuego, donde matan al monje Chiriku para cobrar su recompensa, Hidan protesta porque atacar un templo por dinero le parece blasfemo, y explica que su dios tiene por pecado todo lo que no sea la destrucción total (capítulo 314; episodio 73). El tercero es Asuma. Shikamaru descubre que el vínculo solo funciona dentro del círculo, lo saca de él con su sombra y Asuma le corta la cabeza, que sigue insultando a todos desde el suelo (capítulos 324 y 325; episodio 78). Kakuzu se la cose, Hidan vuelve al círculo y se clava una pica en el corazón (capítulo 326; episodio 79). Asuma se despide de sus alumnos, pide un último cigarrillo y muere (capítulo 328; episodio 80).
El dolor como sacramento
Hidan no se hiere para ganar, sino para sentir: el ritual le obliga a dañarse a sí mismo, y él convierte esa obligación en el momento que más disfruta, siempre que al otro lado haya alguien muriéndose con él.
La venganza de Shikamaru Nara culmina en los capítulos 335 a 339 (episodios 85 a 88). Separa a Hidan de Kakuzu y lo arrastra con su sombra hasta un bosque sembrado de etiquetas explosivas. Hidan cree haber probado su sangre, repite el ritual y se atraviesa el pecho, pero la sangre era de Kakuzu: acaba de destruir uno de los corazones de su compañero (capítulos 336 y 337; episodios 85 y 86). Shikamaru lo inmoviliza, le pega las etiquetas al cuerpo, abre bajo sus pies una fosa preparada de antemano y le revela que aquel bosque es de su clan. Hidan jura que, aunque solo le quede la cabeza, escapará y le destrozará la garganta a mordiscos. Shikamaru hace estallar las etiquetas (en el anime, lanzándole el mechero de Asuma), y sus restos caen a la fosa, que queda sepultada con él vivo dentro (capítulos 338 y 339; episodios 87 y 88).
Hidan
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// La grietaEl dolor que solo le gusta compartido
La teoría explica el hambre de estímulos, no qué se elige para saciarla, y lo que elige Hidan no es el dolor a secas. Cuando Izumo y Kotetsu lo atraviesan con dos kunai, apenas reacciona: solo pregunta quiénes son (capítulo 322). El daño que no comparte no parece divertirle; lo que le extasía es notar la agonía de otro mientras muere. Eso ya no es un cuerpo apagado que busca volumen: es sadismo, envuelto en una doctrina que convierte la matanza en deber religioso. Ni un pulso lento ni la búsqueda de sensaciones fabrican un dios que pide sangre. Esa parte se aprende, se adopta y se elige, y es la que hace de Hidan un asesino. Explicar no es exculpar.
La segunda grieta la abre Shikamaru. Si la falta de miedo quita frenos, la amenaza deja de servir: no se puede disuadir con la muerte a quien no puede morir. Shikamaru no intenta asustarle. Lo estudia, descubre las reglas del círculo y de la sangre, y le aplica la única pena que alcanza a un inmortal: la incapacitación, una fosa en un bosque cerrado. Y un detalle: lo que de verdad lo frena no es ninguna herida, sino perder el control de su cuerpo, como cuando la sombra de Shikamaru le obliga a lanzarse con la guadaña contra su propio compañero (episodio 83).
Para quien no teme, la amenaza no basta
La lección práctica no es medir el pulso de nadie, sino entender que en quien apenas se alarma el castigo prometido pesa poco, y que la prevención tiene que llegar antes y por otras vías. En la misma isla, el equipo de Raine siguió a niños que a los 3-5 años recibieron un programa de nutrición, ejercicio y estimulación, y a los 17 y a los 23 mostraban menos conducta antisocial que sus controles (Raine y otros, 2003). Encauzar la necesidad de estímulo hacia caminos que no dañen funciona mejor que esperar a que una amenaza la frene. Hidan buscó el suyo en un culto que le prometía matar.
Tres ideas clave
- La teoría del hipoarousal (Eysenck, 1964; Raine, 1993) liga un sistema nervioso poco activado con la conducta antisocial por dos vías: la búsqueda de estímulos y la falta de miedo; es un factor de riesgo, no un destino.
- Hidan, el inmortal de Akatsuki y fiel de Jashin, busca la matanza, no teme a la muerte y mata a Asuma con un ritual que traslada a su víctima el daño que él mismo se hace; Shikamaru lo venga enterrándolo vivo en el bosque de los Nara.
- La grieta: a Hidan no le gusta el dolor, sino el dolor que comparte con quien muere, y eso es sadismo y doctrina, no biología; y su falta de miedo muestra los límites de la amenaza como freno.
Fuentes · para seguir leyendo
- Eysenck, H. J. (1964). Crime and Personality. Routledge & Kegan Paul.
- Zuckerman, M. (1979). Sensation Seeking: Beyond the Optimal Level of Arousal. Lawrence Erlbaum.
- Raine, A. (1993). The Psychopathology of Crime: Criminal Behavior as a Clinical Disorder. Academic Press.
- Gao, Y., Raine, A., Venables, P. H., Dawson, M. E. y Mednick, S. A. (2010). «Association of Poor Childhood Fear Conditioning and Adult Crime». American Journal of Psychiatry, 167(1), 56-60.
- Portnoy, J. y Farrington, D. P. (2015). «Resting Heart Rate and Antisocial Behavior: An Updated Systematic Review and Meta-Analysis». Aggression and Violent Behavior, 22, 33-45.
- Raine, A., Mellingen, K., Liu, J., Venables, P. y Mednick, S. A. (2003). «Effects of Environmental Enrichment at Ages 3-5 Years on Schizotypal Personality and Antisocial Behavior at Ages 17 and 23 Years». American Journal of Psychiatry, 160(9), 1627-1635.
- Kishimoto, M. (2006-2007). Naruto, capítulos 312-339. Weekly Shōnen Jump, Shūeisha (en España, Planeta Cómic).
- Studio Pierrot (2008). Naruto Shippuden, episodios 72-88 (anime).
Dudas del expedientePreguntas frecuentes
¿Quién es Hidan?
Hidan («—») es un villano de Naruto, analizado en KRIMINIS con la lente de la criminología. Se clava una pica en el pecho y es otro el que muere.
¿Por qué Hidan se convierte en villano?
Hidan, de Naruto Shippuden, y la teoría del hipoarousal: el inmortal de Akatsuki mata a Asuma con un ritual de sangre y goza del dolor compartido. La biología explica su hambre de emociones, no a su dios.
¿Qué teoría criminológica explica a Hidan?
El caso de Hidan se analiza desde la Teoría del hipoarousal. La teoría del hipoarousal (Hans Eysenck, 1964; Adrian Raine, 1993) sostiene que un sistema nervioso poco activado, con el corazón lento y poca alarma, quita frenos ante el delito por dos vías: la búsqueda de estímulos fuertes y la falta de miedo al castigo y al peligro. Hidan, de Naruto Shippuden (Masashi Kishimoto), es el miembro inmortal de Akatsuki y fiel del dios Jashin: busca la matanza, no teme a la muerte porque no puede morir y, con un ritual que une su cuerpo al de su víctima, mata a Asuma Sarutobi hiriéndose a sí mismo.








