// Teoría criminológica Teoría crítica

Criminología Poscolonial

Los colonizadores impusieron sus leyes y llamaron «criminales» a quienes ya tenían las suyas. La criminología poscolonial denuncia que buena parte de lo que llamamos delito, justicia y castigo se construyó como herramienta de conquista —y que esa herencia sigue viva—.

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// Definición

¿Qué es la criminología poscolonial?

La criminología poscolonial estudia cómo el colonialismo fabricó categorías de delito y de delincuente para los pueblos colonizados, y cómo esa herencia sigue viva en las leyes, la policía y las cárceles. Tiene antecedentes en Frantz Fanon y Edward Said, y la desarrollaron autores como Biko Agozino y Chris Cunneen.

La criminología nació y creció en el corazón de los imperios europeos, en el mismo momento en que estos conquistaban y administraban medio mundo. La criminología poscolonial hace una pregunta que la disciplina evitó durante un siglo: ¿y si buena parte de nuestras ideas sobre el crimen, la justicia y el castigo se forjaron como instrumentos de dominación colonial? El poder colonial, sostiene, impuso su ley, criminalizó las costumbres de los pueblos sometidos y construyó al «nativo» como un criminal natural al que había que vigilar y castigar. Esa herencia no ha desaparecido.

Infografía

Criminología poscolonial de un vistazo

Autores
Frantz Fanon · Biko Agozino
Época
Raíz en 1961 · formalizada hacia 2003
Familia
Crítica, anticolonial
Idea
El delito y el castigo se forjaron como herramientas de conquista
En una fórmulaEl colono impone su ley → criminaliza la resistencia + legaliza su saqueo → el «nativo» nace sospechoso
Fanonla violencia colonial se declara a sí misma legal, pacífica y civilizadora
Estado actualEn debateSeñala sesgos coloniales del sistema penal; poca base empírica aún

// OrigenFanon, Agozino y la mirada de los conquistados

La corriente bebe de los pensadores anticoloniales del siglo XX, sobre todo de Frantz Fanon, el psiquiatra martiniqués que en Los condenados de la tierra (1961) analizó la violencia colonial desde el lado de los colonizados: el sistema colonial es en sí mismo una violencia permanente, que criminaliza cualquier resistencia mientras legaliza su propia brutalidad. Más recientemente, el criminólogo nigeriano Biko Agozino la formalizó como criminología poscolonial (o «contra-colonial»), acusando a la criminología clásica de haber sido una «ciencia del control imperial» que estudió a los colonizados como objetos peligrosos y nunca se preguntó por los crímenes de la colonización misma.

Su denuncia es doble. El colonialismo produjo delito al imponer leyes ajenas sobre pueblos que tenían las suyas: prácticas ancestrales, formas de propiedad comunal o de justicia tradicional se volvieron de repente «crímenes». Y el colonialismo cometió los mayores crímenes de la historia (esclavitud, genocidio, expolio, hambrunas provocadas), que jamás se juzgaron como tales porque el que definía el delito era el mismo que lo cometía. En lugar de preguntar por qué delinque el colonizado, la corriente pregunta por qué la violencia del colonizador nunca fue delito.

En una frase

El espíritu de la criminología poscolonial

Impusieron su ley sobre pueblos que ya tenían la suya, llamaron crimen a resistir y civilización a saquear. La mayor criminalidad de la historia se cometió en nombre del orden.

Concepto clave

La violencia fundadora que se declara legal

El concepto decisivo, tomado de Fanon, es que el orden colonial se funda sobre una violencia que se declara a sí misma legal y pacífica. El colonizador llega por la fuerza (masacres, despojo, esclavitud), pero una vez instalado presenta ese estado de cosas como «orden», «ley» y «paz», y reclasifica cualquier resistencia como «crimen», «terrorismo» o «salvajismo». La violencia originaria del conquistador se vuelve invisible, el orden natural, mientras la reacción del oprimido se vuelve hipervisible. Ver quién tuvo el poder de nombrar el delito es ver de qué lado estuvo la verdadera violencia.

El esquema

Cómo el colonialismo fabrica al criminal, paso a paso

  1. 1
    Conquista por la fuerzaMasacre, despojo y esclavitud instauran el dominio colonial
  2. 2
    La violencia se declara «orden»El estado de cosas impuesto se presenta como ley, paz y civilización
  3. 3
    Se criminaliza la resistenciaCostumbres ancestrales y toda oposición pasan a ser «crimen», «terrorismo» o «salvajismo»
  4. 4
    Se fabrica al «nativo criminal»El colonizado queda construido como sospechoso natural que hay que vigilar y castigar

Y los mayores crímenes (esclavitud, genocidio, expolio) nunca se juzgan, porque quien define el delito es quien lo comete.

// En la ficciónRostros de la violencia colonial

Kurtz, en Apocalypse Now, heredero del Corazón de las tinieblas de Conrad, es el símbolo más hondo: un oficial que lleva al extremo la lógica de la conquista y descubre «el horror» en su propio corazón, la civilización que decía defender convertida en máquina de matar. Quaritch, en Avatar, es el colonialismo en su forma más desnuda: el militar que combate a un pueblo indígena para expoliar su tierra, convencido de que su tecnología y su fuerza le dan derecho. Lord Beckett, en Piratas del Caribe, encarna su cara corporativa: el lord de la Compañía de las Indias Orientales que somete los mares con ahorcamientos en masa en nombre del comercio, un recordatorio de que el colonialismo fue una empresa comercial.

Clayton, el cazador de Tarzán, es la mentalidad colonial en miniatura: llega a una tierra ajena viendo solo presas y botín. Tavington, en El patriota, encaja peor: es un oficial imperial que quema una iglesia con la gente dentro, pero sus víctimas son los propios colonos, así que ilustra la represión imperial de una rebelión más que la conquista de pueblos colonizados.

// La herenciaLo colonial que sigue vivo

La criminología poscolonial sostiene que las estructuras coloniales siguen operando, transformadas. Los sistemas penales de muchos países del Sur global son herencia directa de los códigos coloniales, pensados para controlar a la población y no para hacer justicia. En el Norte, las poblaciones que fueron colonizadas y sus descendientes migrantes siguen sufriendo una criminalización desproporcionada: son vigiladas, detenidas y encarceladas muy por encima de su peso demográfico, en continuidad con la vieja construcción del colonizado como sospechoso natural. En la «guerra contra las drogas», el control de fronteras y la vigilancia de los barrios migrantes, la corriente lee la larga sombra de una lógica que sigue decidiendo quién es peligroso según de dónde viene.

// La grietaNi coartada para el presente, ni negación del daño real

La primera grieta es usar la denuncia colonial como coartada: «todo delito de un descendiente de colonizados es resistencia anticolonial». Que el sistema penal tenga raíces coloniales y sesgos reales no convierte cada delito concreto en un acto político ni borra a sus víctimas, que suelen ser de la misma comunidad. La teoría explica el sesgo estructural del sistema; no exculpa el daño individual. La segunda grieta es el reduccionismo: explicarlo todo por el colonialismo, como si no existieran otras causas del delito o como si las sociedades precoloniales no tuvieran sus propias violencias e injusticias. La versión madura señala que el colonialismo añadió una capa brutal de dominación y criminalización cuyas consecuencias perduran.

Queda una tercera tensión, que encarna el propio Fanon: la violencia anticolonial. Fanon la analizó como respuesta casi inevitable a la violencia del colono; la corriente honesta reconoce su lógica sin santificar cada acto, consciente de que la violencia liberadora también deja víctimas y puede engendrar nuevas tiranías.

Relevancia histórica

Del pensamiento anticolonial a la criminología

Joven como corriente, la criminología poscolonial hunde sus raíces en el pensamiento anticolonial del siglo XX. Su recorrido va de la denuncia filosófica y psiquiátrica de Fanon a la autocrítica formal de la disciplina que emprendió Agozino. Hoy conecta con la criminología indígena y los estudios decoloniales.

  1. 1961Fanon publica Los condenados de la tierra: la violencia colonial vista desde los colonizados.
  2. 1978Edward Said publica Orientalismo: cómo Occidente construyó al «otro» como objeto de dominio.
  3. 2003Biko Agozino formaliza la Counter-Colonial Criminology: la disciplina como control imperial.
  4. 2016Cunneen y Tauri publican Indigenous Criminology: la voz de los pueblos estudiados como sospechosos.

Luces y sombras

Fortalezas
  • Revela que las categorías criminológicas («criminal», «orden», «civilización») no son neutrales, sino que cargan una historia de dominación.
  • Visibiliza los crímenes coloniales impunes (esclavitud, genocidio, expolio), jamás juzgados porque el que definía el delito era quien lo cometía.
  • Explica la criminalización desproporcionada actual de pueblos colonizados y migrantes como continuidad de la vieja lógica.
  • Da voz a los pueblos que la criminología clásica estudió como objetos peligrosos, invirtiendo el punto de vista.
Límites y críticas
  • Puede usarse como coartada: no todo delito de un descendiente de colonizados es resistencia anticolonial.
  • Reduccionismo: pretende explicarlo todo por el colonialismo, ignorando otras causas del delito.
  • Riesgo de idealizar un pasado precolonial idílico, ignorando las violencias propias de esas sociedades.
  • Sus tesis, muy históricas y estructurales, son difíciles de contrastar empíricamente caso por caso.

// Por qué importaDescolonizar la mirada sobre el crimen

La criminología poscolonial obliga a la disciplina a una autocrítica radical. Descolonizar la mirada significa preguntar siempre quién definió el delito y a quién sirvió esa definición; escuchar a los pueblos que fueron estudiados como objetos peligrosos; y contabilizar por fin como crímenes los daños masivos que el poder cometió en nombre del orden. Mientras el control penal siga recayendo desproporcionadamente sobre los descendientes de los colonizados, la vieja lógica seguirá operando bajo nombres nuevos.

En resumen

Tres ideas clave

  • La criminología poscolonial (Fanon, Agozino): buena parte de nuestras ideas sobre el delito y el castigo se forjaron como herramientas de conquista. El colonialismo produjo delito (imponiendo leyes ajenas) y cometió los mayores crímenes de la historia sin juzgarlos jamás.
  • De Fanon: el orden colonial se funda sobre una violencia que se declara legal y pacífica; hace invisible la brutalidad del conquistador e hipervisible la resistencia del oprimido.
  • Sus grietas: la coartada (no todo delito de un colonizado es resistencia; no borra a las víctimas) y el reduccionismo. Su inversión: dejar de preguntar solo por qué delinque el conquistado y empezar a juzgar al conquistador.

Fuentes · para seguir leyendo

  • Fanon, F. (1961). Les Damnés de la terre. Maspero (trad. esp.: Los condenados de la tierra, Fondo de Cultura Económica, 1963).
  • Agozino, B. (2003). Counter-Colonial Criminology: A Critique of Imperialist Reason. Pluto Press.
  • Said, E. (1978). Orientalism. Pantheon (trad. esp.: Orientalismo, Libertarias, 1990).
  • Cunneen, C. & Tauri, J. (2016). Indigenous Criminology. Policy Press.

// Pon a prueba la teoría¿A cuál de estos villanos analiza KRIMINIS con Criminología Poscolonial?

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Dudas de la teoríaPreguntas frecuentes

¿Qué es la criminología poscolonial?

La criminología poscolonial estudia cómo el colonialismo fabricó categorías de delito y de delincuente para los pueblos colonizados, y cómo esa herencia sigue viva en las leyes, la policía y las cárceles. Tiene antecedentes en Frantz Fanon y Edward Said, y la desarrollaron autores como Biko Agozino y Chris Cunneen.

¿Quién formuló la criminología poscolonial y cuándo?

Su raíz está en Frantz Fanon, que en «Los condenados de la tierra» (1961) analizó la violencia colonial desde el lado de los colonizados. El criminólogo nigeriano Biko Agozino la formalizó en 2003 con «Counter-Colonial Criminology: A Critique of Imperialist Reason» (Pluto Press), y Chris Cunneen y Juan Tauri la ampliaron en «Indigenous Criminology» (2016).

¿Sigue vigente la criminología poscolonial y qué se le critica?

Es una corriente crítica emergente y en expansión. Se le advierte de dos riesgos: usar la denuncia colonial como coartada, como si todo delito de un descendiente de colonizados fuera resistencia, y el reduccionismo de explicarlo todo por el colonialismo, idealizando un pasado precolonial que también tuvo violencias. Sigue abierta, además, la cuestión de la violencia anticolonial que analizó Fanon.

¿Qué villano del archivo ilustra mejor la criminología poscolonial?

El coronel Kurtz, de «Apocalypse Now», es su símbolo más profundo: un oficial que, al llevar la lógica colonial al extremo, descubre el horror en su propio corazón y revela que la civilización que decía defender era una máquina de matar. El archivo lo acompaña con Quaritch («Avatar») y Cutler Beckett («Piratas del Caribe»), la cara militar y la comercial del colonialismo.

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