Klaus Barbie, el torturador funcionario que «Moulin» lleva al cine
Interrogaba en persona y de su oficina salían partes para sus superiores. ¿Amo de la sala o empleado del télex? Y por qué el juicio de 1987 sí importó.

La noche del 6 de abril de 1944, un télex sale de la Gestapo de Lyon hacia sus superiores. Da cuenta de una redada en la casa de acogida de Izieu, donde se escondían niños judíos, y de su envío a Drancy, el paso previo a la deportación. El télex habla de 41 niños y 10 adultos; los historiadores han establecido que fueron 44 niños y 7 adultos. Cuarenta y tres años después, ese papel fue una de las pruebas centrales del juicio que condenó en Lyon a quien ordenó la redada, Klaus Barbie. Entre ese télex y la sala donde Barbie interrogaba cabe la gran pregunta sobre los verdugos del siglo XX: ¿un hombre que disfruta del poder o un funcionario que cumple con su trabajo?
La pregunta vuelve con Moulin, de László Nemes (El hijo de Saúl), que se estrena en Francia el 28 de octubre de 2026 y llegará a España hacia el 20 de noviembre, según SensaCine y JustWatch, sin distribuidora confirmada. Lars Eidinger es Barbie y Gilles Lellouche, Jean Moulin, el jefe de la Resistencia. Según las críticas de Cannes, la segunda mitad se encierra en la captura de Moulin y su duelo con Barbie, con la violencia casi siempre fuera de campo hasta unas pocas escenas de tortura al final. Lo que muestra la película es de la película. Aquí importa el hombre real.
// La teoríaDos lecturas del mismo verdugo
El expediente de Klaus Barbie lo lee con el balance de control de Charles R. Tittle (Control Balance, 1995): el control que una persona ejerce, dividido por el que padece. Cuando esa razón se desnivela, por déficit o por superávit, la desviación se vuelve más probable si hay provocación, oportunidad y poco miedo al contracontrol. En la sala de interrogatorios, Barbie estaba en el superávit extremo: el detenido no tenía abogado, ni juez, ni testigos. En esta lectura, el silencio del preso es una provocación, el único control que le queda, y la tortura, el intento de recuperar un dominio total.
La otra lectura es más incómoda. En 1963, Hannah Arendt publicó Eichmann en Jerusalén, con un subtítulo que se hizo concepto: un informe sobre la banalidad del mal. Arendt no decía que el genocidio fuera banal, sino que su organizador no le parecía un demonio: le parecía un funcionario ambicioso, que hablaba a base de clichés y era incapaz de pensar desde el lugar de los otros. La desconexión moral de Bandura le dio después mecanismo: la responsabilidad que se desplaza hacia arriba, el lenguaje que convierte una deportación en un trámite. Y la historiografía la ha corregido: en Eichmann antes de Jerusalén (2011), Bettina Stangneth mostró, con las grabaciones que Eichmann hizo en Argentina, que detrás del burócrata gris había un antisemita convencido.
El amo de la sala y el empleado del télex
El balance de control mira la sala: un poder sin contrapesos frente a alguien que solo puede callar. La banalidad del mal mira el despacho: la cadena de órdenes, partes y trenes que permite matar a miles sin que nadie se sienta asesino. Barbie ocupaba los dos sitios a la vez: interrogaba en persona, y de su oficina salían informes para sus superiores. Por eso ninguna de las dos lecturas basta sola.
Klaus Barbie
Lee el expediente completo de Klaus Barbie · Balance de control →
// El casoDe la sala al télex
Los hechos documentados son pocos y graves. El 21 de junio de 1943, los hombres de Barbie irrumpen en la casa del doctor Frédéric Dugoujon, en Caluire, y detienen a los jefes de la Resistencia reunidos allí, Moulin incluido. Desde la prisión de Montluc lo llevan cada día a la sede de la Gestapo, donde Barbie lo interroga y lo tortura. Después lo trasladan a París. Oficialmente murió el 8 de julio de 1943, cerca de Metz, en un tren hacia Alemania, pero los documentos dejan dudas y su cuerpo nunca se identificó con certeza. Barbie habló de un intento de suicidio en unas entrevistas grabadas en 1979; los historiadores rechazan esa versión. Lo que buscaba, que Moulin hablara, no lo consiguió.
Lo que vino después también cuenta. Tras la guerra lo reclutó la contrainteligencia del ejército de Estados Unidos, que en 1951 le ayudó a huir a Bolivia, donde vivió tres décadas como Klaus Altmann, cerca de las dictaduras de Hugo Banzer y Luis García Meza. Para el balance de control, es la misma búsqueda de superávit por otros medios. Para la banalidad del mal, es el técnico que cambia de patrón y sigue trabajando.
// La grietaNi monstruo ni engranaje
Las dos lecturas tienen un punto ciego. Tittle explica la desviación, y en la Gestapo de 1943 torturar y deportar no eran desviaciones: eran el trabajo de Barbie y la política del Estado al que servía. Arendt, mal leída, regala al verdugo la coartada de que solo cumplía órdenes, y Barbie no era un hombre de despacho: estaba en la sala. El cine suele inclinarse por el monstruo fascinante. El Hans Landa de Tarantino, de ficción, es un virtuoso del interrogatorio, y Nemes ha explicado que concibió a su Barbie como una especie de director con un proyecto macabro. La historia es menos elegante: hizo falta un Estado para darle ese poder, y un hombre dispuesto a usarlo.
// El juicioPor qué importó 1987
El Amon Göth de La lista de Schindler sirve de contraste: el real fue juzgado en Polonia y ahorcado en 1946. Barbie se libró de ese momento. Cuando lo expulsaron a Francia en 1983, sus condenas a muerte en ausencia por crímenes de guerra, de 1952 y 1954, estaban prescritas. Solo quedaban los crímenes contra la humanidad, imprescriptibles en Francia desde 1964, que el Tribunal de Casación extendió en 1985 a la persecución de resistentes. Aun así, el caso de Caluire no entró en el juicio, que se centró en la redada de la UGIF de febrero de 1943, la de Izieu y el último convoy de Lyon, en agosto de 1944. El juicio de Barbie no juzgó la muerte de Moulin.
Se abrió el 11 de mayo de 1987 ante el tribunal de lo criminal del Ródano: el primer juicio por crímenes contra la humanidad en Francia y el primero que se grabó íntegro, gracias a una ley de 1985. Barbie, defendido por Jacques Vergès, dejó de acudir al tercer día. Los testigos sí hablaron, entre ellos Léa Feldblum, la única superviviente de los detenidos de Izieu. El 4 de julio fue condenado a cadena perpetua, y murió bajo custodia en 1991. Eso significa la imprescriptibilidad: el tiempo no convierte la huida en inocencia. Explicar a Barbie con Tittle o con Arendt no lo exculpa. Las teorías describen cómo un sistema puso a un hombre en condiciones de torturar y deportar; la sentencia de 1987 dejó establecido que él lo hizo.
Klaus Barbie, Lyon, 1943-1987
Un Estado le dio un poder sin contrapesos; él eligió usarlo, y cuarenta años de huida no le compraron la inocencia.
El verdugo, en cuatro ideas
- El balance de control de Tittle (1995) lee a Barbie desde la sala de interrogatorios: un poder sin contrapesos frente a un preso que solo podía callar eleva el riesgo de abuso.
- La banalidad del mal de Arendt (1963) lo lee desde el despacho: el funcionario que deporta con un parte; Stangneth (2011) recordó que esa máscara puede esconder convicción.
- Barbie ocupaba los dos sitios: torturó a Jean Moulin en 1943 y ordenó la redada de Izieu en 1944. Las circunstancias exactas de la muerte de Moulin siguen sin estar claras.
- El juicio de Lyon de 1987, el primero en Francia por crímenes contra la humanidad, no incluyó a Moulin, pero demostró que esos crímenes no prescriben. Explicar no es exculpar.
Fuentes · para seguir leyendo
- Tittle, C. R. (1995). Control Balance: Toward a General Theory of Deviance. Boulder: Westview Press.
- Arendt, H. (1963). Eichmann in Jerusalem: A Report on the Banality of Evil. Nueva York: Viking Press.
- Stangneth, B. (2011). Eichmann vor Jerusalem. Zúrich: Arche. (Ed. inglesa: Eichmann Before Jerusalem, Knopf, 2014.)
- Sales Ross, R. (20 de mayo de 2026). «Moulin» (crítica desde Cannes). The Playlist. https://theplaylist.net/moulin-review-laszlo-nemes-cannes-20260520/
- Mémorial de la Shoah. «Le procès de Klaus Barbie. Lyon, 1987» (exposición). https://www.memorialdelashoah.org/en/evenements-expositions/expositions/archives-des-expositions/proces-de-klaus-barbie-a-lyon.html
// Mini-reto¿Qué teoría explica mejor a Klaus Barbie?
Preguntas frecuentes
¿De qué trata la película Moulin (2026)?
Moulin es la película de László Nemes sobre los últimos días de Jean Moulin, el jefe de la Resistencia francesa detenido en junio de 1943, con Gilles Lellouche como Moulin y Lars Eidinger como Klaus Barbie, jefe de la Gestapo de Lyon. Según las críticas de Cannes, la segunda mitad se centra en su captura y en el interrogatorio de Barbie. Se estrena en Francia el 28 de octubre de 2026 y en España está anunciada hacia el 20 de noviembre, sin distribuidora confirmada.
¿Por qué el juicio a Klaus Barbie no incluyó a Jean Moulin?
Porque en 1987 los crímenes de guerra de Barbie ya estaban prescritos y solo podía ser juzgado por crímenes contra la humanidad, imprescriptibles en Francia desde 1964. Aunque el Tribunal de Casación amplió esa categoría en 1985 a la persecución de resistentes, el caso de Caluire no entró en el juicio, que se centró en la redada de la UGIF, la de los niños de Izieu y el último convoy de Lyon. Barbie fue condenado a cadena perpetua el 4 de julio de 1987.
¿Qué es la banalidad del mal?
Es el concepto que Hannah Arendt propuso en Eichmann en Jerusalén (1963): los grandes crímenes de Estado pueden ejecutarlos funcionarios corrientes, más movidos por la carrera y la obediencia que por un odio demoníaco, e incapaces de pensar desde el lugar de sus víctimas. Arendt no decía que el genocidio fuera banal. La investigación posterior, como la de Bettina Stangneth (2011), ha matizado su retrato de Eichmann, que era también un antisemita convencido.
¿Cómo murió Jean Moulin?
No se sabe con certeza. Tras su detención en Caluire el 21 de junio de 1943, Barbie lo interrogó y lo torturó en Lyon y después fue trasladado a París. La versión oficial sitúa su muerte el 8 de julio de 1943, cerca de Metz, en un tren hacia Alemania, pero los documentos dejan dudas y su cuerpo nunca se identificó con certeza. La versión de Barbie, un intento de suicidio, la rechazan los historiadores.