La primera estrofa de «Psycho Killer» es una confesión de insomnio. El narrador se describe tenso y nervioso, incapaz de relajarse y de dormir, y pide que no le toquen. Después llega un estribillo construido sobre una pregunta en francés, y un puente entero en ese idioma en el que alude, a trozos, a lo que hizo aquella noche y a lo que dijo ella. Nunca dice a quién mató. La canción la tocaron por primera vez en 1974 los Artistics, el grupo que David Byrne y Chris Frantz tenían en la Escuela de Diseño de Rhode Island, y pasó al repertorio de Talking Heads; Tina Weymouth, cuya madre es francesa, escribió la parte en francés. Se grabó para Talking Heads: 77 y salió como sencillo en diciembre de 1977, meses después de la detención de David Berkowitz, «el hijo de Sam», que había aterrorizado Nueva York desde el verano de 1976. El grupo siempre sostuvo que la canción no tenía nada que ver con aquellos crímenes. Byrne contó que había imaginado a Alice Cooper cantando una balada al estilo de Randy Newman. Lo que salió es el retrato de una personalidad en tensión con todo lo que la rodea, el mismo que Hans Eysenck creyó encontrar en el delincuente.
// La teoríaUna personalidad que aprende mal
En Crime and Personality (1964), Hans Eysenck sostuvo que la conciencia moral es un reflejo condicionado: aprendemos a no delinquir porque el castigo asocia la transgresión con la ansiedad. Algunas personas aprenden peor esa asociación por su constitución biológica. Eysenck describió tres dimensiones de la personalidad: la extraversión (necesidad de estimulación), el neuroticismo (inestabilidad emocional, ansiedad, irritabilidad) y el psicoticismo (frialdad, agresividad, falta de empatía). Según su teoría, las puntuaciones altas en las tres predisponen al delito. La investigación posterior encontró relación con el psicoticismo y, en menor medida, con el neuroticismo; mucho menos con la extraversión.
Un retrato del neuroticismo
El narrador de «Psycho Killer» es, ante todo, un retrato del neuroticismo de Eysenck: tensión, ansiedad, insomnio, irritabilidad, incapacidad de relajarse. A eso añade rasgos de psicoticismo: el desprecio por los demás, la frialdad con la que habla de lo que ha hecho, la advertencia de que es mejor huir. La canción construye la imagen de una personalidad que no encaja, que vive en tensión permanente con el mundo. Esa es la imagen que Eysenck dio a la criminología: el delincuente como alguien con una constitución distinta, que no aprende a contenerse como los demás.
// El sujetoUn asesino que no explica nada
Lo más interesante del narrador es lo que no dice. No explica a quién ha matado, ni por qué, ni cómo. Solo describe su estado: la tensión, el insomnio, el rechazo de los demás. Esa ausencia convierte a la canción en un estudio de atmósfera más que en una historia, y la voz nerviosa de Byrne, entrecortada y aguda, completa el efecto. El francés del puente añade extrañeza: el asesino habla otro idioma, literalmente. La canción no pretende entender al asesino, sino transmitir lo que sería estar dentro de una cabeza así.
El grupo jugó con esa distancia desde el principio. La cara B del sencillo era una versión acústica del mismo tema, con el violonchelo de Arthur Russell, y el monólogo suena todavía más frío cuando desaparece la guitarra. Años después, en las notas del recopilatorio Once in a Lifetime, Byrne explicó su interés por el personaje con una comparación: el Joker y Hannibal Lecter le parecían mucho más fascinantes que los buenos. Esa fascinación es la que la canción explota y la que la criminología de Eysenck compartía a su manera: el delincuente como una criatura aparte, que se observa desde fuera y no se parece a quien escucha.
El psycho killer
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// La grietaEl mito del asesino loco
El problema de «Psycho Killer», y de buena parte de la cultura popular, es la asociación entre trastorno mental y violencia. La investigación muestra que la gran mayoría de las personas con trastornos mentales graves nunca es violenta, y que tienen más probabilidades de ser víctimas de delitos que de cometerlos. El asesino como enfermo mental es un estereotipo que alimenta el estigma.
La teoría de Eysenck también ha sido muy criticada. Sus bases biológicas no se han confirmado del todo, el psicoticismo es una dimensión mal definida y la teoría presta poca atención al contexto social. Lo que la canción y la teoría comparten es la idea de que el delincuente es alguien distinto por naturaleza, y esa idea es tranquilizadora para los demás, pero no siempre cierta.
Más víctimas que agresores
Un estudio de Linda Teplin y sus colegas (2005) encontró que las personas con trastornos mentales graves en Chicago tenían una probabilidad más de once veces superior a la de la población general de sufrir delitos violentos. La asociación entre enfermedad mental y violencia existe, pero es pequeña y depende sobre todo del consumo de drogas, de la falta de tratamiento y de las condiciones de vida. Por eso la prevención pasa por el acceso al tratamiento y a la vivienda, no por el miedo a los que sufren un trastorno.
Tres ideas clave
- La teoría de la personalidad criminal de Eysenck (1964) sostiene que la extraversión, el neuroticismo y el psicoticismo dificultan el aprendizaje de las normas y predisponen al delito.
- El narrador de «Psycho Killer» es un retrato del neuroticismo y la frialdad de Eysenck: tenso, insomne, irritable, advierte de lo que ha hecho sin explicarlo.
- La grieta: la mayoría de las personas con trastornos mentales graves no son violentas y son más a menudo víctimas que agresores; el asesino loco es un estereotipo, como lo es parte de la teoría.
Fuentes · para seguir leyendo
- Eysenck, H. J. (1964). Crime and Personality. Routledge & Kegan Paul.
- Eysenck, H. J. y Gudjonsson, G. H. (1989). The Causes and Cures of Criminality. Plenum.
- Teplin, L. A., McClelland, G. M., Abram, K. M. y Weiner, D. A. (2005). «Crime Victimization in Adults with Severe Mental Illness». Archives of General Psychiatry, 62(8), 911-921.
- Elbogen, E. B. y Johnson, S. C. (2009). «The Intricate Link Between Violence and Mental Disorder». Archives of General Psychiatry, 66(2), 152-161.
Dudas del expedientePreguntas frecuentes
¿Quién es El psycho killer?
El psycho killer («Psycho Killer») es un villano de Psycho Killer, analizado en KRIMINIS con la lente de la criminología. No puede dormir, no soporta que le hablen y repite en francés lo que hizo.
¿Por qué El psycho killer se convierte en villano?
Eysenck dibujó una personalidad predispuesta al delito, y el narrador insomne de «Psycho Killer» parece salido de ese retrato. Los dos comparten un error: ver al asesino como alguien distinto por naturaleza.
¿Qué teoría criminológica explica a El psycho killer?
El caso de El psycho killer se analiza desde la Personalidad criminal. La teoría de la personalidad criminal de Hans Eysenck (1964) sostiene que ciertos rasgos de personalidad —la extraversión, el neuroticismo y el psicoticismo— predisponen al delito, porque dificultan el aprendizaje de las normas a través del castigo. «Psycho Killer» (Talking Heads, 1977) es el monólogo interior de un hombre que se describe tenso y nervioso, incapaz de dormir ni de relajarse, irritado por las conversaciones de los demás, y que advierte en francés de lo que ha hecho. David Byrne, Chris Frantz y Tina Weymouth la escribieron en 1974, y su publicación coincidió con el pánico que vivió Nueva York por el asesino llamado «el hijo de Sam». La canción retrata al asesino como una mente enferma, el estereotipo que la propia investigación desmiente.








