// Teoría criminológica Teoría crítica

Criminología de la paz

¿Y si respondiéramos al daño con reparación en vez de con más castigo? La criminología de la paz sostiene que el crimen y el castigo son dos formas de la misma violencia —y que la "guerra contra el crimen" solo engendra más—.

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// Definición

¿Qué es la criminología de la paz?

La criminología de la paz, de Harold Pepinsky y Richard Quinney (1991), sostiene que el delito y el castigo son dos formas de la misma violencia, y que responder al daño con más sufrimiento solo lo multiplica. Propone la mediación, la reconciliación y la justicia restaurativa como alternativas a la «guerra contra el crimen».

Llamamos «guerra contra el crimen» a la política criminal, y la metáfora no es inocente: la guerra se hace con violencia, y produce más violencia. La criminología de la paz parte de una intuición sencilla y radical: el delito y el castigo no son opuestos, sino dos formas de lo mismo, el sufrimiento infligido a un ser humano, y responder a la violencia con más violencia (la del Estado, la de la venganza, la de la prisión) solo alimenta el ciclo que dice combatir.

Infografía

Criminología de la paz de un vistazo

Autores
Harold Pepinsky · Richard Quinney
Año / época
Años 1990 (obra fundacional, 1991)
Familia
Crítica · Humanista
Idea
Crimen y castigo son dos formas de la misma violencia; responder al daño con más daño solo perpetúa el ciclo
En una fórmulaDaño → respuesta violenta (venganza o castigo) → nuevo agravio → más daño (ciclo)
Repararla alternativa: justicia restaurativa en vez de castigo, que reduce reincidencia y satisface más a las víctimas
Estado actualEn debateMás ética que teoría contrastable; la justicia restaurativa sí rinde

// OrigenHacer las paces con el crimen

La criminología de la paz (peacemaking criminology) la formularon en los años noventa Harold Pepinsky y Richard Quinney, bebiendo de tres fuentes: las tradiciones religiosas y humanistas de la no violencia (del pacifismo cristiano al budismo), el pensamiento feminista del cuidado y la crítica al sistema penal. Su tesis central desafía todo el sentido común punitivo: la violencia no puede acabar con la violencia. Un sistema que responde al daño causando más daño (encarcelar, humillar, aislar, ejecutar) no repara nada; solo redistribuye el sufrimiento y perpetúa la cadena.

Frente a la lógica de la guerra, la criminología de la paz propone la de la reparación: la justicia restaurativa, la mediación, la reintegración, la compasión activa. No se trata de «no hacer nada» ante el daño, sino de responder de un modo que rompa el ciclo en lugar de reforzarlo: reparar a la víctima, responsabilizar al ofensor sin destruirlo y devolver a ambos a la comunidad.

En una frase

La tesis de Quinney

Para Quinney, el crimen es una forma de sufrimiento, y solo la paz, no más castigo, puede acabar con él.

Concepto clave

El ciclo de la violencia

El corazón de la teoría es el ciclo de la violencia: cada acto violento genera un agravio que reclama respuesta, y esa respuesta, sea venganza privada o castigo estatal, genera un nuevo agravio, en una espiral sin fin. La violencia no tiene ganadores finales, así que la única forma de salir del ciclo es interrumpirlo con un acto que no devuelva el daño: el perdón, la reparación, la mediación. Alguien tiene que dejar de golpear primero.

El esquema

El ciclo de la violencia y cómo romperlo

  1. 1
    Daño inicialUn acto violento genera un agravio que reclama respuesta
  2. 2
    Respuesta punitivaLa sociedad responde con más daño: venganza privada o castigo estatal (cárcel, humillación, ejecución)
  3. 3
    Nuevo agravioEl castigo no repara: redistribuye el sufrimiento y siembra resentimiento. La víctima de hoy es el victimario de mañana
  4. 4
    EspiralEl ciclo se realimenta sin ganadores finales: la violencia no se acaba a sí misma
  5. 5
    InterrupciónAlguien deja de devolver el golpe: perdón, reparación, mediación, lo único que rompe la cadena

La cultura punitiva llama debilidad a ese gesto; la teoría lo considera lo único verdaderamente fuerte.

// En la ficciónEslabones de la cadena: venganza, castigo, nihilismo, tiranía

La ficción adora la venganza, y por eso ilustra tan bien el ciclo. Bill preside una historia entera construida sobre el ciclo: él ordena masacrar a la Novia, ella dedica su vida a matarlos uno a uno, y cada muerte engendra la siguiente; la propia película avisa de que «la venganza nunca es una línea recta, es un bosque» en el que es fácil perderse. Woo-jin lo lleva a su extremo más desolador: dedica quince años y una fortuna a una venganza tan perfecta que destruye a su enemigo y a sí mismo. En el ciclo no hay vencedores, solo supervivientes rotos.

Javert encarna la justicia punitiva convertida en violencia: un policía íntegro cuya persecución implacable de Valjean, un hombre que ya cumplió condena por robar un pan, revela que la ley sin misericordia es venganza con uniforme; cuando por fin recibe compasión (Valjean le perdona la vida), su mundo rígido se derrumba, incapaz de concebir una justicia que no sea castigo. el Comediante es el nihilismo de la guerra: un hombre que ha visto tanta violencia «legítima» que concluye que todo es una broma cruel, y responde con más brutalidad. Y Commodus es el tirano cuya crueldad siembra la misma revuelta que lo destruye: la violencia desde arriba que engendra la violencia desde abajo.

// La alternativaLa justicia que repara en vez de castigar

La criminología de la paz no se queda en la crítica: propone la justicia restaurativa, ya en marcha en muchos países. En lugar de un juicio que enfrenta al Estado con el acusado, propone un encuentro entre quien causó el daño, quien lo sufrió y la comunidad, para reparar: reconocer el daño, asumir responsabilidad, restituir en lo posible y reintegrar. En muchos contextos reduce la reincidencia y deja a las víctimas más satisfechas que el proceso penal ordinario. Conecta directamente con la vergüenza reintegradora de Braithwaite: avergonzar el acto sin destruir a la persona. La justicia punitiva mira al pasado; la restaurativa, al futuro: que haya menos víctimas mañana.

// La grietaNi ingenuidad, ni la paz como impunidad

La teoría tiene dos filos. El primero es la acusación de ingenuidad: ¿reparación con un asesino en serie, mediación con un maltratador? La criminología de la paz responde que no propone abolir toda respuesta al daño, porque de algunos agresores la comunidad debe protegerse, sino cambiar la lógica dominante: que el castigo, cuando sea inevitable, no sea venganza ni espectáculo, y que la reparación sea la norma allí donde puede funcionar (la mayoría de los delitos, que no son crímenes atroces).

El segundo filo es más delicado: la paz mal entendida puede volverse impunidad o presión sobre la víctima para que «perdone». La justicia restaurativa solo es justa si la víctima participa libremente y el ofensor asume de verdad su responsabilidad; forzar la reconciliación es otra forma de violencia. Tampoco entender el ciclo exculpa a quien lo alimenta: Bill, Woo-jin o el Comediante son responsables de lo que hacen, y la teoría solo señala que responderles con más violencia no cerrará la herida que abrieron.

Relevancia histórica

De la crítica a la justicia restaurativa

La criminología de la paz dio a la tradición crítica, en la que Quinney era ya una figura mayor, un giro constructivo: no solo denunciar el sistema penal, sino proponer otra lógica. Su mayor legado es práctico: sirvió de marco a la expansión mundial de la justicia restaurativa, que hoy funciona en tribunales de decenas de países y bebe de la célebre tesis de Nils Christie de que el conflicto fue «robado» a sus protagonistas por el Estado.

  1. 1977Christie publica «Conflicts as Property»: el sistema penal expropia el conflicto a víctima y ofensor.
  2. 1989Braithwaite formula la vergüenza reintegradora: avergonzar el acto sin destruir a la persona.
  3. 1991Pepinsky y Quinney editan Criminology as Peacemaking: nace formalmente la corriente.
  4. 2002Braithwaite sistematiza la justicia restaurativa, ya en marcha en múltiples países.

// Por qué importaDejar de alimentar el fuego

La criminología de la paz cuestiona el reflejo más profundo y menos examinado de nuestras sociedades: que al daño se responde con daño, y que cuanto más castigo, más justicia. Los países que más encarcelan no son los más seguros, y las penas más duras rara vez disuaden. Si la «guerra contra el crimen» funcionara, décadas de guerra habrían traído la paz; trajeron cárceles llenas y comunidades rotas. La teoría propone dejar de alimentar el fuego: reparar donde hoy castigamos, mediar donde hoy enfrentamos, reintegrar donde hoy excluimos.

Luces y sombras

Fortalezas
  • Cuestiona un reflejo social apenas examinado, responder al daño con daño, y lo respalda con datos sobre encarcelamiento.
  • Dio marco a la justicia restaurativa, que en muchos contextos reduce la reincidencia y deja más satisfechas a las víctimas.
  • Devuelve el protagonismo a la víctima, a la que el proceso penal ordinario suele dejar fuera.
  • Ofrece una respuesta humanista y coherente: reintegrar en vez de excluir, responsabilizar sin destruir.
Límites y críticas
  • Acusación de ingenuidad: hay agresores atroces (asesinos en serie, maltratadores reincidentes) de los que la comunidad debe protegerse, no mediar.
  • La «paz» mal entendida puede volverse impunidad o presión sobre la víctima para que «perdone».
  • Sus principios son más una filosofía moral que un programa operativo: cuesta traducirlos a política criminal para el delito grave.
  • Depende de condiciones exigentes (participación libre, ofensor que asume su responsabilidad) que no siempre se dan.
En resumen

Tres ideas clave

  • La criminología de la paz (Pepinsky, Quinney) sostiene que crimen y castigo son dos formas de la misma violencia: la "guerra contra el crimen" y la venganza solo alimentan el ciclo que dicen combatir.
  • La alternativa es la justicia restaurativa: reparar en vez de castigar, avergonzar el acto sin destruir a la persona, mirar al futuro y no al pasado.
  • Sus límites: puede sonar ingenua ante los crímenes atroces, y solo funciona si la víctima participa libremente.

Fuentes · para seguir leyendo

  • Pepinsky, H. E. & Quinney, R. (eds.) (1991). Criminology as Peacemaking. Indiana University Press.
  • Braithwaite, J. (2002). Restorative Justice and Responsive Regulation. Oxford University Press.
  • Sullivan, D. & Tifft, L. (2001). Restorative Justice: Healing the Foundations of Our Everyday Lives. Willow Tree Press.
  • Christie, N. (1977). «Conflicts as Property». British Journal of Criminology, 17(1).

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Dudas de la teoríaPreguntas frecuentes

¿Qué es la criminología de la paz?

La criminología de la paz, de Harold Pepinsky y Richard Quinney (1991), sostiene que el delito y el castigo son dos formas de la misma violencia, y que responder al daño con más sufrimiento solo lo multiplica. Propone la mediación, la reconciliación y la justicia restaurativa como alternativas a la «guerra contra el crimen».

¿Quién formuló la criminología de la paz y cuándo?

Harold Pepinsky y Richard Quinney, que en 1991 editaron el volumen «Criminology as Peacemaking» (Indiana University Press), considerado el nacimiento formal de la corriente. Bebieron de las tradiciones religiosas y humanistas de la no violencia, del pensamiento feminista del cuidado y de la crítica al sistema penal, con precedentes como el artículo «Conflicts as Property» (1977), de Nils Christie.

¿Sigue vigente la criminología de la paz y cuál es su principal crítica?

Es muy influyente, porque es la base de la justicia restaurativa. La crítica más repetida es la ingenuidad: ¿mediación con un maltratador o un asesino en serie? La corriente responde que no pretende abolir toda respuesta al daño, sino cambiar la lógica dominante. El otro riesgo es que la paz mal entendida se convierta en impunidad o en presión sobre la víctima para que perdone.

¿Qué relación tiene la criminología de la paz con la justicia restaurativa?

La criminología de la paz es su fundamento teórico. Christie (1977) denunció que el sistema penal expropia el conflicto a víctima y ofensor; Braithwaite propuso en 1989 la vergüenza reintegradora y en 2002 sistematizó la justicia restaurativa, ya aplicada en muchos países. Según la propia corriente, solo es justa si la víctima participa libremente y el ofensor asume de verdad su responsabilidad.

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