// Caso 854 · Teoría clásica Utilitarismo →

Creonte (Rey de Tebas): El rey de Tebas que condenó a Antígona por enterrar a su hermano

El utilitarismo solo justifica un castigo si evita un mal mayor. Creonte decreta uno ejemplar para salvar Tebas y acaba enterrando a su propia familia: la cuenta del bien común le salió al revés.

Póster de Creonte, villano de Tragedia griega
Antígona · Teatro
Creonte
alias Rey de Tebas

Primer episodio de Antígona (Sófocles, h. 442 a. C.): un guardia llega ante Creonte arrastrando los pies, tan asustado que tarda en decir a qué viene. Alguien ha echado una capa de polvo sobre el cadáver de Polinices, el hermano que atacó Tebas y al que el nuevo rey ha prohibido enterrar. Cuando el coro sugiere que puede ser obra de los dioses, Creonte lo manda callar y ofrece su propia explicación: hay ciudadanos que murmuran contra él y han sobornado a los guardias, porque nada tan malo como el dinero ha circulado nunca entre los hombres. Si no aparece el culpable, amenaza, no les bastará con morir: antes los colgará vivos. Así gobierna un rey que acaba de llegar al trono tras una guerra civil en la que los dos hijos de Edipo, Eteocles y Polinices, se han matado entre sí. Ha decretado honores para el defensor y perros y aves para el atacante, con pena de muerte para quien lo entierre. La culpable resulta ser su sobrina Antígona, que pone las leyes de los dioses por encima del decreto; Creonte la condena a ser encerrada viva en una cueva. Ni su hijo Hemón, prometido de Antígona, ni el adivino Tiresias le hacen cambiar a tiempo: cuando cede, Antígona se ha ahorcado, Hemón se mata junto a ella y su esposa Eurídice se quita la vida al saberlo.

// La teoríaEl castigo que se justifica por sus consecuencias

El utilitarismo, formulado por Jeremy Bentham a finales del siglo XVIII, juzga una acción por sus consecuencias: es buena si produce la mayor felicidad para el mayor número. Aplicado al derecho penal, implica que el castigo es en sí mismo un mal, y solo se justifica si previene un mal mayor, sobre todo disuadiendo a otros. De ahí salen dos ideas que siguen vivas: la pena debe ser proporcionada, y un castigo que no previene nada, o que causa más daño del que evita, es injustificable. Creonte razona como un utilitarista primitivo: el bien de la ciudad está por encima de todo, y un castigo ejemplar protege a todos.

"A quien la ciudad ponga al mando hay que obedecerle, en lo pequeño y en lo grande, en lo justo y en lo injusto."Creonte — Antígona (vv. 666-667)
Concepto clave

El castigo ejemplar

El decreto de Creonte es un castigo ejemplar en el sentido más literal: el cadáver de Polinices debe pudrirse a la vista de todos para que nadie vuelva a atacar la ciudad. Es la lógica de la disuasión general que Bentham describiría siglos después. Pero Bentham añadía una condición que Creonte ignora: el castigo debe ser el mínimo necesario. Negar la sepultura a un muerto no protege a la ciudad de nada que no se hubiera conseguido ya con su derrota; solo ofende a los dioses y a los vivos. Y castigar con la muerte a quien cumple un deber familiar convierte la ley en una amenaza para los ciudadanos que pretende proteger.

// El sujetoUn rey nuevo que no puede ceder

Creonte acaba de llegar al trono tras una guerra civil, y Sófocles lo presenta como un hombre que necesita demostrar autoridad. Su primer discurso es una defensa razonable del orden: quien pone a un amigo por encima de la patria no vale nada. El problema es que no sabe distinguir entre la firmeza y la obstinación. Cuando Antígona le desafía, el conflicto se vuelve personal: no puede ceder ante una mujer, ni ante su hijo, ni ante un adivino. Cada argumento en contra le parece un ataque a su autoridad. Cuando por fin escucha a Tiresias, su obstinación ya ha matado a tres personas.

Sófocles le concede un discurso de investidura impecable y luego lo desmonta escena a escena. Ante Antígona, que no niega nada, su argumento deja de ser la ciudad: mientras él viva, dice, no lo gobernará una mujer. Condena también a Ismene, que no ha tocado el cadáver, porque la ha visto fuera de sí dentro del palacio y la cree cómplice; solo rectifica más tarde, cuando el coro le pregunta si de verdad piensa matar a las dos. Con Hemón, que le cuenta que la ciudad entera llora a escondidas por Antígona, la discusión acaba en una frase que el hijo le devuelve como un golpe: no es ciudad la que pertenece a un solo hombre. Y con Tiresias repite el reflejo del guardia: los adivinos, dice, siempre fueron amigos del dinero. Tres veces la misma respuesta a quien discrepa, soborno o insolencia. El cálculo del bien común que presume de hacer necesita información, y Creonte ha convertido en sospechoso a todo el que se la trae.

Creonte

Rey de Tebas · Antígona
INT 75MAN 50VIO 60EMP 25
GobernanteObstinadoRectifica tarde
Publicidad
Espacio publicitario in-article (responsive)

Llévate gratis el mapa de las teorías

Suscríbete al archivo criminal —un caso a la semana, sin spam— y te regalo El mapa de las teorías: las grandes corrientes de la criminología en una sola lámina.

// La grietaLas consecuencias que el cálculo no veía

La tragedia es, en cierto modo, una crítica utilitarista a Creonte: su castigo produce justo lo que pretendía evitar, desorden y muerte, incluida la destrucción de su propia familia. Pero también señala un límite del utilitarismo. Antígona no razona por consecuencias, sino por deberes: hay cosas que no se pueden hacer, o dejar de hacer, aunque convenga a la ciudad. Esa tensión entre el cálculo del bien común y los derechos o deberes individuales es la que siglos después llevó a John Stuart Mill a limitar el poder del Estado sobre el individuo.

El otro límite es práctico. El utilitarismo exige prever consecuencias, y los gobernantes suelen preverlas mal, sobre todo cuando su autoridad está en juego. Creonte creía calcular por la ciudad; en realidad, calculaba por sí mismo.

Por qué importa

La proporcionalidad como freno

El legado útil del utilitarismo en el derecho penal es el principio de proporcionalidad: la pena debe guardar relación con el daño y no ir más allá de lo necesario. Las constituciones modernas lo recogen, y los tribunales lo usan para frenar castigos desmedidos. La historia de Creonte es una advertencia sobre lo que pasa sin ese freno: un castigo ejemplar dictado para afirmar la autoridad, aplicado sin excepciones, que acaba destruyendo lo que decía proteger.

En resumen

Tres ideas clave

  • El utilitarismo (Bentham) justifica el castigo solo por sus consecuencias: es un mal que solo vale si evita un mal mayor, y debe ser el mínimo necesario.
  • Creonte prohíbe enterrar a Polinices como castigo ejemplar y condena a muerte a Antígona por desobedecer; su castigo, pensado para proteger el orden, acaba con su sobrina, su hijo y su esposa.
  • La grieta: Antígona razona por deberes, no por consecuencias, y la tragedia muestra el límite del cálculo del bien común frente a la conciencia individual.

Fuentes · para seguir leyendo

  • Bentham, J. (1789). An Introduction to the Principles of Morals and Legislation. T. Payne and Son.
  • Mill, J. S. (1859). On Liberty. John W. Parker and Son.
  • Beccaria, C. (1764). Dei delitti e delle pene. Livorno.
  • Sófocles (h. 442 a. C.). Antígona.

Dudas del expedientePreguntas frecuentes

¿Quién es Creonte?

Creonte («Rey de Tebas») es un villano de Tragedia griega, analizado en KRIMINIS con la lente de la criminología. Había dictado una ley para que todos supieran qué les pasaba a los traidores.

¿Por qué Creonte (Rey de Tebas) se convierte en villano?

El utilitarismo solo justifica un castigo si evita un mal mayor. Creonte decreta uno ejemplar para salvar Tebas y acaba enterrando a su propia familia: la cuenta del bien común le salió al revés.

¿Qué teoría criminológica explica a Creonte?

El caso de Creonte se analiza desde la Utilitarismo. El utilitarismo juzga las acciones por sus consecuencias, y Jeremy Bentham lo aplicó al castigo: una pena solo se justifica si evita más daño del que causa. Creonte, el rey de Tebas en Antígona (Sófocles, h. 442 a. C.), razona como un gobernante que antepone el bien de la ciudad a todo lo demás: prohíbe enterrar a Polinices, que atacó Tebas, para que su cadáver sea una advertencia. Cuando Antígona lo entierra por obediencia a las leyes divinas y a su familia, Creonte la condena a ser emparedada viva. El castigo, pensado para proteger el orden, acaba con su sobrina, con su hijo y con su esposa.

Compártelo𝕏Reddit
Cita esta página

¿Lo citas en un TFG? Cómo hacerlo bien →

// Dora el cromo

¿Qué idea explica mejor a Creonte, según este expediente?

Si aciertas, el cromo de este villano se vuelve dorado en tu álbum.