// LA ODISEA (CHRISTOPHER NOLAN) · ELECCIÓN RACIONAL

Odiseo en "La Odisea" de Nolan: ¿el héroe es un criminal?

Christopher Nolan lleva a Matt Damon al cine como Odiseo, el hombre que ganó una guerra mintiendo. Pero si desmontas el mito con el manual de criminología en la mano, el rey de Ítaca deja de parecer un héroe. Y empieza a parecer otra cosa.

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Odiseo, protagonista de La Odisea de Christopher Nolan
Odiseo · interpretado por Matt Damon

Desde el 17 de julio de 2026, "La Odisea" de Christopher Nolan reina en las salas con Matt Damon como Odiseo. Nolan, el director que convirtió el tiempo, la culpa y la bomba atómica en cine de masas, ha elegido al héroe griego más incómodo de todos. Porque Odiseo no es Aquiles ni Héctor. No gana por su fuerza. Gana porque miente mejor que nadie.

Y aquí está el gancho que la épica lleva tres mil años tapando: si coges al Odiseo del mito —el de Homero, el que la película adapta— y lo lees con la mirada de un criminólogo, el retrato se oscurece. Un hombre que engaña de forma sistemática, que calcula fríamente cada movimiento, que vuelve a casa y masacra a decenas de personas en su propio salón. Lo llamamos "astucia" y "justicia". El código penal tendría otros nombres.

Vamos a hacer algo que la Odisea nunca permite: sentar a su protagonista en la sala de interrogatorios. Aviso: hablamos del personaje mítico y de la obra clásica en dominio público, no de escenas concretas de la versión de Nolan, que aquí solo es la excusa perfecta para reabrir el caso.

// 1 · El armaLa métis: cuando la astucia es el arma del crimen

Los griegos tenían una palabra para lo que hace especial a Odiseo: métis. Inteligencia práctica, astucia, capacidad de leer una situación y torcerla a tu favor. Homero lo llama una y otra vez polýtropos: "el de muchas vueltas", el hombre de mil recursos y mil rodeos. En el poema es una virtud luminosa. En criminología, esa misma descripción encaja con algo más frío: un delincuente que planifica.

Odiseo no improvisa casi nunca. Diseña. El caballo de Troya no es un arrebato heroico: es una operación premeditada, una trampa arquitectónica pensada para que el enemigo baje la guardia y abra sus propias puertas. Es fraude a escala militar. El mismo cerebro que idea eso es el que, atrapado en la cueva del cíclope Polifemo, planea la fuga hasta el último detalle: emborrachar al gigante, cegarlo, esconder a sus hombres bajo el vientre de los carneros.

Concepto clave

Elección racional

La teoría de la elección racional sostiene que el delito no es un impulso ciego, sino una decisión: el sujeto sopesa costes, beneficios, riesgos y oportunidades, y actúa cuando el balance le compensa. Odiseo es casi su ejemplo de laboratorio. No mata al cíclope dormido cuando podría (calcula que la roca de la entrada los dejaría encerrados). Espera. Mide. Escoge el momento. La métis griega y el cálculo criminal moderno son, en el fondo, la misma maquinaria mental.

Aquí está la incomodidad. Admiramos a Odiseo precisamente por las cualidades que en otro contexto condenaríamos: sangre fría, planificación, capacidad de manipular. La frontera entre el estratega genial y el criminal calculador no está en la mente. Está en a quién se lo hace y quién cuenta la historia.

// 2 · El métodoMiente tanto que ni los dioses lo distinguen

Si la métis es el arma, la mentira es la munición. Odiseo no engaña en momentos puntuales de apuro: el engaño es su forma permanente de estar en el mundo. Se disfraza de mendigo para infiltrarse en su propio palacio. Inventa biografías falsas —los famosos "relatos cretenses"— cada vez que un desconocido le pregunta quién es. Da un nombre falso a Polifemo ("Nadie") para que, al pedir ayuda, el cíclego quede en ridículo.

La escena que lo resume es divina, literalmente. Cuando la diosa Atenea se le aparece al volver a Ítaca, él le suelta otra de sus historias inventadas. Y ella, en lugar de castigarlo, sonríe. Le admira por eso. En el mito, la mentira sistemática no es un defecto moral: es su firma, su marca de identidad, aquello por lo que hasta los dioses lo quieren.

"Astuto habrías de ser y ladino para aventajarle en engaños."Atenea a Odiseo — Homero, Odisea, Canto XIII

Traduce eso al lenguaje de la investigación criminal y tienes un perfil reconocible: identidades falsas, capacidad camaleónica, encanto instrumental usado para conseguir un fin. La épica lo celebra como ingenio. Lo que ninguna versión del mito —tampoco, cabe suponer, la de Nolan— se atreve a preguntar es qué se siente al ser engañado por Odiseo. El poema nunca nos sienta en esa silla. Siempre estamos detrás de sus ojos, nunca frente a su máscara.

// 3 · El crimenLa matanza de los pretendientes: venganza o masacre

Y entonces vuelve a casa. Durante veinte años, más de cien pretendientes han ocupado su palacio, devorado sus bienes y presionado a su esposa Penélope para que se case con alguno de ellos. Son unos parásitos arrogantes, sin duda. La pregunta criminológica no es si se portaron mal. Es qué hace Odiseo con esa deuda.

No los denuncia ante una asamblea. No negocia una compensación, como el propio código heroico permitía. Cierra las puertas del salón, se descubre y los mata. A todos. Uno por uno, con arco y lanza, en una carnicería que ocupa uno de los cantos más largos del poema. Después ejecuta a los sirvientes y esclavas que habían colaborado con los intrusos. Es justicia por mano propia en estado puro.

La criminología moderna tiene un nombre para esto: vigilantismo. El individuo que, convencido de que el sistema no le hará justicia, se erige en ley, juez y verdugo a la vez. Es exactamente el motor emocional que hace tan magnéticos a tantos antihéroes de la ficción contemporánea, de las venganzas del cine a las series que devoramos: personajes que nos ponen de su lado mientras hacen algo que jamás aprobaríamos en la vida real. Ese cortocircuito moral lo exploramos a fondo en por qué amamos a los villanos.

La diferencia es la escala. Un pretendiente robando comida no equivale, en ninguna aritmética sensata de la justicia, a la pena de muerte. La respuesta de Odiseo es masiva, total, desproporcionada. Y el poema no la presenta como una tragedia: la presenta como un final feliz. Como el orden restaurado. Ahí es donde el mito hace su truco más sofisticado.

// 4 · La coartadaLas técnicas con las que la épica lo absuelve

¿Cómo consigue una cultura entera aplaudir una masacre doméstica y llamarla heroísmo? Con las mismas herramientas mentales que usan los infractores para dormir tranquilos. En criminología se llaman técnicas de neutralización: los relatos que un sujeto se cuenta para desactivar la culpa antes de actuar, sin dejar de saber, en el fondo, que lo que hace está mal.

Concepto clave

Técnicas de neutralización

Sykes y Matza identificaron los guiones con los que se neutraliza la responsabilidad moral: negar el daño, negar la víctima ("se lo merecían"), condenar a los que condenan y apelar a lealtades superiores. La Odisea las despliega todas para blindar a su héroe. Los pretendientes son pintados como tan viles que su muerte "no cuenta" como pérdida (negar la víctima). La matanza se enmarca como restauración del orden y voluntad de los dioses (lealtad superior). El resultado: un crimen convertido en gesta.

"Ellos empezaron". "Tenía derecho a lo mío". "Los dioses lo querían así". Son las coartadas del mito, y son idénticas a las que registra la investigación criminológica cuando pregunta a personas condenadas por qué hicieron lo que hicieron. La épica no inventó nada: solo puso música solemne a los mecanismos de autojustificación que todos llevamos dentro. Puedes tirar del hilo de estas coartadas narrativas en nuestra guía sobre las técnicas de neutralización.

Lo fascinante es que el truco sigue funcionando. Tres mil años después, seguimos llamando a Odiseo "héroe" sin pestañear. Y probablemente saldremos del cine de Nolan admirándolo. Esa es la prueba de que las técnicas de neutralización no protegen solo al que delinque: protegen también al público que necesita seguir queriéndolo.

// 5 · El veredicto¿El primer antihéroe de Occidente?

Junta las piezas. Un hombre cuya arma no es la espada sino el engaño. Que planifica cada golpe con cálculo frío de riesgos y recompensas. Que responde a una ofensa con una masacre. Y que sale de todo ello no condenado, sino coronado, gracias a un relato que lo absuelve de antemano. Si esa ficha entrara hoy en una comisaría, nadie escribiría "héroe" en la casilla.

Pero tampoco escribiría "monstruo". Y ahí está lo genial del personaje que Nolan ha elegido para volver al cine. Odiseo no es un villano: es la zona gris hecha mito. El molde original del antihéroe occidental, el ancestro directo de todos esos protagonistas moralmente rotos que hoy nos tienen enganchados a la pantalla —los mismos mecanismos que analizamos, por ejemplo, en la criminología de "La casa de papel"—. Queremos que gane sabiendo lo que ha hecho para ganar.

Quizá esa sea la lección más incómoda del mito, y la que hace tan potente su regreso a las salas: no admiramos a Odiseo a pesar de que miente, calcula y mata. Lo admiramos, en parte, por ello. El héroe que gana engañando somos nosotros dándonos permiso para disfrutarlo.

En resumen

El expediente Odiseo

  • La métis (astucia griega) funciona como una elección racional llevada al extremo: Odiseo planifica el caballo de Troya y sus fugas con cálculo frío de costes y beneficios.
  • La mentira no es puntual, es su método: identidades falsas, disfraces y relatos inventados hasta ante los propios dioses.
  • La matanza de los pretendientes es justicia por mano propia desproporcionada, un caso de manual de vigilantismo.
  • La épica lo absuelve con técnicas de neutralización: negar la víctima, apelar a la voluntad de los dioses, "ellos empezaron".
  • Resultado: Odiseo es menos un héroe puro que el primer gran antihéroe de la cultura occidental, y por eso sigue funcionando en pantalla.

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Preguntas frecuentes

¿Es histórica la "Odisea" de Christopher Nolan?

No. La película de Nolan (en cines desde el 17 de julio de 2026, con Matt Damon como Odiseo) adapta el poema épico de Homero, una obra literaria de la antigua Grecia, no un suceso documentado. Nuestro análisis criminológico parte del personaje del mito en dominio público, no de escenas concretas de la versión cinematográfica.

¿Por qué se puede analizar a Odiseo como un criminal si es un héroe?

Porque la criminología estudia conductas —engaño sistemático, cálculo racional del delito, justicia por mano propia— con independencia de si el relato las etiqueta como heroicas. Aplicar teorías como la elección racional o las técnicas de neutralización a Odiseo no niega su valor literario: revela cómo la épica transforma actos que hoy serían delitos en gestas admirables.