Segundo acto de Un enemigo del pueblo (Henrik Ibsen, 1882). Peter Stockmann, alcalde de una pequeña ciudad costera noruega y presidente de la junta de su nuevo balneario, se presenta en casa de su hermano con el informe que este le ha enviado. Ya ha hablado con el ingeniero municipal, como medio en broma, y trae las cuentas: cambiar las canalizaciones costaría una fortuna y las obras durarían al menos dos años, con el balneario cerrado y los bañistas camino de las ciudades vecinas. No discute los análisis; dice que no ha logrado convencerse de que el peligro sea inminente. Y propone su salida: que el informe no llegue a la junta, que más adelante se haga lo que se pueda en privado y que ni una palabra llegue al público. El médico del balneario, el doctor Tomas Stockmann, había sospechado que algo iba mal porque varios bañistas enfermaron; envió muestras del agua a la universidad, y el resultado lo confirmó: las aguas están contaminadas por los residuos de las curtidurías del valle, entre ellas la del suegro del propio doctor. Tomas esperaba que la ciudad le diera las gracias. Peter le exige ahora que retire el informe y que declare en público que las aguas son seguras. Cuando Tomas se niega, Peter convence al periódico liberal, que iba a publicar el informe, de que no lo haga, y a la asociación de propietarios de que el doctor arruinará la ciudad. En la asamblea pública, Tomas es declarado «enemigo del pueblo» casi por unanimidad. Pierde su puesto, le apedrean las ventanas y despiden a su hija de la escuela.
// La teoríaLos daños que no figuran en el código
La criminología verde, término propuesto por Michael J. Lynch en 1990 y desarrollado por Nigel South y Rob White, estudia los daños contra el medio ambiente, los animales y la salud de las personas. Su punto de partida es que muchos de los mayores daños ambientales son legales o no se persiguen, porque quienes los causan, grandes empresas y administraciones, tienen poder para influir en las normas y en su aplicación. La criminología verde se ocupa también de las técnicas para ocultar esos daños: negar la evidencia, sembrar dudas, presentar las medidas de protección como una amenaza económica y desacreditar a quienes alertan.
El manual de la ocultación
Peter Stockmann aplica, una tras otra, las técnicas que la criminología verde ha documentado en los grandes escándalos ambientales. Primero, niega: el informe es exagerado. Después, presenta la solución como el problema: las obras arruinarían la ciudad. Luego controla la información: consigue que la prensa no publique. Por último, ataca al mensajero: el doctor es un exaltado, un traidor que quiere destruir su propia ciudad. Ninguna de esas decisiones es ilegal, y por eso son tan eficaces: el daño continúa y el único castigado es quien lo denunció.
// El sujetoUn hombre de orden
Ibsen no hace de Peter un villano cínico. Es un funcionario prudente, convencido de que defiende el interés general, la economía de la ciudad, los empleos, la reputación, frente a un hermano idealista e imprudente. Le irrita que Tomas actúe sin consultar, que se crea por encima de la autoridad y que ponga en riesgo lo que tanto ha costado construir. Su crimen es el de la razón administrativa: pesar la salud de unos bañistas desconocidos frente al presupuesto municipal y decidir que el presupuesto pesa más. Y lo hace sin creer que esté haciendo nada malo.
La misma conversación deja ver su idea del poder. Cuando Tomas le recuerda que todo ciudadano tiene el deber de compartir sus ideas con el público, Peter le contesta que el público no necesita ideas nuevas. Y cuando insiste, le recuerda su lugar: como empleado de la junta, no tiene derecho a una opinión propia contraria a la de sus superiores. En el tercer acto pasa de los argumentos a las alianzas. Va a la imprenta del periódico liberal, que estaba a punto de publicar el informe, y les hace las cuentas a su director y al impresor Aslaksen, portavoz de los pequeños propietarios: una fortuna, un empréstito municipal y dos años de balneario cerrado. Los dueños del balneario no pueden pagar más; pagará la ciudad. Aslaksen cambia de bando en una frase. Cuando llega Tomas, el alcalde se esconde en la habitación de al lado y deja sobre la mesa la gorra y el bastón de su cargo; su hermano se los pone para burlarse de él. La escena es cómica, pero muestra la técnica entera: el daño ambiental se convierte en un problema de impuestos, y quien lo denuncia pasa a ser el hombre que quiere arruinar a sus vecinos.
Peter Stockmann
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// La grietaUna obra contra la mayoría
Un enemigo del pueblo se puede leer como una denuncia de la ocultación ambiental, pero la tesis de Ibsen es más espinosa. En su discurso en la asamblea, Tomas no ataca solo al poder: ataca a la «mayoría compacta», a la que acusa de ser siempre la que se equivoca. Esa defensa del individuo lúcido frente a la masa tiene rasgos elitistas que han hecho la obra polémica.
Además, la criminología verde insiste en que el daño ambiental es estructural, no obra de un villano. Peter no actúa solo: le apoyan la prensa, los propietarios, los contribuyentes y el pueblo entero. Si se pone el foco en él, se pierde lo esencial: la contaminación continúa porque a todos les conviene que continúe.
De Ibsen a Flint
En 2014, la ciudad de Flint, en Michigan, cambió su fuente de agua para ahorrar dinero. El agua corroyó las tuberías y llevó plomo a los hogares. Los vecinos se quejaron durante meses; las autoridades negaron el problema y desacreditaron a los primeros investigadores que lo documentaron, entre ellos una pediatra local. Varios responsables fueron acusados penalmente, aunque la mayoría de los cargos acabó retirada. El caso es casi una adaptación de Ibsen: un ahorro presupuestario, una negación oficial y unos denunciantes tratados como enemigos.
Tres ideas clave
- La criminología verde estudia los daños ambientales, muchos legales o impunes, y las técnicas con que el poder los oculta: negar, sembrar dudas, presentar la protección como amenaza y atacar al mensajero.
- Peter Stockmann, alcalde y presidente del balneario, oculta que sus aguas están contaminadas, presiona a la prensa y consigue que el pueblo declare a su hermano, el médico que lo denunció, «enemigo del pueblo».
- La grieta: el daño ambiental es estructural y Peter no actúa solo; centrarse en él olvida que a todo el pueblo le conviene que la contaminación continúe.
Fuentes · para seguir leyendo
- Lynch, M. J. (1990). «The Greening of Criminology: A Perspective for the 1990s». The Critical Criminologist, 2(3), 11-12.
- South, N. (1998). «A Green Field for Criminology? A Proposal for a Perspective». Theoretical Criminology, 2(2), 211-233.
- White, R. (2011). Transnational Environmental Crime: Toward an Eco-global Criminology. Routledge.
- Ibsen, H. (1882). En folkefiende. Gyldendal.
Dudas del expedientePreguntas frecuentes
¿Quién es Peter Stockmann?
Peter Stockmann («El alcalde») es un villano de Un enemigo del pueblo, analizado en KRIMINIS con la lente de la criminología. El agua estaba envenenada.
¿Por qué Peter Stockmann (El alcalde) se convierte en villano?
La criminología verde estudia los daños ambientales que no castiga nadie y las técnicas para taparlos. Peter Stockmann las aplica todas en cinco actos, y el único condenado es el médico que avisó.
¿Qué teoría criminológica explica a Peter Stockmann?
El caso de Peter Stockmann se analiza desde la Criminología verde. La criminología verde estudia los daños contra el medio ambiente y la salud, muchos de ellos legales o impunes, y la forma en que los Estados y las empresas los ocultan. En Un enemigo del pueblo (Henrik Ibsen, 1882), el doctor Tomas Stockmann descubre que las aguas del balneario que da vida a su ciudad están contaminadas por los vertidos de unas curtidurías. Su hermano, Peter Stockmann, alcalde y presidente de la junta del balneario, se niega a admitirlo: las obras costarían una fortuna y cerrarían el balneario dos años. Presiona a la prensa, moviliza a los propietarios y convoca una asamblea en la que el pueblo declara a Tomas «enemigo del pueblo».








