En plena invasión de la Sociedad de Almas, varios miembros de la Duodécima División rodean a Uryū Ishida y Orihime Inoue, dos de los chicos que han venido a rescatar a Rukia. No saben que llevan una bomba dentro. Su capitán, Mayuri Kurotsuchi, los hace estallar para atrapar a los intrusos, y cuando el escudo de Orihime los protege de la explosión, se fija en ella con interés de coleccionista. Le propone ser su sujeto de pruebas con un trato que, asegura, no ha ofrecido nunca: solo ocho dosis de fármacos al día, solo cinco horas diarias de experimentos con máquinas y hacer lo posible por no someterla a ninguna modificación que pudiera matarla (Bleach, capítulos 120 y 121; episodio 43 del anime). Mayuri es el capitán de la Duodécima División del Gotei 13 y el presidente del Instituto de Investigación y Desarrollo Shinigami: el gran científico de la Sociedad de Almas, cara pintada de blanco y negro, uno de los personajes más crueles de la obra. Y no es un villano de bando. Lucha con los shinigami, del lado de los protagonistas, hasta el final. (Aviso: este expediente revela sucesos del arco final, incluida la muerte de Nemu.)
// La teoríaLa conciencia también es un precio
La elección racional clásica imaginaba al delincuente pesando lo que gana frente al riesgo de que le atrapen y le castiguen. En 1990, Harold Grasmick y Robert Bursik propusieron añadir a esa cuenta dos castigos que no imponen los tribunales: la vergüenza, el castigo que uno se impone a sí mismo cuando viola sus propias normas, y el bochorno, la pérdida del respeto de quienes nos importan. En 1996, Raymond Paternoster y Sally Simpson llevaron la idea al delito empresarial. Presentaron casos hipotéticos a estudiantes de dirección de empresas y a directivos, y comprobaron que las inhibiciones morales pesaban mucho: quien consideraba que el acto estaba mal apenas atendía a la amenaza de sanción, porque ni siquiera se lo planteaba. El modelo no abandona la elección racional; la amplía. Y deja una predicción inquietante. Si para la mayoría el freno es la conciencia, quien tenga ese término a cero dependerá por completo de los frenos externos. Jack Katz (1988) añadió la otra cara: la transgresión también tiene un placer propio, que se suma al botín.
Una cuenta con un término a cero
En la ecuación de Mayuri hay un beneficio enorme, el conocimiento, y casi siempre otro que lo legitima, la defensa de la Sociedad de Almas. En la columna de los costes, las vidas ajenas cuentan como material, la culpa no aparece nunca y la sanción externa queda neutralizada por su posición: es capitán, y sus resultados sirven. Cuando el coste moral es cero y la institución también calcula, la cuenta sale siempre a favor del experimento.
// El sujetoTodo es una muestra
La pelea con Uryū muestra cómo hace la cuenta. Mayuri hiere con su espada, Ashisogi Jizō, a Uryū y también a su teniente, Nemu, que lo estaba sujetando, y después la pisotea cuando ella le pide ayuda médica. La ha fabricado él, explica; es su «hija», y nadie va a decirle cómo tratarla. Luego, ante un Uryū paralizado, presume de haber completado el estudio de los quincy: les perforó el cráneo en vida, les hizo quemar a sus propios hijos, los diseccionó hasta dejarlos hechos pulpa. Entre ellos estaba Sōken Ishida, el abuelo y maestro de Uryū. Mayuri le enseña una fotografía de lo que quedó de él y le cuenta que fue cosa suya que los shinigami llegaran tarde a salvarlo (capítulo 123, episodio 43). Años después, en Hueco Mundo, se enfrenta a Szayelaporro Granz, la Octava Espada, otro científico (capítulos 299 a 306, episodios 196 a 200). Llega con órganos falsos, porque estudió de antemano la técnica de su rival gracias a unas bacterias que dejó implantadas en Uryū en su primer combate. Cuando Szayelaporro renace dentro del cuerpo de Nemu, descubre que Mayuri lo había cargado de fármacos: uno de ellos agudiza tanto sus sentidos que un segundo le dura un siglo, y Mayuri le atraviesa el corazón muy despacio mientras le explica por qué un científico nunca debe llamarse perfecto.
El arco final lleva la cuenta a otra escala. Cuando los quincy empiezan a borrar hollows y el equilibrio de las almas entre los mundos amenaza con romperse, Mayuri moviliza a su división para eliminar a 28.000 almas del Rukongai, los distritos exteriores de la Sociedad de Almas. El capitán general Yamamoto le pregunta por qué no pidió permiso, que le habría concedido, y Mayuri responde que no podía responsabilizarse de lo que empeorara mientras esperaba (capítulo 489; episodio 369, el tercero de Thousand-Year Blood War). Frente a la quincy Giselle Gewelle droga a los capitanes que ella ha convertido en zombis y los pone a luchar a sus órdenes (capítulos 594 a 596, episodio 389). Contra Pernida Parnkgjas, el brazo izquierdo del Rey de las Almas, paraliza con su espada a Kenpachi Zaraki para frenarlo, y luego le presenta al enemigo esa parálisis como un sacrificio conmovedor que exige, a cambio, que se entregue como sujeto de experimentación (capítulos 636 y 637, episodio 400). En ese combate muere Nemu, que lo protege hasta que la despedazan. Mayuri usa lo que queda de su cuerpo como cebo contra los clones de Pernida, le rescata el cerebro y se marcha con él en la mano (capítulos 642 a 644, episodio 402).
Mayuri Kurotsuchi
Llévate gratis el mapa de las teorías
Suscríbete al archivo criminal —un caso a la semana, sin spam— y te regalo El mapa de las teorías: las grandes corrientes de la criminología en una sola lámina.
// La grietaEl día en que la cuenta le costó algo
Bleach pone a prueba la teoría justo cuando el cálculo por fin le cuesta algo a Mayuri. Nemu le salva de una flecha cortándose su propio brazo, y él la riñe: no tiene permiso para morir por su cuenta, y sería dificilísimo crear y criar a otra como ella (capítulo 640). Cuando ella cae, se le aparece la imagen de Szayelaporro para decirle que es solo una ocasión de crear algo mejor, y Mayuri reconoce que aquel científico a medias le ha hecho ver su propia soberbia (capítulo 643). ¿Es eso un coste moral, la culpa que asoma por primera vez, o la pérdida de un capital de investigación de décadas? La teoría no sabe distinguirlo, y ahí está su grieta conocida: convertir la ética en aritmética describe bien a quien no tiene frenos, pero explica mal qué ocurre cuando el afecto entra en la cuenta disfrazado de inversión.
Lo más incómodo, de todos modos, no es Mayuri, sino quién lo deja trabajar. Hace ciento diez años estaba encerrado en el Nido de Gusanos, la prisión de los shinigami considerados peligrosos, y era el único al que tenían encadenado en una celda; Kisuke Urahara lo sacó de allí para hacerlo vicepresidente de su recién creado instituto (capítulo -105). Y al final del combate con Pernida, Hitsugaya, al que había drogado mientras gritaba, sale de su cápsula libre de la zombificación junto a Rangiku y le da las gracias (capítulo 644). El Gotei 13 hace con Mayuri su propio coste-beneficio: sus crímenes son el precio de sus resultados. Explicar a Mayuri no es exculparlo, ni a él ni a quienes lo usan. Que un daño le salga a cuenta al bando que gana no lo convierte en otra cosa.
Saber no da derecho
Entre 1932 y 1972, el Servicio de Salud Pública de Estados Unidos estudió en Tuskegee, Alabama, la evolución de la sífilis sin tratar en cientos de hombres negros, a los que no se trató ni siquiera cuando la penicilina ya era el remedio habitual. Los investigadores no eran villanos de bando: trabajaban para una institución que daba por bueno el precio. La ética de la investigación, desde el Código de Núremberg de 1947, existe porque la pregunta de Mayuri, cuánto vale lo que se aprende, siempre encuentra a alguien dispuesto a pagarla con la vida de otros. El consentimiento informado es un coste que se impone desde fuera precisamente porque no se puede confiar en la conciencia del investigador para que lo ponga.
Tres ideas clave
- El modelo del coste-beneficio moral (Grasmick y Bursik, 1990; Paternoster y Simpson, 1996) añade a la cuenta del delito la vergüenza y la culpa; para la mayoría ese freno basta, y quien lo tiene a cero depende solo de los frenos externos.
- Mayuri Kurotsuchi, capitán de la Duodécima División, experimenta con quincy, enemigos, aliados y con Nemu, su hija artificial; en el arco final elimina a 28.000 almas del Rukongai y el capitán general le dice que le habría dado permiso.
- La grieta: la teoría no distingue si lo que siente Mayuri cuando muere Nemu es culpa o la pérdida de una inversión, y su caso muestra que la institución también calcula, y que le sale a cuenta tenerlo.
Fuentes · para seguir leyendo
- Grasmick, H. G. y Bursik, R. J. (1990). «Conscience, Significant Others, and Rational Choice: Extending the Deterrence Model». Law & Society Review, 24(3), 837-861.
- Paternoster, R. y Simpson, S. (1996). «Sanction Threats and Appeals to Morality: Testing a Rational Choice Model of Corporate Crime». Law & Society Review, 30(3), 549-583.
- Katz, J. (1988). Seductions of Crime: Moral and Sensual Attractions in Doing Evil. Basic Books.
- Simpson, S. S. (2002). Corporate Crime, Law, and Social Control. Cambridge University Press.
- Kubo, T. (2001-2016). Bleach. Shūeisha, Weekly Shōnen Jump.
- Studio Pierrot (2004-2012; 2022-). Bleach y Bleach: Thousand-Year Blood War (series de animación). TV Tokyo.
Dudas del expedientePreguntas frecuentes
¿Quién es Mayuri Kurotsuchi?
Mayuri Kurotsuchi («Capitán de la Duodécima División») es un villano de Bleach, analizado en KRIMINIS con la lente de la criminología. Hace estallar a sus propios hombres para atrapar a dos chicos y le ofrece a una de ellos un trato «especial» como sujeto de pruebas.
¿Por qué Mayuri Kurotsuchi (Capitán de la Duodécima División) se convierte en villano?
Mayuri Kurotsuchi, de Bleach, y el coste-beneficio moral: el capitán de la Duodécima División pesa cada vida contra lo que puede aprender de ella. Y hace la cuenta del lado de los buenos, que se la aprueban.
¿Qué teoría criminológica explica a Mayuri Kurotsuchi?
El caso de Mayuri Kurotsuchi se analiza desde la Coste-Beneficio Moral. El modelo del coste-beneficio moral (Grasmick y Bursik, 1990; Paternoster y Simpson, 1996) añade a la cuenta del delito los costes que no imponen los tribunales: la vergüenza, la culpa, la pérdida del respeto ajeno. Mayuri Kurotsuchi, capitán de la Duodécima División del Gotei 13 y presidente del Instituto de Investigación y Desarrollo Shinigami en Bleach (Tite Kubo), es lo que queda cuando ese término vale cero: un científico que convierte a quincy, enemigos, aliados y a su propia hija artificial, Nemu, en material de laboratorio, y que lo hace al servicio del bando de los protagonistas.








