// JUJUTSU KAISEN · ANIME · ETIQUETAMIENTO

Villanos de Jujutsu Kaisen: por qué las maldiciones dan tanto miedo

En Jujutsu Kaisen, las maldiciones nacen literalmente del miedo, el odio y el desprecio de los humanos. Bajo esa premisa late una de las ideas más incómodas de la criminología: la sociedad fabrica a sus propios monstruos.

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Póster de Ryomen Sukuna, el Rey de las Maldiciones de Jujutsu Kaisen
Ryomen Sukuna · El Rey de las Maldiciones

Hay una idea, en Jujutsu Kaisen, tan simple como perturbadora: las maldiciones —los monstruos que los hechiceros combaten— no vienen de otra dimensión ni de un mal cósmico. Brotan de nosotros. Son la materialización del miedo, el odio, el resentimiento y el desprecio que los seres humanos derraman a diario y que, acumulados en un lugar, cuajan en algo con garras. El terror que producen no es el de lo ajeno, sino el de reconocernos en ellas. Y ahí, sin quererlo, la serie ilustra una de las tesis más incómodas de la criminología: que la sociedad fabrica a sus propios monstruos.

// La teoríaEl monstruo lo crea quien lo nombra

La teoría del etiquetamiento dio un giro copernicano a la criminología a mediados del siglo XX. Howard Becker, en Outsiders (1963), lo formuló con una frase demoledora: la desviación no es una cualidad del acto que una persona comete, sino una consecuencia de la etiqueta que los demás le aplican. No es «desviado» quien hace algo, sino quien es exitosamente señalado como tal. El delito, visto así, no está solo en el delincuente: está en la reacción social que lo define, lo separa y lo persigue.

Edwin Lemert añadió el mecanismo que lo vuelve trágico: la diferencia entre desviación primaria (un acto aislado, casi irrelevante) y secundaria (la que aparece cuando el individuo, marcado por la etiqueta, la interioriza y organiza su identidad en torno a ella). Uno no nace monstruo; se convierte en monstruo cuando el mundo insiste, día tras día, en tratarlo como uno. La maldición de Jujutsu Kaisen es esa idea llevada al extremo literal: un ser hecho, átomo a átomo, de todo aquello que la sociedad rechaza y teme.

Concepto clave

La profecía autocumplida

El corazón del etiquetamiento es un bucle: la sociedad teme algo, lo nombra «monstruo», lo trata como monstruo y, al hacerlo, empuja a ese algo a comportarse como el monstruo que ya había decidido que era. La etiqueta no describe: produce. En la serie, las maldiciones son el residuo de las emociones que preferimos no mirar; les hemos dado forma al negarnos a asumirlas. Fuera de la ficción, ese mismo bucle explica cómo un estigma —el del expresidiario, el del «chico problemático»— puede cerrar tantas puertas legítimas que la única identidad disponible acabe siendo la que se temía.

// El espejoLas maldiciones somos nosotros

Lo que hace tan efectivo el terror de Jujutsu Kaisen es que sus villanos no son invasores: son un espejo. Cada maldición es una emoción humana concentrada hasta reventar. Y la serie es honesta con la consecuencia moral de su propia premisa: si los monstruos nacen de nuestro odio, entonces la fábrica de maldiciones no cierra nunca, porque la alimentamos entre todos. No hay un enemigo externo al que expulsar; hay un residuo colectivo que gestionar. Esa es también la lección incómoda del etiquetamiento: señalar y expulsar al «monstruo» no resuelve el problema, a menudo lo agrava.

// Cuatro caras del miedoSukuna, Mahito, Jogo y el que se etiquetó a sí mismo

Sukuna, el Rey de las Maldiciones, es el depredador puro, el miedo primario hecho carne: la amenaza sin negociación posible. Mahito es aún más perturbador, porque nace del odio de los humanos hacia otros humanos —es, literalmente, nuestra crueldad mutua tomando cuerpo— y desprecia el alma que manipula. Jogo encarna el desdén hacia lo humano y sueña con un mundo donde las maldiciones vivan sin esconderse: un villano que se cree, en su propia cultura, el verdadero habitante legítimo. Puedes recorrerlos todos en el hub de villanos de Jujutsu Kaisen.

Pero el caso más criminológico es Suguru Geto, y por una razón exquisita: Geto no es una maldición, es un humano. Fue un héroe que, roto por dentro, invirtió la etiqueta: empezó a llamar «simios» a los no-hechiceros y a tratarlos como la plaga a exterminar. El que reparte etiquetas de monstruo termina convertido en el monstruo de la historia. Geto demuestra que la maquinaria del etiquetamiento no distingue bandos: quien deshumaniza acaba deshumanizado.

Por qué importa

Fuera del anime, la etiqueta también pega

La idea de que «la sociedad crea a sus monstruos» suena a licencia poética, pero tiene siglos de respaldo empírico. Estudios sobre reincidencia muestran cómo el paso por la cárcel —y el estigma que arrastra después— reduce oportunidades laborales y sociales legítimas, empujando de vuelta al delito a quien ya cargaba la etiqueta. No es que el castigo no importe; es que etiquetar de por vida puede fabricar exactamente la conducta que decía querer prevenir. Jujutsu Kaisen lo dramatiza con demonios; la criminología lo mide con datos.

En resumen

Tres ideas para llevarte

  • En Jujutsu Kaisen las maldiciones nacen de las emociones negativas humanas: son el miedo social con forma física.
  • El etiquetamiento (Becker, Lemert) sostiene que la etiqueta de 'monstruo' no describe, sino que produce: la sociedad ayuda a crear la desviación que teme.
  • Geto es la vuelta de tuerca: el humano que reparte etiquetas de monstruo acaba siendo el villano. Explicar no es exculpar.

Fuentes · para seguir leyendo

  • Becker, H. (1963). Outsiders: Studies in the Sociology of Deviance. Free Press.
  • Lemert, E. (1951). Social Pathology. McGraw-Hill.
  • Goffman, E. (1963). Stigma: Notes on the Management of Spoiled Identity. Prentice-Hall.

Preguntas frecuentes

¿De dónde salen las maldiciones en Jujutsu Kaisen?

Las maldiciones nacen de las emociones negativas de los seres humanos —miedo, odio, resentimiento, desprecio— que se acumulan en lugares y personas hasta tomar forma física. No vienen de fuera: son un residuo de la propia humanidad, lo que convierte a la serie en una metáfora sobre cómo la sociedad genera sus propios monstruos.

¿Qué es la teoría del etiquetamiento?

Es una corriente criminológica (Howard Becker, Edwin Lemert) según la cual la desviación no es una cualidad del acto, sino el resultado de la etiqueta que la sociedad aplica a una persona. Al ser tratado como 'desviado', el individuo puede interiorizar ese rol y organizar su identidad en torno a él: la etiqueta acaba produciendo la conducta que decía describir.

¿Geto es una maldición o un humano?

Suguru Geto es un humano, un hechicero que se vuelve villano. Su caso es el más interesante desde la criminología: empieza a etiquetar a los no-hechiceros como 'simios' o monstruos a exterminar y, al deshumanizarlos, termina convertido él mismo en el gran antagonista. Es la teoría del etiquetamiento aplicada al que reparte las etiquetas.