The Hundred and One Dalmatians
Dodie Smith
La piel es un negocio legal; robar el perro del vecino, no.
Criminología verdeEn la novela, Cruella es una mujer rica casada con un peletero y obsesionada con un abrigo de piel de dálmata; además ha ahogado todas las camadas de su propia gata. Intenta comprar los cachorros, la rechazan dos veces, y entonces encarga el robo a unos ladrones profesionales. La criminología verde subraya justo esa frontera: el negocio de su marido es legal, y lo que convierte el plan en delito no es el daño al animal, sino que el perro tiene dueño. La novela deja ver dónde trazamos, de forma arbitraria, la línea de la víctima.
101 dálmatas
Hamilton Luske, Clyde Geronimi y Wolfgang Reitherman · Betty Lou Gerson (voz)
Primero ofrece dinero; si no se lo venden, lo roba.
Elección racionalDisney mantiene el plan, pero lo convierte en una operación: Cruella ofrece dinero por los cachorros, Roger se niega, y ella contrata a los hermanos Jasper y Horace para robarlos; además ha comprado otros 84 dálmatas en tiendas para sus abrigos. Animada en exclusiva por Marc Davis, es una caricatura de lujo y prisa. La teoría de la elección racional la lee bien: prueba la vía legal y, cuando falla, calcula que el robo le sale a cuenta. Su error es el de muchos delincuentes reales: subestima la probabilidad de que la descubran.
101 dálmatas
Stephen Herek · Glenn Close
La crueldad animal como línea de producto de una casa de moda.
Criminología verdeEn la versión de acción real, escrita por John Hughes, Cruella dirige la casa de modas House of DeVil, donde trabaja Anita como diseñadora; cuando la pareja no le vende los cachorros, la despide, los manda robar y encarga a un tal Skinner que los mate y los despelleje. Los animales no hablan: son perros de verdad. La criminología verde ve aquí un daño ligado a una industria del lujo. Y hay un epílogo fuera de la pantalla: tras el estreno, organizaciones de defensa animal denunciaron compras impulsivas de dálmatas que acabaron abandonados en refugios.
Cruella
Craig Gillespie · Emma Stone
Un apodo de infancia que acaba convertido en identidad.
Desviación Primaria y SecundariaLa película inventa un origen: Estella es una niña de pelo bicolor a la que su madre adoptiva reprende con el apodo de Cruella cuando se porta mal. Tras la muerte de esa madre, crece como ladrona en el Londres punk de 1977, descubre que la baronesa para la que trabaja es su madre biológica y, al final, adopta para siempre el nombre de Cruella de Vil. Es la desviación secundaria de Lemert: la persona termina organizando su identidad alrededor de la etiqueta que le pusieron. El abrigo de dálmatas deja de ser el centro: el conflicto es una venganza.