En el segundo episodio de The Wolf Among Us (Telltale Games, 2013-2014), «Smoke & Mirrors», el sheriff Bigby Wolf entra en la trastienda del Pudding & Pie y encuentra a su dueño, Georgie Porgie, sentado en un sofá con un radiocasete, gritándole a Nerissa, que ensaya en la barra: tiene que sonreír, los clientes tienen que creer que es feliz. Bigby apaga la música. Ha venido por Lily, una de sus chicas, que ha aparecido asesinada. Poco antes, Holly, la hermana de Lily, le ha contado que se prostituía para pagar una deuda y que al final solo debía dinero en el club: las «tarifas» de Georgie eran la forma de tenerla bajo su pulgar. Georgie se defiende como un contable. Él da a las chicas un escenario y música, y las citas las acuerdan ellas. «Registro el negocio, me llevo mi parte y me largo», dice. El juego, basado en el cómic Fables de Bill Willingham, transcurre en el Nueva York de 1986, donde los personajes de los cuentos viven escondidos, y vuelve el 29 de octubre de 2026 con The Wolf Among Us Remastered. Georgie es un villano menor, pero ilustra con precisión el balance de control: en su club lo controla todo, y ante su jefe, nada.
// La teoríaLa balanza del control
En Control Balance: Toward a General Theory of Deviance (1995), el sociólogo Charles R. Tittle propuso medir a cada persona por su razón de control: el control que ejerce sobre otros y sobre su entorno, dividido entre el que sufre. Las teorías clásicas del control daban por hecho que más control significa menos delito. Tittle sostuvo que el control también motiva: quien está en déficit quiere quitarse el yugo, y quien está en superávit quiere ampliar un dominio que ya es grande. Solo el equilibrio favorece la conformidad. Para que el desequilibrio se convierta en un acto hacen falta además una provocación que lo haga sentir, a menudo una humillación, una oportunidad y un freno que no pese demasiado: el miedo al contracontrol, la respuesta que el acto puede desatar. Tittle ordenó la desviación en seis tipos. Del lado del déficit, la depredación, el desafío y la sumisión; del lado del superávit, la explotación, una depredación indirecta que usa a otros o a la organización, el saqueo y la decadencia. En 2004 sustituyó esa tipología por un continuo. Y la razón no es fija: cambia de un ámbito de la vida a otro.
Dos platillos a la vez
En el Pudding & Pie, Georgie vive en superávit. Cobra a sus chicas «tarifas» que convierten el trabajo en deuda, guarda el libro de citas en una caja fuerte bajo el suelo y tiene a mano un bate de críquet con el rótulo «CROWD CONTROL» (control de multitudes). El club tiene un lema, «La discreción es nuestra garantía», y un mecanismo para cumplirlo: cada chica lleva al cuello un lazo mágico que le impide hablar de lo que pasa allí, y si se lo quitan, pierde la cabeza con él. Pero ese poder es prestado. Georgie trabaja para el Hombre Torcido, el capo de Fabletown, y frente a él está en déficit: su protección depende de que el jefe quiera dársela. Es el mando intermedio que en un platillo explota y en el otro obedece.
// El sujetoEl mando intermedio
Georgie siempre cree que alguien le cubre. En el episodio 2, cuando Bigby le rompe el radiocasete y le obliga a abrir la caja fuerte del libro de citas, su reacción es llamar a la oficina del teniente de alcalde para quejarse del sheriff. En el episodio 3, «A Crooked Mile», Bigby y Blancanieves irrumpen en el club para detener a Ichabod Crane, y Georgie descuelga el teléfono para avisar a alguien: «Tenemos un problema». En el episodio 4, «In Sheep’s Clothing», Bigby llega a la guarida del Hombre Torcido y, antes de entrar, oye a Georgie al otro lado de la puerta exigiendo que dejen de reírse de él; dentro, delante del sheriff, no abre la boca. En el episodio 5, «Cry Wolf» (spoiler), el Hombre Torcido lo señala como el asesino de Faith y Lily, y Georgie lo confirma con desprecio. Cuando el jefe asegura que «malinterpretó» una instrucción y se lo ofrece a Bigby como regalo, Georgie protesta: «Estoy protegido, ¿no?». «Tu protección tiene límites», le contesta el Hombre Torcido: le cubría las faltas menores, no un asesinato. Herido por Bigby y de vuelta en el club, Georgie confiesa el motivo. Faith y otras chicas intentaron escaparse, y el jefe, que no quería mancharse las manos, le mandó encargarse de ellas. O lo hacía él, o el siguiente en ser «despachado» sería él.
Georgie Porgie
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// La grietaLas que no se sometieron
La teoría encaja bien con Georgie y peor con quienes lo rodean. Según la tipología de 1995, el déficit extremo debería producir sumisión. Faith, Lily y Nerissa, con lazos que les impedían hablar y, en el caso de Lily, una deuda que no podía saldar, no se sometieron: planeaban marcharse del Pudding & Pie, y por eso murieron dos de ellas. Las comprobaciones empíricas, como la de Alex Piquero y Matthew Hickman (1999), relacionaron el desequilibrio con la desviación, pero no confirmaron la tipología, y el propio Tittle acabó abandonándola. Además, el acto más grave de Georgie no es una explotación, sino una depredación directa por encargo: quien explota en el sentido de Tittle es el Hombre Torcido, que usa a Georgie como instrumento. El juego apunta también a un origen. En una de las ramas del último episodio, Vivian, su socia, recuerda que el club iba a ser el sitio donde por fin mandarían ellos y nadie intentaría controlarles ni utilizarles. Huían de un déficit y acabaron administrando el superávit de otro.
Y, sobre todo, el balance de control explica el motivo del explotador, no la estructura que le permite explotar. La deuda que ata a una mujer a un burdel es una forma de lo que Kevin Bales llamó la nueva esclavitud en Disposable People (1999): sin propiedad legal, sostenida por deudas, contratos y violencia. Georgie repite que no tuvo elección, pero eso es una excusa, no una explicación. En una de las ramas del último episodio admite que sí la tenía, aunque liberarlas le habría costado todo: el lazo original era el de Vivian, y quitárselo para romper el hechizo la habría matado. Su miedo al jefe explica por qué mató a Faith y a Lily; no le resta responsabilidad por haberlo hecho. Explicar no es exculpar.
Mirar al eslabón de en medio
La servidumbre por deudas no es un invento de los cuentos. La Convención suplementaria de las Naciones Unidas sobre la abolición de la esclavitud (1956) ya la definía como la condición de quien da sus servicios personales en garantía de una deuda, cuando lo que trabaja no se descuenta razonablemente de ella o su duración no tiene límite. Las redes de explotación sexual necesitan mandos intermedios como Georgie, que cobran, vigilan y ejecutan. Tittle ayuda a ver dónde se sostienen: en el miedo al contracontrol que les impone el de arriba y en el que nadie de fuera les hace sentir. La otra mitad es devolver el control a quien no lo tiene: que la deuda deje de atar y que hablar sea seguro. En Fabletown, eso era cortar el lazo.
Tres ideas clave
- El balance de control de Charles Tittle (1995) sostiene que la desviación crece cuando se desnivela la razón entre el control que se ejerce y el que se sufre, por déficit o por superávit, si además hay provocación, oportunidad y poco miedo al contracontrol.
- Georgie Porgie, dueño del Pudding & Pie, controla a sus chicas con deudas, «tarifas» y lazos que les impiden hablar, pero depende del Hombre Torcido, que le ordena matar a Faith y Lily y luego lo entrega al sheriff.
- La grieta: las chicas, con el déficit más extremo, no se sometieron, y la teoría explica mejor el motivo del explotador que la servidumbre por deudas que lo hace posible.
Fuentes · para seguir leyendo
- Tittle, C. R. (1995). Control Balance: Toward a General Theory of Deviance. Westview Press.
- Tittle, C. R. (2004). «Refining Control Balance Theory». Theoretical Criminology, 8(4), 395-428.
- Piquero, A. R. y Hickman, M. (1999). «An Empirical Test of Tittle’s Control Balance Theory». Criminology, 37(2), 319-341.
- Bales, K. (1999). Disposable People: New Slavery in the Global Economy. University of California Press.
- Naciones Unidas (1956). Convención suplementaria sobre la abolición de la esclavitud, la trata de esclavos y las instituciones y prácticas análogas a la esclavitud. Ginebra.
Dudas del expedientePreguntas frecuentes
¿Quién es Georgie Porgie?
Georgie Porgie («el proxeneta») es un villano de The Wolf Among Us, analizado en KRIMINIS con la lente de la criminología. En su club nadie le contradecía: cobraba «tarifas» a sus chicas, guardaba el libro de citas en una caja fuerte y un lazo les cerraba la boca.
¿Por qué Georgie Porgie (el proxeneta) se convierte en villano?
Georgie Porgie, de The Wolf Among Us, y el balance de control: el dueño del Pudding & Pie ata a sus chicas con deudas y lazos mágicos, pero cuando su jefe le retira la protección se queda sin nada.
¿Qué teoría criminológica explica a Georgie Porgie?
El caso de Georgie Porgie se analiza desde la Balance de control. La teoría del balance de control de Charles Tittle (1995) sostiene que la desviación se vuelve más probable cuando se desnivela la razón entre el control que una persona ejerce y el que sufre, tanto por déficit como por superávit. Georgie Porgie, de The Wolf Among Us (Telltale Games, 2013-2014), basado en el cómic Fables de Bill Willingham, es el dueño del Pudding & Pie, el club de striptease y prostitución de Fabletown. Mantiene a sus chicas atrapadas con deudas, «tarifas» y unos lazos mágicos que les impiden hablar, y trabaja a las órdenes del Hombre Torcido. Por orden suya mata a Faith y a Lily, que querían escapar, y cuando su jefe lo entrega al sheriff descubre cuánto valía su protección.








