// CINE · SACAMANTECAS · CRIMINAL NATO / ATAVISMO

El Sacamantecas: el hombre del saco era real y no se le notaba

El apodo de un coco acabó en un labrador alavés que mató casi diez años sin que nadie le notara nada. Detenido, los médicos le buscaron el crimen en el cráneo.

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Juan Díaz de Garayo · el Sacamantecas

Durante generaciones, en el norte de España se asustó a los niños con un nombre: si no te portas bien, vendrá el Sacamantecas, pariente del coco y del hombre del saco, el que saca la grasa de los cuerpos. A dos semanas de Halloween, ese coco vuelve con cara de actor. Sacamantecas, de David Pérez Sañudo, se proyectó fuera de concurso en el 74.º Festival de San Sebastián y llega a los cines el 6 de noviembre de 2026, con Antonio de la Torre como Juan Díaz de Garayo. Según su sinopsis oficial, varias mujeres aparecen estranguladas en las afueras de Vitoria a finales de la tercera guerra carlista, y la hermana de una de ellas (Patricia López Arnaiz) vuelve decidida a demostrar que el culpable es un labrador analfabeto. Lo que sigue no adelanta la película: lee la historia.

Porque el hombre del saco, esta vez, existió. O casi. El sacamantecas era un coco anterior a Garayo, y no consta que él extrajera nunca grasa a nadie: la leyenda lo absorbió después y le dio su apodo. Lo documentado es más prosaico y peor. Un hombre que mató por los caminos de Álava durante casi diez años sin que nadie le notara nada raro, y unos médicos que, cuando por fin lo detuvieron, le buscaron el crimen en la cabeza. Su expediente se abre justo ahí.

// La teoríaEl crimen escrito en el hueso

En 1876, el médico italiano Cesare Lombroso publicó L'uomo delinquente y fundó la escuela positivista. Su criminal nato no elige el delito: nace con él, como un atavismo, un salto atrás hacia el hombre primitivo, y lo delatan estigmas físicos como las asimetrías del cráneo, las mandíbulas grandes o la insensibilidad al dolor. Frente a la escuela clásica, que juzgaba actos libres, el positivismo estudiaba al autor y medía la pena por su peligrosidad. En 1884 Lombroso identificó al criminal nato con el «loco moral». Esas ideas llegaban a España justo en los años del caso Garayo, mezcladas con la teoría de la degeneración y con la frenología de Gall.

Concepto clave

Si el mal tiene cara, el juicio cambia de pregunta

Ya no basta con saber qué hizo el acusado: hay que saber qué es. Si su cuerpo prueba que nació así, será un enfermo al que encerrar o un ser irrecuperable del que defenderse. Quienes examinaron a Garayo aplicaron esa pregunta con los instrumentos de su época: describir su físico, palpar su cráneo, rastrear la locura en su familia.

Juan Díaz de Garayo

el Sacamantecas · Sacamantecas
INT 40MAN 35VIO 90EMP 5
Caso realLabrador analfabetoPeritado por alienistas

Lee el expediente completo de Juan Díaz de Garayo · Criminal nato / Atavismo →

// El casoDiez años sin que nadie viera nada

Garayo nació en 1821 en Eguílaz, cerca de Salvatierra. Sus crímenes se reparten en dos tandas: de 1870 a 1872 y, tras un paréntesis con ataques fallidos, en 1878 y 1879. Las víctimas eran mujeres pobres que andaban solas por los caminos de los alrededores de Vitoria; según las fuentes, varias ejercían la prostitución y una era una niña de trece años que servía en una casa. Casi siempre las estrangulaba, a menudo tras agredirlas sexualmente, y a algunas las apuñaló o mutiló. El recuento más repetido habla de seis asesinatos, cinco mujeres y la niña, y de al menos cuatro mujeres que lograron escapar, pero otros autores dicen «al menos seis», y las fechas varían de una reconstrucción a otra. La mayoría de las fuentes sitúan la detención el 21 de septiembre de 1879, cuando el alguacil Pío Fernández de Pinedo lo reconoció en una calle de Vitoria; algunas la fechan en 1880, aunque el juzgado de Vitoria ya lo había sentenciado en 1879. Según las reconstrucciones del caso, confesó tras varios días de interrogatorio y fue condenado a muerte.

Entonces empezó el pleito sobre su mente. La defensa alegó locura y los médicos de Vitoria lo declararon responsable. En Madrid, el alienista José María Esquerdo le dedicó unas conferencias que publicó en 1881 con un título elocuente, Locos que no lo parecen: según él, el cráneo, el cerebro y la familia de Garayo indicaban un imbécil moral, que merecía el manicomio y no el garrote. Las instancias superiores mantuvieron la condena, y fue ejecutado a garrote en Vitoria el 11 de mayo de 1881.

En una frase

Juan Díaz de Garayo, «el Sacamantecas»

Le buscaron el crimen en el cráneo porque costaba menos que preguntarse por qué nadie lo vio en diez años.

// La grietaLocos que no lo parecen

La refutación está en el título de Esquerdo. El criminal nato promete que el delincuente se reconoce a simple vista, y Garayo pasó casi diez años entre vecinos, esposas y mujeres que se cruzaban con él sin que nadie le viera nada. Los estigmas aparecieron después: una vez detenido, cada rasgo se leyó a la luz de lo que ya se sabía que había hecho. Es el sesgo que Charles Goring desmontó en 1913, al comparar a miles de presos con personas que nunca habían delinquido sin encontrar ningún tipo físico criminal. Y el mismo cuerpo dio dos veredictos: cada perito halló en él la teoría con la que había llegado. La apariencia condena y absuelve con la misma ligereza. A Jack el Destripador, que nunca fue identificado, no hubo cráneo que medirle, y cada época le ha puesto la cara de su miedo. A Lizzie Borden, en 1893, la absolvieron doce hombres incapaces de imaginar con un hacha a una señorita respetable de Fall River.

Conviene separar también la historia de la ficción. La película sitúa la acción al final de la guerra carlista (1872-1876), cuando los crímenes históricos van de 1870 a 1879, y su protagonista, Ángela Berrosteguieta, es un personaje de la película: las fuentes consultadas no la registran como figura histórica. Y hay algo que la lente de Lombroso no mira: a ellas. Eran mujeres pobres que caminaban solas entre pueblos, y al menos el primero de los crímenes se archivó sin pistas. Buscarle el crimen en el cráneo dejaba fuera la pregunta de por qué esas vidas valían tan poco para la investigación.

Por qué importa

El monstruo reconocible es una coartada

Si el mal se ve en el cuerpo, el resto de la sociedad queda tranquila: el monstruo es otro, reconocible, como el coco de los cuentos. Esa idea condena antes del acto y absuelve al entorno. Hay además una paradoja: aquí la lectura positivista sirvió para intentar librar a Garayo del garrote, cuando el propio Lombroso llegó a admitir la pena de muerte para algunos criminales natos. Explicar no es exculpar: Garayo mató, y ninguna lectura de su cráneo lo cambia. Pero la explicación tampoco estaba en el hueso.

En resumen

Del coco al expediente

  • El sacamantecas era un coco anterior a Garayo; no consta que él extrajera grasa a nadie. La leyenda lo absorbió después.
  • Juan Díaz de Garayo mató a seis personas en Álava entre 1870 y 1879 según el recuento más repetido (cifras y fechas varían según las fuentes) y fue ejecutado a garrote en Vitoria el 11 de mayo de 1881.
  • El criminal nato de Lombroso (1876) prometía reconocer al delincuente por estigmas físicos. Nadie vio nada en Garayo hasta su detención, y el mismo cuerpo sirvió para declararle cuerdo y loco.
  • La película de Pérez Sañudo (cines, 6 de noviembre de 2026) es una ficción inspirada en el caso, no su crónica.

Fuentes · para seguir leyendo

  • Lombroso, C. (1876). L'uomo delinquente. Milán: Hoepli.
  • Goring, C. (1913). The English Convict: A Statistical Study. Londres: HMSO.
  • Esquerdo Zaragoza, J. M. (1881). Locos que no lo parecen. Garayo el Sacamantecas. Madrid: Publicaciones del Ateneo Médico Escolar.
  • Becerro de Bengoa, R. (1881). El Sacamantecas: su retrato y sus crímenes. Vitoria: Imprenta de la Viuda e Hijos de Iturbe. Copia digital de la Fundación Sancho el Sabio: https://memoriadigitalvasca.es/handle/10357/1716
  • Festival de San Sebastián (2026). «Sacamantecas / The Harvester», ficha y sinopsis oficial, 74.ª edición: https://sansebastianfestival.com/2026/sections_adn_films/7/740398/in (consultado el 16-10-2026). Estreno en cines el 6 de noviembre: Gasteiz Hoy (17-7-2026), https://www.gasteizhoy.com/sacamantecas-cine-6-noviembre/

// Mini-reto¿Qué teoría explica mejor a Juan Díaz de Garayo?

Preguntas frecuentes

¿Quién fue el Sacamantecas?

Juan Díaz de Garayo (Eguílaz, 1821 - Vitoria, 1881), un labrador alavés al que el recuento más repetido atribuye seis asesinatos, cinco mujeres y una niña de trece años, cometidos en los alrededores de Vitoria entre 1870 y 1879, además de varios ataques fallidos. Las cifras y las fechas varían según las fuentes. Fue detenido, según la mayoría de ellas, en septiembre de 1879 y ejecutado a garrote el 11 de mayo de 1881. Suele presentarse como el primer asesino en serie documentado de España, título que le disputa el gallego Manuel Blanco Romasanta.

¿El Sacamantecas sacaba la grasa a sus víctimas?

No consta. El sacamantecas, el que saca la grasa humana, era un coco del folclore anterior a Garayo, de la familia del hombre del saco. La leyenda absorbió después al asesino real y le dio su apodo, pero las fuentes documentan estrangulamientos y, en algunos casos, cuchilladas y mutilaciones, no extracción de grasa.

¿Es real la historia de la película Sacamantecas?

Está inspirada en un caso real, pero es ficción. La película de David Pérez Sañudo, que llega a los cines el 6 de noviembre de 2026, sitúa la acción a finales de la tercera guerra carlista, mientras que los crímenes históricos van de 1870 a 1879. Su protagonista, Ángela Berrosteguieta, hermana de una de las víctimas en la película, no aparece como figura histórica en las fuentes consultadas.

¿Qué tiene que ver Lombroso con el caso Garayo?

El caso llegó a los tribunales cuando las ideas de Cesare Lombroso sobre el criminal nato (1876), que se reconocería por estigmas físicos, entraban en España. Los médicos de Vitoria declararon responsable a Garayo, y el alienista José María Esquerdo sostuvo en Locos que no lo parecen (1881) que su cráneo, su cerebro y su familia indicaban un enfermo. El mismo cuerpo dio dos veredictos, y la teoría del criminal nato está hoy refutada.