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Deidara: El terrorista que exigía que aplaudieran sus bombas

Deidara, de Naruto, y la criminología cultural: el artista explosivo de Akatsuki secuestra a Gaara y se enfrenta a Sasuke. No mata por dinero: mata para que miren su obra. Y lo que no soporta es que no la miren.

Póster de Deidara, villano de Naruto
Naruto · Anime
Deidara

Un pájaro blanco de arcilla cruza el cielo del desierto hacia Sunagakure, la aldea oculta de la Arena. Abajo, un agente durmiente ya ha eliminado a los guardias de la entrada. Arriba, el jinete, un joven de pelo rubio con un flequillo que le tapa el ojo izquierdo y un visor, suelta pequeñas bombas sobre los vigías del cielo y comenta, mientras caen, que esos pobres no saben apreciar el arte: que el arte hay que sentirlo, y que el verdadero arte es una explosión. Gaara, el Kazekage, le sale al paso enseguida: ese pájaro no pertenece a ninguna especie del País del Viento (caps. 247 y 248 del manga). El jinete es Deidara, el miembro más joven de Akatsuki, la organización criminal que caza a los jinchūriki, los ninjas que llevan sellada dentro una bestia con cola, en el manga Naruto de Masashi Kishimoto y en su segunda parte animada, Naruto Shippuden. Es un desertor de rango S de Iwagakure, la aldea oculta de la Roca, donde sirvió en la Unidad de Explosivos. Tiene un don de sangre, el Elemento Explosión, y una técnica prohibida que robó a su aldea le abrió una boca en la palma de cada mano y otra en el pecho. Con ellas mastica arcilla, le infunde chakra explosivo, la modela en forma de pájaro, araña o dragón y la detona con una sola palabra: katsu. A cada bomba la llama obra.

// La teoríaEl delito como obra

(Atención: este expediente revela cómo muere Deidara.) La mayoría de las teorías explican el delito desde fuera: la pobreza, la familia, la tensión, el cálculo. La criminología cultural lo mira también como lo que es para quien lo comete: una práctica con estilo, con emociones y con público. Jack Katz reclamó en Seductions of Crime (1988) atención al primer plano, lo que se siente al cruzar la línea, y Stephen Lyng llamó en 1990 edgework a la búsqueda voluntaria del límite. Pero el libro que mejor encaja con Deidara es otro. En Crimes of Style (1993), Jeff Ferrell estudió a los grafiteros de Denver y mostró que lo decisivo para ellos no era el daño ni el botín, sino el estilo: la forma, la firma y el reconocimiento de los demás, y que la campaña contra el grafiti era también una pelea sobre quién decide qué es arte y qué es delito. Ferrell y Clinton Sanders dieron nombre a la corriente en 1995, y en 2004 Keith Hayward y Jock Young la resumieron como el estudio del delito y de su control como productos culturales: actos cargados de significado que se exhiben, se miran y se cuentan.

Concepto clave

Tres piezas del espectáculo

Deidara reúne las tres que la criminología cultural reconoce. La primera es el estilo: no tira bombas, las esculpe, las clasifica por grados, de C1 a C4, y defiende una estética propia, la del instante que desaparece. La segunda es el público: su obra solo está completa si alguien la ve y la admira, y por eso presume de ella ante sus enemigos en mitad del combate. La tercera es la humillación, que Katz situaba en el origen de muchas violencias: lo que más le enfurece no es perder, sino que no reconozcan su arte. Esa herida, convertida en rabia, decide su final.

// El sujetoEl artista que necesitaba que le miraran

Tres momentos lo retratan. El primero es el asalto a Sunagakure (caps. 248 a 250; episodios 3 a 7 de Shippuden). Gaara le aplasta el brazo izquierdo con su arena, y Deidara responde dejando caer una bomba enorme sobre la aldea: sabe que el Kazekage gastará sus fuerzas en proteger a los vecinos. Mientras tanto, la arcilla que había mezclado con la arena que le arrancó el brazo estalla dentro del escudo de Gaara, que, agotado, emplea lo último que le queda en apartar la arena de la aldea antes de caer. Deidara se lo lleva, y Akatsuki le extrae la bestia de una cola, Shukaku, lo que le cuesta la vida (más adelante, la anciana Chiyo lo resucita). El segundo momento llega cuando el equipo de Kakashi los alcanza: incluso con el enemigo delante, Deidara y su compañero, el marionetista Sasori, discuten sobre arte. Para Sasori, que fabrica marionetas con cuerpos humanos, el arte de verdad es la belleza eterna, la que perdura en el futuro. Deidara le contesta con su credo (cap. 264).

«Te respeto, pero el arte es la belleza de un instante que se dispersa, hermoso y fugaz.»Deidara a Sasori, Naruto, cap. 264 (traducción nuestra)

El tercer momento es un recuerdo (cap. 359; episodio 123). Itachi Uchiha, Kisame y Sasori fueron a reclutarlo, Deidara se negó, e Itachi le propuso un combate: si ganaba él, Deidara entraría en Akatsuki. Ganó con una ilusión de su Sharingan, y Deidara, al mirar aquellos ojos, pensó que eso también era arte. Nunca se lo perdonó. Entrenó su ojo izquierdo contra las ilusiones y diseñó su bomba más potente, la C4, para matar a Itachi. No llegó a usarla con él, sino con su hermano. Tras la muerte de Sasori, Deidara y su nuevo compañero, Tobi, salen a por Sasuke Uchiha, que acaba de matar a Orochimaru, una presa que Deidara quería para sí (caps. 356 a 362; episodios 122 a 124). Sasuke ve con el Sharingan la nube de bombas microscópicas de la C4 y la neutraliza con chakra de rayo, al que la arcilla, de naturaleza tierra, es vulnerable. Cuando por fin cae agotado, no mira la obra: solo pregunta dónde está Itachi y desactiva el Sharingan. Deidara estalla de rabia contra esos ojos que ignoran su arte, abre la boca cosida de su pecho, se traga la arcilla y anuncia que va a autodestruirse y que, al morir, se convertirá en arte (cap. 362). La explosión alcanza un radio de diez kilómetros. Sasuke sobrevive escudándose tras la serpiente Manda (cap. 363).

Deidara

— · Naruto
INT 80MAN 52VIO 91EMP 10
Artista de la explosiónDesertor de la RocaVive para ser admirado
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// La grietaEl arte como coartada

A la criminología cultural se le reprocha romantizar el delito y olvidar a sus víctimas, y Deidara es la prueba de ese riesgo. Su relato tiene obra, estética y público, pero no tiene muertos: ni los vigías de Suna, ni un Kazekage al que entrega para que le arranquen la bestia que lleva dentro. La frase con la que firma, «el arte es una explosión», ni siquiera es suya: es del pintor de vanguardia Tarō Okamoto, que la popularizó en un anuncio de televisión de 1981. Kishimoto pone un eslogan del arte moderno en boca de un terrorista, y con eso toca el terreno que Ferrell estudió en el grafiti: la frontera entre transgresión estética y delito. Pero la comparación tiene un límite claro. El grafitero mancha una pared; Deidara mata a gente. Que su estilo sea real no hace menos real el daño.

Hayward y Young insisten, además, en que la cultura del delito nunca está sola: la producen también quienes la usan. Deidara entra en Akatsuki a la fuerza, tras una derrota, y la organización convierte su estética en una herramienta para cazar jinchūriki. Cuando muere, Pain lo lamenta como un golpe duro para el grupo (cap. 363). Explicar a Deidara no es exculparle. Que buscara admiración y no dinero no resta una sola víctima, y la serie le da un final que lo desmiente: la gran cicatriz en la tierra con la que quería ser recordado solo lo mata a él y a una serpiente. En la Cuarta Guerra Ninja, devuelto a la vida por Kabuto con la Reencarnación del Mundo Impuro, sigue discutiendo con Sasori que el arte de verdad es una explosión fugaz.

Por qué importa

El delito que se hace para ser visto

Deidara es una caricatura, pero el delito que necesita público no lo es. La criminología cultural estudia actos pensados para su imagen, como el grafiti, las agresiones grabadas con el móvil o los atentados que se retransmiten, en los que la mirada ajena forma parte del acto y, a veces, lo alimenta. Por eso muchos medios procuran no dar al autor el escenario que busca. Deidara murió exigiendo que lo admiraran, y la pregunta que deja no es si sus bombas eran arte, sino quién pone el público.

En resumen

Tres ideas clave

  • La criminología cultural (Katz, 1988; Ferrell, 1993; Hayward y Young, 2004) estudia el delito como una práctica con estilo, emociones y público; Ferrell mostró con los grafiteros de Denver que el estilo y el reconocimiento pueden importar más que el botín.
  • Deidara, desertor de la Roca y miembro de Akatsuki, firma sus bombas como obras efímeras, secuestra a Gaara (caps. 248-250), odia el Sharingan desde que Itachi lo derrotó (cap. 359) y se hace estallar porque Sasuke ignora su arte (cap. 362).
  • La grieta: su relato estético borra a las víctimas, y su estilo lo usa una organización; explicar el gusto por el espectáculo no lo justifica.

Fuentes · para seguir leyendo

  • Katz, J. (1988). Seductions of Crime: Moral and Sensual Attractions in Doing Evil. Basic Books.
  • Lyng, S. (1990). «Edgework: A Social Psychological Analysis of Voluntary Risk Taking». American Journal of Sociology, 95(4), 851-886.
  • Ferrell, J. (1993). Crimes of Style: Urban Graffiti and the Politics of Criminality. Garland (reed. Northeastern University Press, 1996).
  • Ferrell, J. y Sanders, C. R. (eds.) (1995). Cultural Criminology. Northeastern University Press.
  • Hayward, K. J. y Young, J. (2004). «Cultural Criminology: Some Notes on the Script». Theoretical Criminology, 8(3), 259-273.
  • Ferrell, J., Hayward, K. y Young, J. (2008). Cultural Criminology: An Invitation. Sage.
  • Kishimoto, M. (1999-2014). Naruto. Shūeisha (en España, Planeta Cómic).
  • Studio Pierrot (2007-2017). Naruto Shippuden (anime).

Dudas del expedientePreguntas frecuentes

¿Quién es Deidara?

Deidara («—») es un villano de Naruto, analizado en KRIMINIS con la lente de la criminología. Moldea pájaros de arcilla, los llena de chakra y los hace estallar sobre una aldea.

¿Por qué Deidara se convierte en villano?

Deidara, de Naruto, y la criminología cultural: el artista explosivo de Akatsuki secuestra a Gaara y se enfrenta a Sasuke. No mata por dinero: mata para que miren su obra. Y lo que no soporta es que no la miren.

¿Qué teoría criminológica explica a Deidara?

El caso de Deidara se analiza desde la Criminología cultural. La criminología cultural (Katz, 1988; Ferrell, 1993; Hayward y Young, 2004) estudia el delito como una práctica con estilo, emociones y público, y no solo como el efecto de unas causas. Deidara, el miembro más joven de Akatsuki en Naruto Shippuden, es su caso de manual: un desertor de la aldea de la Roca que convierte la arcilla en bombas, las firma como obras y defiende que el arte es la belleza de un instante. Secuestra a Gaara, el Kazekage, y muere haciéndose estallar porque Sasuke no reconoce su arte.

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