// Teoría criminológica Teoría ambiental

Estilo de vida y exposición

Las víctimas de la violencia callejera se parecen mucho a quienes la ejercen: jóvenes, varones, solteros, de noche y fuera de casa. Hindelang, Gottfredson y Garofalo explicaron por qué: el riesgo no lo reparte la mala suerte, sino la vida que a cada cual le toca llevar.

7 min de lectura

Leer en lectura fácil

Suscríbete al podcast de KRIMINIS: las 100 teorías, a dos voces →

// Definición

¿Qué es la teoría del estilo de vida?

La teoría del estilo de vida sostiene que el riesgo de ser víctima de un delito depende de cuánto expone a cada persona su modo de vida a lugares, horas y personas de riesgo. La formularon Hindelang, Gottfredson y Garofalo en Victims of Personal Crime (1978): las expectativas de rol y los límites estructurales moldean ese modo de vida.

Viernes, tres de la madrugada, a la salida de un bar del centro. La probabilidad de que un chico de veinte años acabe la noche con la nariz rota es muchas veces la de su abuela, que duerme en casa desde las once. No tiene peor suerte ni más culpa: su vida lo coloca más a menudo donde ocurren las agresiones. La teoría del estilo de vida convirtió esa evidencia de barra de bar en un modelo con otra pregunta: no quién delinque, sino a quién le toca.

Infografía

Estilo de vida y exposición de un vistazo

Autores
Michael Hindelang · Michael Gottfredson · James Garofalo
Año
1978
Familia
Ambiental · victimología
Idea
El riesgo de ser víctima depende de cuánto te expone tu modo de vida a lugares, horas y personas de riesgo
En una fórmulaExpectativas de rol + límites estructurales → estilo de vida → exposición y asociaciones → victimización
15 de 16modelos en los que el estilo de vida delictivo fue el predictor más fuerte de victimización adolescente (Lauritsen, Sampson y Laub, 1991)
Estado actualVigente, con maticesLa exposición predice el riesgo; medir el estilo de vida sigue siendo tosco

// OrigenUna encuesta que preguntó a las víctimas

A comienzos de los setenta, Estados Unidos empezó a preguntar a la población si había sido víctima de un delito, lo hubiera denunciado o no. Michael Hindelang, Michael Gottfredson y James Garofalo trabajaron con las encuestas de ocho ciudades y en 1978 publicaron Victims of Personal Crime: An Empirical Foundation for a Theory of Personal Victimization. El retrato era incómodo por lo nítido: las víctimas de robos y agresiones eran sobre todo jóvenes, varones y solteros. Se parecían muchísimo a sus agresores.

Su explicación fue una cadena. Cada posición social (edad, sexo, estado civil, ingresos) trae expectativas de rol, lo que se espera de alguien así, y restricciones estructurales, lo que el dinero, el trabajo o la familia le permiten. De la adaptación a ambas sale un estilo de vida, las rutinas de trabajo, estudio y ocio, que fija la exposición a lugares y horas de riesgo y las asociaciones con quienes delinquen.

En una frase

La tesis de Hindelang, Gottfredson y Garofalo

Te hace víctima menos lo que eres que dónde, cuándo y con quién te obliga a pasar el tiempo la vida que llevas.

Concepto clave

La vida no se elige del todo

Estilo de vida suena a elección. El modelo dice lo contrario: es una adaptación. A un chico de diecisiete años se le espera en la calle con sus amigos; quien trabaja de noche vuelve de madrugada; quien solo puede pagar un alquiler en un barrio con mucho delito convive con él. De ahí el principio de homogamia: el riesgo crece cuanto más comparte alguien los rasgos de los infractores y más tiempo pasa cerca de ellos, no porque se lo busque, sino porque su vida transcurre en el mismo sitio.

El esquema

Del lugar social al riesgo, paso a paso

  1. 1
    Posición socialEdad, sexo, estado civil e ingresos sitúan a cada persona en el mapa
  2. 2
    Expectativas y límitesLo que se espera de ella y lo que su dinero, su empleo o su barrio le permiten
  3. 3
    Estilo de vidaLas rutinas de trabajo, estudio y ocio: dónde pasa las horas y con quién
  4. 4
    Exposición y asociacionesMás tiempo fuera de casa, de noche y cerca de infractores eleva el riesgo

El modelo predice cómo se reparte el riesgo entre grupos; no decide quién tiene la culpa de lo que le pasa a cada cual.

// La fusiónCohen y Felson, desde la otra orilla

En 1979, Lawrence Cohen y Marcus Felson publicaron las actividades rutinarias: infractor motivado, objetivo adecuado y ningún guardián capaz. Ellos explicaban la evolución de las tasas; Hindelang y sus colegas, por qué unas personas corren más riesgo que otras. En 1981, Cohen, James Kluegel y Kenneth Land fundieron ambas en una teoría de la oportunidad con cinco factores, de la exposición a los guardianes, y hallaron algo a contrapelo: a igualdad de lo demás, ni los pobres, ni las minorías, ni los ancianos eran los más victimizados. Desde entonces se habla del enfoque del estilo de vida y las actividades rutinarias.

// La deudaExposición no es culpa

La teoría heredó un pasado espinoso. Hans von Hentig, en The Criminal and His Victim (1948), trató a la víctima como actor del delito, y Benjamin Mendelsohn, que acuñó la palabra victimología, clasificó a las víctimas según su grado de culpa. Marvin Wolfgang (1957) llamó homicidio precipitado por la víctima al caso en que el muerto había golpeado o sacado un arma primero. Menachem Amir llevó la idea a la violación en Patterns in Forcible Rape (1971), apoyado en cómo interpretaba el agresor a la víctima, y la crítica feminista vio en ello los mitos de la violación con apariencia de dato. El modelo de 1978 se aparta en lo decisivo: no pregunta qué hizo la víctima, sino qué posición social la expuso.

// En la ficciónVidas que pasan por el sitio equivocado

—, en Wolf Creek, vive de una etapa de la vida: sus víctimas son dos mochileras inglesas y un amigo australiano que cruzan el desierto para ver un cráter, lejos de cualquier guardián y obligados a fiarse del desconocido que se ofrece a ayudarlos cuando el coche no arranca. Nada de lo que hacen es imprudente. Joe, en You, muestra la exposición digital: reconstruye los horarios y los amigos de Beck con lo que ella publica, y lo narra con una voz que la culpa por mostrarse, justo la lectura que la teoría rechaza.

Omar, en The Wire, encarna el solapamiento entre víctima e infractor: solo atraca a traficantes, cuyo oficio los obliga a guardar dinero y droga y les cierra la puerta de la comisaría. Bateman escoge a parte de sus víctimas entre quienes la pobreza deja a la intemperie de la noche, un hombre sin techo y prostitutas: restricciones estructurales, no elecciones. Y — marca el límite. «Porque estabais en casa», responde en Los extraños a una pareja que no hizo nada fuera de lo común: la teoría calcula probabilidades, no destinos.

// HoyVíctimas que también delinquen, víctimas que repiten

Su hallazgo más robusto es el solapamiento entre víctima e infractor. Con datos de la National Youth Survey, Janet Lauritsen, Robert Sampson y John Laub (1991) hallaron que, en quince de dieciséis modelos, un estilo de vida delictivo era el predictor directo más fuerte de sufrir agresiones, robos, hurtos o vandalismo. Jillian Turanovic y Travis Pratt (2014) estudiaron la victimización repetida: los jóvenes con menos autocontrol cambian menos sus rutinas tras ser víctimas, y no cambiarlas predice volver a serlo.

// La grietaLa casa, el lugar que el modelo daba por seguro

La teoría nació mirando el delito entre desconocidos en la calle, y su lógica asume que el tiempo en casa protege. Para la violencia más frecuente contra mujeres y niños, la de la pareja o la familia, la premisa se invierte: el hogar es el lugar de riesgo y el agresor, la asociación más cercana. Ahí el estilo de vida apenas explica nada, y hacen falta teorías que miren el poder dentro de las relaciones.

Relevancia histórica

De la víctima culpable a la víctima expuesta

La victimología empezó preguntando qué aportaba la víctima a su desgracia y tardó décadas en cambiar esa pregunta por otra más útil: qué la pone en el camino del agresor. El libro de 1978 fue la bisagra.

  1. 1948Von Hentig estudia a la víctima como actor del delito en The Criminal and His Victim.
  2. 1971Amir aplica la «precipitación por la víctima» a la violación y desata la crítica feminista.
  3. 1978Hindelang, Gottfredson y Garofalo publican Victims of Personal Crime.
  4. 1981Cohen, Kluegel y Land la funden con las actividades rutinarias.
  5. 1991Lauritsen, Sampson y Laub documentan el solapamiento entre víctima e infractor.

// Por qué importaProteger sin señalar

Bien leída, la teoría permite prevenir donde está el riesgo sin convertirlo en reproche. Si las agresiones se concentran en quienes vuelven de madrugada, la respuesta es transporte nocturno, calles iluminadas y locales con personal formado, no consejos que cargan a la víctima («no salgas», «no vuelvas sola») como si el riesgo fuera decisión suya. Y si quien ya fue víctima es quien más probabilidades tiene de volver a serlo, atenderla es prevenir el siguiente delito.

Luces y sombras

Fortalezas
  • Puso a la víctima en el centro, con la base empírica de las encuestas de victimización.
  • Explica por qué el riesgo se concentra en jóvenes, varones, solteros y vidas nocturnas.
  • Destapó el solapamiento entre víctimas e infractores.
  • Orienta la prevención hacia horarios, lugares y víctimas repetidas.
Límites y críticas
  • Mide el estilo de vida con indicadores toscos: edad, estado civil, noches fuera.
  • Explica mal la violencia de pareja y familiar.
  • Mal traducida a consejos, carga a la víctima con una responsabilidad del agresor.
  • Da por supuesta la motivación del infractor.
En resumen

Tres ideas clave

  • Estilo de vida y exposición (Hindelang, Gottfredson y Garofalo, Victims of Personal Crime, 1978): el riesgo depende de cuánto te expone tu vida a lugares, horas y personas de riesgo, y esa vida la moldean el rol y los límites estructurales.
  • Fundida con las actividades rutinarias (Cohen, Kluegel y Land, 1981), su hallazgo más firme es que víctimas e infractores son a menudo las mismas personas.
  • Su límite es la casa, donde ocurre la violencia de pareja y familiar. Su exigencia ética, separar exposición de culpa.

Fuentes · para seguir leyendo

  • Hindelang, M. J., Gottfredson, M. R. y Garofalo, J. (1978). Victims of Personal Crime: An Empirical Foundation for a Theory of Personal Victimization. Ballinger.
  • Cohen, L. E. y Felson, M. (1979). «Social Change and Crime Rate Trends: A Routine Activity Approach». American Sociological Review, 44(4).
  • Cohen, L. E., Kluegel, J. R. y Land, K. C. (1981). «Social Inequality and Predatory Criminal Victimization: An Exposition and Test of a Formal Theory». American Sociological Review, 46(5).
  • von Hentig, H. (1948). The Criminal and His Victim: Studies in the Sociobiology of Crime. Yale University Press.
  • Wolfgang, M. E. (1957). «Victim Precipitated Criminal Homicide». Journal of Criminal Law, Criminology and Police Science, 48(1).
  • Amir, M. (1971). Patterns in Forcible Rape. University of Chicago Press.
  • Lauritsen, J. L., Sampson, R. J. y Laub, J. H. (1991). «The Link Between Offending and Victimization Among Adolescents». Criminology, 29(2).
  • Turanovic, J. J. y Pratt, T. C. (2014). «“Can’t Stop, Won’t Stop”: Self-Control, Risky Lifestyles, and Repeat Victimization». Journal of Quantitative Criminology, 30(1).

Dudas de la teoríaPreguntas frecuentes

¿Qué es la teoría del estilo de vida?

La teoría del estilo de vida sostiene que el riesgo de ser víctima de un delito depende de cuánto expone a cada persona su modo de vida a lugares, horas y personas de riesgo. La formularon Hindelang, Gottfredson y Garofalo en Victims of Personal Crime (1978): las expectativas de rol y los límites estructurales moldean ese modo de vida.

¿Quién formuló la teoría del estilo de vida y cuándo?

Michael Hindelang, Michael Gottfredson y James Garofalo, en 1978, en el libro «Victims of Personal Crime: An Empirical Foundation for a Theory of Personal Victimization» (Ballinger). Lo construyeron con las encuestas de victimización de ocho ciudades estadounidenses. Un año después, Cohen y Felson publicaron las actividades rutinarias, y en 1981 Cohen, Kluegel y Land fundieron ambas ideas en una teoría de la oportunidad.

¿Sigue vigente la teoría del estilo de vida y qué se le critica?

Sí: fundida con las actividades rutinarias, es uno de los marcos centrales de la victimología, aunque con matices. Mide el estilo de vida con indicadores toscos (salir de noche, la edad, el estado civil) y nació pensando en el delito entre desconocidos en la calle, así que explica mal la violencia dentro de casa. Mal leída, además, puede derivar en culpar a la víctima.

¿Qué villano del archivo ilustra mejor la teoría del estilo de vida?

Mick Taylor, de «Wolf Creek»: sus víctimas son unos jóvenes que cruzan el desierto australiano de vacaciones, lejos de cualquier ayuda y obligados a fiarse de un desconocido. Nada de lo que hacen es imprudente; es la exposición que trae consigo una etapa de la vida, la del viaje juvenil, y Mick vive de ella.

¿Das clase? Planes de clase y salas para tu grupo →

Cita esta página

¿Lo citas en un TFG? Cómo hacerlo bien →