Teoría del Etiquetamiento

La desviación no existe hasta que alguien la nombra: cómo las etiquetas sociales crean criminales y cómo romperlas puede redimirlos

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Actualizado: Enero 2026
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// Proceso de Etiquetamiento //

CONDUCTA

Acción neutral

ETIQUETA

"Delincuente"

IDENTIDAD

Autoconcepto criminal

DESVIACIÓN = REACCIÓN SOCIAL, no la conducta en sí
En una frase: El crimen no es una propiedad inherente de ciertos actos, sino el resultado de cómo la sociedad reacciona ante ellos. Cuando etiquetamos a alguien como "criminal", "villano" o "desviado", esa etiqueta se convierte en una profecía autocumplida que transforma la identidad del individuo y lo empuja hacia más desviación. La cuestión no es "¿quién es desviado?" sino "¿quién tiene el poder de etiquetar?"
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Orígenes y Autores Fundamentales

La Teoría del Etiquetamiento (Labeling Theory), también conocida como Teoría de la Reacción Social, representa uno de los giros más revolucionarios en la historia de la criminología. Mientras que las teorías anteriores se preguntaban "¿por qué algunas personas cometen crímenes?", el etiquetamiento hace una pregunta radicalmente diferente: "¿por qué algunas conductas y algunas personas son etiquetadas como criminales mientras otras no?"

Esta perspectiva emergió en la década de 1960 dentro del marco del interaccionismo simbólico, una corriente sociológica que enfatiza cómo los significados sociales se construyen a través de la interacción entre personas. Para los teóricos del etiquetamiento, la "desviación" no es una cualidad objetiva de ciertos actos, sino una etiqueta que algunos grupos tienen el poder de imponer sobre otros.

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Howard S. Becker

Sociólogo estadounidense considerado el padre de la Teoría del Etiquetamiento moderna. Su obra maestra, "Outsiders: Studies in the Sociology of Deviance" (1963), transformó radicalmente cómo entendemos el crimen y la desviación. Becker comenzó su carrera como pianista de jazz en Chicago, lo que le dio una perspectiva única sobre los "outsiders" de la sociedad. También es conocido por sus contribuciones a la sociología del arte y la metodología cualitativa.

Precursores Intelectuales

Aunque Becker es la figura central, la teoría del etiquetamiento tiene raíces profundas en el pensamiento sociológico previo. Varios pensadores sentaron las bases conceptuales que permitirían el desarrollo de esta perspectiva revolucionaria.

Frank Tannenbaum
1893-1969 | Criminólogo austro-americano

En su libro "Crime and the Community" (1938), introdujo el concepto de "dramatización del mal": el proceso por el cual la comunidad define a un joven como delincuente, iniciando una transformación de su identidad.

Edwin Lemert
1912-1996 | Sociólogo estadounidense

Desarrolló la distinción crucial entre desviación primaria (actos aislados) y desviación secundaria (identidad desviada como respuesta a la reacción social). Su obra "Social Pathology" (1951) es fundamental.

Erving Goffman
1922-1982 | Sociólogo canadiense

Su análisis del "estigma" (Stigma: Notes on the Management of Spoiled Identity, 1963) mostró cómo las etiquetas negativas "echan a perder" la identidad y afectan todas las interacciones sociales del estigmatizado.

// CONTEXTO HISTÓRICO

La teoría del etiquetamiento floreció en los años 60, una década de profundo cuestionamiento social en Estados Unidos. Los movimientos por los derechos civiles, las protestas contra la guerra de Vietnam y la contracultura crearon un clima donde era natural preguntarse: "¿Quién decide qué es normal y qué es desviado? ¿Quién tiene el poder de etiquetar?" La teoría resonaba con la desconfianza hacia las instituciones y el reconocimiento de que las leyes a menudo reflejaban los intereses de los poderosos, no principios universales de justicia.

El Giro Epistemológico

Para comprender la radicalidad de la teoría del etiquetamiento, debemos entender contra qué reaccionaba. Durante la primera mitad del siglo XX, la criminología estaba dominada por dos paradigmas principales: el positivismo biológico (que buscaba las "causas" del crimen en la anatomía, genética o psicología del criminal) y el funcionalismo estructural (que veía el crimen como una disfunción social que requería corrección).

Ambos paradigmas compartían un supuesto fundamental: que el "crimen" era una categoría objetiva, una realidad que existía independientemente de cómo la sociedad la definiera. El trabajo del criminólogo era descubrir qué causaba que ciertas personas cometieran estos actos objetivamente criminales. Era como estudiar una enfermedad: nadie preguntaba si la tuberculosis era "realmente" una enfermedad; simplemente se asumía que lo era y se buscaban sus causas y curas.

La teoría del etiquetamiento invirtió completamente esta lógica. En lugar de preguntar "¿qué causa el crimen?", preguntó "¿qué hace que algo sea definido como crimen en primer lugar?". Esta pregunta, aparentemente simple, tiene implicaciones profundas. Si el "crimen" no es una categoría objetiva sino una etiqueta aplicada por algunos grupos a otros, entonces estudiar las "causas" del crimen es fundamentalmente erróneo: estaríamos estudiando las consecuencias de un proceso de etiquetamiento como si fueran características inherentes de los individuos.

Este giro epistemológico conectaba la criminología con desarrollos más amplios en las ciencias sociales. La sociología del conocimiento de Karl Mannheim había demostrado que incluso las ideas "científicas" estaban socialmente condicionadas. La fenomenología de Alfred Schutz había explorado cómo la "realidad social" se construía intersubjetivamente. El interaccionismo simbólico de George Herbert Mead había mostrado cómo el "yo" surgía de la interacción social y las expectativas de los demás. La teoría del etiquetamiento aplicó estos insights a la criminología, preguntando: si la realidad social es construida, ¿no será el "crimen" también una construcción social?

La Escuela de Chicago y el Trabajo de Campo

La teoría del etiquetamiento tiene sus raíces metodológicas en la tradición de la Escuela de Chicago, famosa por sus estudios etnográficos de la vida urbana. Los sociólogos de Chicago habían pasado décadas estudiando "de cerca" las vidas de pandilleros, vagabundos, prostitutas, y otros "marginales". Esta inmersión en el mundo de los "desviados" les había enseñado algo crucial: desde la perspectiva de los propios etiquetados, sus acciones tenían sentido y seguían sus propias lógicas.

Howard Becker, antes de convertirse en sociólogo, trabajó como pianista de jazz en clubes nocturnos de Chicago. Esta experiencia le dio acceso privilegiado a mundos "desviados" (músicos de jazz, consumidores de marihuana) que informaron profundamente su teoría. Cuando escribió sobre los fumadores de marihuana en Outsiders, no lo hizo como un observador externo juzgando conductas patológicas, sino como alguien que había conocido personalmente a estas personas y entendía sus motivaciones desde dentro.

Esta perspectiva "desde abajo" era metodológicamente revolucionaria. En lugar de aceptar las definiciones oficiales de quién era "desviado" y por qué, Becker y otros investigadores cuestionaron esas definiciones mismas. ¿Por qué el fumador de marihuana era un "criminal" mientras que el bebedor de alcohol era un ciudadano respetable? ¿Por qué el joven negro en una esquina era "sospechoso" mientras que el ejecutivo blanco cometiendo fraude era "un hombre de negocios agresivo"? Estas preguntas revelaban que las etiquetas de "criminal" y "desviado" no se aplicaban uniformemente sino de manera selectiva, siguiendo líneas de clase, raza, género y poder.

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El Núcleo Teórico

La teoría del etiquetamiento representa un cambio paradigmático en criminología porque invierte completamente la pregunta tradicional. En lugar de buscar las "causas" del crimen en la biología, la psicología o las condiciones sociales del individuo, esta perspectiva examina los procesos sociales mediante los cuales ciertas conductas y personas son definidas como desviadas.

El postulado central es deceptivamente simple pero profundamente radical: ningún acto es intrínsecamente criminal o desviado. Un acto solo se vuelve "criminal" cuando la sociedad lo define así y reacciona ante él de cierta manera. Matar en guerra es heroísmo; matar en la calle es homicidio. Vender alcohol fue crimen durante la Prohibición y negocio legítimo después. Lo que cambia no es el acto, sino la reacción social.

Conceptos Fundamentales

Desviación Primaria

Actos desviados iniciales, a menudo esporádicos y situacionales, que no afectan fundamentalmente la autoimagen del individuo. Muchos cometen desviaciones primarias (mentir, robar de pequeño, experimentar con drogas) sin convertirse en "desviados".

Desviación Secundaria

Ocurre cuando el individuo reorganiza su identidad alrededor de la etiqueta desviada. La persona comienza a verse a sí misma como "ladrón", "drogadicto" o "criminal" y actúa en consecuencia. Es aquí donde la etiqueta se vuelve profecía autocumplida.

Estatus Maestro (Master Status)

Cuando la etiqueta desviada se convierte en la característica definitoria principal de una persona, eclipsando todas las demás. Ya no eres "María que también tuvo problemas con drogas", sino "la drogadicta".

Carrera Desviada

El proceso gradual por el cual una persona es empujada hacia una identidad desviada permanente. Como una "carrera profesional", tiene etapas, puntos de inflexión, y una trayectoria que se vuelve cada vez más difícil de abandonar.

Empresarios Morales

Grupos o individuos que se dedican activamente a crear y aplicar reglas sobre lo que es "desviado". Incluye reformadores morales, medios de comunicación, policía, y cualquiera con poder para definir y etiquetar.

Estigma

Una marca social profundamente desacreditadora que reduce a la persona de un ser completo a uno "manchado" y descartable. El estigma criminal es particularmente difícil de borrar y afecta todas las áreas de la vida.

El Proceso de Etiquetamiento: Paso a Paso

El etiquetamiento no es un evento único sino un proceso gradual que transforma la identidad del individuo. Edwin Lemert y otros teóricos describieron cómo una persona pasa de cometer un acto aislado a convertirse en un "desviado de carrera":

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Conducta Inicial (Desviación Primaria)

El individuo comete un acto que viola alguna norma social. Puede ser trivial o serio, intencional o accidental. En este punto, el acto no define a la persona; es solo algo que "hizo", no algo que "es".

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Detección y Reacción Social

El acto es detectado y otros reaccionan. Esta reacción puede ser formal (arresto, juicio, sentencia) o informal (rechazo de familia, amigos, comunidad). La severidad de la reacción no siempre corresponde a la severidad del acto.

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Imposición de la Etiqueta

La persona es públicamente identificada y etiquetada: "criminal", "delincuente", "loco", "drogadicto". Esta etiqueta es un acto performativo que cambia el estatus social de la persona, a menudo de manera irreversible.

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Reorganización del Yo (Desviación Secundaria)

Confrontado con la etiqueta, el individuo comienza a reorganizar su identidad alrededor de ella. Si todos me tratan como criminal, tal vez soy criminal. El autoconcepto se transforma para coincidir con la etiqueta.

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Cierre de Oportunidades Legítimas

La etiqueta tiene consecuencias prácticas: empleos negados, relaciones rotas, exclusión social. Las puertas hacia la vida "normal" se cierran, haciendo que las alternativas desviadas sean más atractivas o las únicas disponibles.

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Inmersión en Subculturas Desviadas

Rechazado por la sociedad "convencional", el individuo encuentra aceptación en grupos de otros etiquetados. Estas subculturas proporcionan identidad, apoyo, y técnicas para más desviación, solidificando la carrera desviada.

El Rol de los "Empresarios Morales"

Un concepto crucial pero a menudo pasado por alto en la teoría de Becker es el de los "empresarios morales" (moral entrepreneurs). Estas son las personas y grupos que trabajan activamente para crear nuevas reglas y asegurar que se apliquen. Becker distingue dos tipos principales: los creadores de reglas y los aplicadores de reglas.

Los creadores de reglas son típicamente "cruzados" morales que creen fervientemente que cierta conducta es absolutamente mala y debe ser prohibida. Pueden ser sinceros en sus creencias (como los reformadores de la templanza que luchaban contra el alcohol) o pueden tener intereses ocultos (como industrias que buscan criminalizar a sus competidores). Lo crucial es que estas personas no simplemente "descubren" conductas malas que ya existían; crean nuevas categorías de desviación a través de su activismo y cabildeo.

El ejemplo clásico de Becker es Harry Anslinger, el primer comisionado de la Oficina Federal de Narcóticos de Estados Unidos, quien lideró la campaña para criminalizar la marihuana en los años 1930. Anslinger no descubrió que la marihuana era peligrosa; construyó una narrativa (basada en racismo contra mexicanos y afroamericanos, historias sensacionalistas, y ciencia dudosa) que convenció al público y al Congreso de que debía ser ilegal. Antes de su cruzada, la marihuana era una sustancia relativamente desconocida y no regulada; después, millones de personas serían etiquetadas como "criminales" por poseerla.

Los aplicadores de reglas (policía, jueces, trabajadores sociales, maestros) tienen un rol diferente pero igualmente importante. Ellos deciden, en la práctica cotidiana, a quién se aplican las reglas y a quién no. Un policía que decide a quién detener, un maestro que decide a quién enviar a la oficina del director, un psiquiatra que decide a quién diagnosticar: todos estos son aplicadores de reglas cuyas decisiones determinan quién recibe una etiqueta y quién no. Crucialmente, estas decisiones no son neutrales ni objetivas; están influenciadas por sesgos de clase, raza, género, apariencia, y contexto situacional.

Esta perspectiva revela que el "crimen" no es simplemente algo que algunas personas "hacen", sino algo que emerge de la interacción entre conductas, reglas, y los procesos selectivos de aplicación de esas reglas. Si cambiamos las reglas (como cuando se despenaliza una droga) o cambiamos quién las aplica (como cuando se reforma la policía), cambiamos quién es "criminal" y quién no, sin que ninguna conducta individual haya cambiado.

La Profecía Autocumplida: El Mecanismo Central

El concepto de "profecía autocumplida" (self-fulfilling prophecy), tomado del sociólogo Robert K. Merton, es central para entender cómo las etiquetas crean la realidad que predicen. Una profecía autocumplida ocurre cuando una creencia falsa sobre una situación evoca comportamientos que hacen que la creencia originalmente falsa se vuelva verdadera.

En el contexto del etiquetamiento, funciona así: imaginemos a un joven que comete un pequeño hurto (desviación primaria). Si es atrapado y etiquetado como "delincuente", esta etiqueta cambia cómo otros lo ven y lo tratan. Sus padres lo miran con sospecha, sus maestros esperan problemas de él, los empleadores potenciales lo rechazan, y la policía lo vigila más de cerca. El joven, tratado constantemente como delincuente, comienza a verse a sí mismo de esa manera. Con las oportunidades legítimas cerradas y la identidad delincuente reforzada, es más probable que cometa más delitos (desviación secundaria). La predicción de que era un "delincuente" se ha cumplido, pero no porque fuera inherentemente criminal, sino porque el proceso de etiquetamiento creó las condiciones para que se convirtiera en lo que la etiqueta predecía.

Este mecanismo es particularmente poderoso porque es invisible para quienes participan en él. Los maestros que esperan problemas del "niño problemático", los policías que vigilan más los barrios "peligrosos", los empleadores que rechazan a los "ex-convictos": todos creen que simplemente están respondiendo racionalmente a características reales de estas personas y lugares. No ven que sus expectativas y acciones están creando activamente la realidad que creen estar solo observando.

El experimento clásico de Rosenhan (1973), "On Being Sane in Insane Places", demostró dramáticamente este efecto en el contexto psiquiátrico. Ocho personas cuerdas se presentaron en hospitales psiquiátricos alegando escuchar voces. Una vez admitidas, actuaron completamente normal. Sin embargo, todo su comportamiento fue interpretado a través del lente de su "diagnóstico". Tomar notas se registraba como "comportamiento de escritura patológico". La etiqueta de "esquizofrénico" había distorsionado completamente cómo el personal veía sus acciones perfectamente normales.

La Tipología de Becker: Cuatro Tipos de Desviación

Becker propuso una clasificación fundamental que revela cómo la etiqueta y la conducta pueden no coincidir, demostrando que la "desviación" es socialmente construida:

Tipo Conducta Etiqueta Descripción
Conformista No desviada No etiquetado Obedece las reglas y es visto como "normal". La situación esperada.
Desviado Puro Desviada Etiquetado Rompe las reglas y es atrapado/etiquetado. El "criminal" clásico.
Falsamente Acusado No desviada Etiquetado No hizo nada malo pero recibe la etiqueta. Víctima de errores judiciales o prejuicios.
Desviado Secreto Desviada No etiquetado Rompe las reglas pero no es detectado. Criminales de cuello blanco, infracciones ocultas.

Esta tipología es reveladora: muestra que hay personas que cometen actos "desviados" sin ser etiquetadas (el ejecutivo que comete fraude fiscal nunca procesado), y personas que son etiquetadas sin haber cometido ningún acto desviado (minorías raciales arrestadas injustamente). La "desviación" no está en el acto sino en quién tiene el poder de etiquetar y quién es vulnerable a ser etiquetado.

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Caso de Estudio: Megamind

La película de animación Megamind (DreamWorks, 2010) es, posiblemente, la ilustración más perfecta de la Teoría del Etiquetamiento jamás producida por Hollywood. Detrás de su fachada de comedia para toda la familia, la película cuenta la historia de cómo las etiquetas sociales crean villanos, y cómo romper esas etiquetas puede redimirlos. Es un tratado de criminología disfrazado de película de superhéroes.

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ANÁLISIS CRIMINOLÓGICO COMPLETO
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Megamind
Megamind (2010) • Voz de Will Ferrell

Alienígena de piel azul y cabeza enorme enviado a la Tierra como bebé cuando su planeta fue destruido. Posee una inteligencia extraordinaria y talento inventivo. Es el "supervillano" de Metro City, eternamente enfrentado a Metro Man, el héroe dorado de la ciudad. Pero como revela la película, Megamind no nació villano: fue etiquetado como tal desde la infancia.

// El Proceso de Etiquetamiento de Megamind //
Llegada a la Tierra: El Primer Estigma
FASE 1: ESTIGMA INICIAL

Megamind y Metro Man llegan a la Tierra como bebés al mismo tiempo. Pero mientras Metro Man aterriza en la mansión de una familia rica, Megamind cae en una prisión. Desde el primer momento, su destino está marcado por factores completamente fuera de su control. Su apariencia (piel azul, cabeza grande) y su "dirección" (la prisión) lo estigmatizan inmediatamente como "diferente" y potencialmente peligroso.

La Escuela: Etiquetamiento Institucional
FASE 2: DESVIACIÓN PRIMARIA

En la escuela, Megamind intenta genuinamente ser aceptado. Usa su inteligencia para crear cosas impresionantes, buscando reconocimiento positivo. Pero cada intento falla catastróficamente, no por malicia sino por incomprensión social. Metro Man, con su apariencia "normal" y poderes físicos, recibe elogios por los mismos esfuerzos que hacen que Megamind sea castigado. Los maestros y compañeros etiquetan a Megamind como "problemático", "peligroso", "malo", independientemente de sus intenciones.

"Ser malo es lo único en lo que soy bueno"
FASE 3: REORGANIZACIÓN DEL YO

Este es el momento clave de la desviación secundaria. Megamind, confrontado con años de rechazo y la etiqueta constante de "malo", reorganiza su identidad alrededor de ella. Si la sociedad insiste en que es un villano, entonces será el MEJOR villano. La etiqueta se convierte en profecía autocumplida. Adopta la estética del supervillano, construye guaridas secretas, y dedica su vida a enfrentar a Metro Man.

La Carrera Desviada Completa
FASE 4: ESTATUS MAESTRO

Como adulto, "supervillano" se ha convertido en el estatus maestro de Megamind. Ya no es "el alienígena inteligente que también comete crímenes" sino "EL villano de Metro City". Todas sus otras características (brillantez, creatividad, incluso su humanidad) quedan eclipsadas por esta etiqueta. Su relación con Minion, su único "secuaz", es la única conexión humana que tiene, y está enmarcada en términos de villanía.

La "Victoria" Vacía
FASE 5: CRISIS DE IDENTIDAD

Cuando Megamind aparentemente mata a Metro Man, descubre que su identidad como "villano" no tiene sentido sin un "héroe" que lo defina en oposición. Ha construido todo su ser alrededor de una etiqueta que requiere la existencia de su opuesto. Esta crisis existencial revela la naturaleza construida de su identidad: no es inherentemente malvado, solo ha sido definido así por la sociedad.

Reetiquetamiento: De Villano a Héroe
FASE 6: DESISTIMIENTO

La redención de Megamind ocurre cuando la sociedad comienza a verlo de manera diferente. Su relación con Roxanne, quien lo ve más allá de la etiqueta, es crucial. Cuando se sacrifica para salvar la ciudad, la comunidad lo reetiqueta como "héroe". Este nuevo estatus maestro le permite reorganizar su identidad de manera positiva. El mismo individuo, con las mismas habilidades, ahora es celebrado en lugar de temido.

Poder de Etiquetar

Metro Man, los maestros, los ciudadanos tienen el poder de definir quién es "héroe" y quién es "villano". Megamind nunca tuvo ese poder sobre su propia narrativa.

Apariencia y Prejuicio

La piel azul de Megamind funciona como analogía racial. Su diferencia física hace que sea más fácil etiquetarlo como "otro" y como amenaza, independientemente de sus acciones.

Cierre de Oportunidades

Una vez etiquetado, Megamind no tiene acceso a roles "normales". Sus intentos de ser aceptado fracasan porque la etiqueta precede a cualquier acción que realice.

Profecía Autocumplida

Tratado como villano, Megamind se convierte en villano. La sociedad creó exactamente lo que temía al etiquetar a un niño inocente como malo.

👿
MEGAMIND COMO "VILLANO"
  • Nació en prisión (estigma de origen)
  • Apariencia "extraña" genera miedo
  • Creatividad vista como peligrosa
  • Errores interpretados como malicia
  • Excluido de la comunidad
  • Solo tiene acceso a rol de antagonista
  • Acepta la etiqueta y la maximiza
😇
METRO MAN COMO "HÉROE"
  • Nació en mansión (privilegio de origen)
  • Apariencia "normal" genera confianza
  • Fuerza bruta celebrada como heroísmo
  • Errores perdonados o ignorados
  • Incluido y adorado por la comunidad
  • Tiene acceso a todos los roles positivos
  • Nunca cuestiona su etiqueta (hasta el final)

Lo más brillante de Megamind es que revela que Metro Man también es víctima del etiquetamiento: está atrapado en el rol de "héroe perfecto" que nunca eligió. Su falsa muerte es un intento de escapar de su propia etiqueta. Ambos personajes ilustran cómo las etiquetas limitan y determinan la identidad, independientemente de si son positivas o negativas.

Análisis Profundo: Los Mecanismos del Etiquetamiento en Megamind

La genialidad de Megamind como ilustración de la teoría del etiquetamiento radica en que muestra cada uno de los mecanismos teóricos con claridad casi didáctica. Analicemos cada elemento en detalle para comprender cómo esta película animada captura la esencia de décadas de investigación criminológica.

1. El Estigma de Origen: Desde el primer momento de su vida en la Tierra, Megamind porta un estigma visible e inalterable: su piel azul y su cabeza enorme. Esta diferencia física funciona como lo que Goffman llamaría un "estigma tribal" - una marca grupal que precede cualquier interacción individual. Antes de que Megamind pueda decir o hacer cualquier cosa, ya ha sido categorizado como "diferente" y potencialmente amenazante. Compare esto con Metro Man, cuya apariencia humana (aunque sobrehumana en capacidades) le permite "pasar" como uno de nosotros. Este accidente de apariencia determinará el resto de sus vidas.

2. El Contexto Institucional: El lugar donde cada uno aterriza es profundamente simbólico y tiene consecuencias reales. Metro Man cae en una mansión lujosa - un espacio asociado con legitimidad, éxito y pertenencia social. Megamind cae en una prisión - un espacio de exclusión, castigo y criminalidad. Desde el nacimiento, Megamind está literalmente ubicado dentro de la institución que la sociedad reserva para sus "desviados". Es criado por criminales, rodeado de símbolos de criminalidad. La prisión se convierte en su "grupo primario" de socialización, el lugar donde aprende qué rol se espera de él en la sociedad.

3. La Escuela como Sitio de Etiquetamiento: Las escenas escolares de la película ilustran perfectamente lo que sociólogos de la educación han documentado extensamente: la escuela es un sitio crucial de etiquetamiento. Los maestros y compañeros actúan como "aplicadores de reglas" que deciden quién es "bueno" y quién es "problemático". Megamind intenta genuinamente impresionar y ser aceptado, pero sus esfuerzos son consistentemente malinterpretados. Cuando su proyecto de ciencias sale mal (un accidente, no malicia), es castigado. Cuando Metro Man hace algo similar, es celebrado. Esta aplicación selectiva de las reglas enseña a Megamind una lección devastadora: no importa lo que haga, será interpretado negativamente.

4. El Cierre de Oportunidades Legítimas: Un aspecto crucial del etiquetamiento es que cierra las puertas hacia roles sociales "normales". Una vez que Megamind es definido como "el chico malo", no tiene acceso a los roles de "amigo", "buen estudiante", o "ciudadano respetable". Las oportunidades de demostrar que es algo más que su etiqueta simplemente no existen. Mientras Metro Man tiene acceso ilimitado a roles positivos (héroe, celebridad, protector), Megamind solo tiene acceso a un rol: el de antagonista. En términos de Merton (otro teórico criminológico), las "metas culturales" (éxito, reconocimiento) le son negadas a través de los "medios legítimos", empujándolo hacia medios ilegítimos.

5. La Reorganización del Yo: El momento crucial de la película - "Ser malo es lo único en lo que soy bueno" - representa perfectamente la transición de desviación primaria a secundaria descrita por Lemert. Megamind no nació identificándose como villano; adoptó esa identidad después de años de ser tratado como tal. Es una decisión racional dentro de un contexto irracional: si la sociedad insiste en verlo como villano independientemente de lo que haga, tiene sentido abrazar ese rol y al menos ser excelente en algo. La identidad de "supervillano" proporciona lo que la sociedad le negó: un sentido de propósito, competencia, y reconocimiento (aunque sea negativo).

6. La Subcultura Desviada: Megamind y Minion forman una pequeña "subcultura desviada" - un grupo de outsiders que se apoyan mutuamente y desarrollan sus propios valores y normas. Dentro de esta subcultura, ser un "supervillano" no es vergonzoso sino una fuente de orgullo e identidad. Esta dinámica refleja lo que criminólogos han observado en pandillas y otros grupos marginales: cuando la sociedad convencional rechaza a individuos, estos forman comunidades alternativas donde sus identidades estigmatizadas son valoradas.

Metro Man: El Otro Lado del Espejo

Lo que hace a Megamind particularmente sofisticada es su tratamiento de Metro Man, que revela que el etiquetamiento afecta a todos, incluso a quienes reciben etiquetas positivas. Metro Man está atrapado en el rol de "héroe perfecto" tanto como Megamind está atrapado en el de "villano". Nunca eligió ser héroe; la etiqueta le fue impuesta por su apariencia, su lugar de aterrizaje, y las expectativas sociales.

Su falsa muerte y su retiro para convertirse en músico representan un intento de escapar de su propia etiqueta. "Nunca elegí el look de superhéroe", admite. "El look de superhéroe me eligió a mí". Esta línea captura perfectamente la naturaleza impuesta de las etiquetas sociales. Metro Man revela que ser el "héroe" era tan limitante y alienante como ser el "villano" - ambos son prisiones identitarias construidas por expectativas sociales.

Esta simetría es profundamente sociológica. La teoría del etiquetamiento no solo explica la desviación sino también la conformidad. Así como algunos son empujados hacia roles desviados por etiquetas negativas, otros son empujados hacia roles conformistas por etiquetas positivas. Ambos procesos limitan la agencia individual y reducen a personas complejas a categorías simples. Metro Man, el "héroe", es tan unidimensional en su rol como Megamind, el "villano". Solo cuando ambos escapan de sus etiquetas pueden convertirse en seres humanos (o alienígenas) completos.

La Redención: Reetiquetamiento y Desistimiento

El final de Megamind ilustra un concepto crucial en criminología contemporánea: el desistimiento (desistance), el proceso por el cual las personas abandonan carreras criminales. La investigación sobre desistimiento ha demostrado que no es simplemente una decisión individual de "dejar el crimen", sino un proceso social complejo que requiere oportunidades para nuevas identidades y nuevas relaciones.

La redención de Megamind sigue exactamente este patrón. No puede simplemente "decidir" ser bueno; necesita que la sociedad le ofrezca la oportunidad de una nueva identidad. Esto ocurre a través de varios mecanismos:

Primero, Roxanne Ritchi funciona como lo que los criminólogos llaman un "otro significativo" que ve más allá de la etiqueta. Ella es la primera persona en la vida de Megamind que lo trata como un ser humano complejo en lugar de como un rol unidimensional. Su relación le ofrece lo que Shadd Maruna (teórico del desistimiento) llama una "narrativa de redención" - una historia alternativa sobre quién es y quién puede ser.

Segundo, la crisis de Tighten/Titan crea una situación donde Megamind tiene la oportunidad de actuar en un rol completamente nuevo. Cuando la ciudad necesita un héroe y él es el único disponible, puede demostrar capacidades que siempre tuvo pero nunca pudo mostrar. Crucialmente, la comunidad está dispuesta a ver y reconocer estas acciones heroicas, algo que nunca antes había sido posible.

Tercero, el reetiquetamiento público al final de la película - cuando la ciudad celebra a Megamind como su nuevo héroe - completa la transformación. Ya no es el "supervillano" sino el "defensor de Metro City". Este nuevo estatus maestro le permite reorganizar su identidad de manera positiva, usando las mismas habilidades (inteligencia, inventiva, determinación) que antes lo definían como villano, ahora reenmarcadas como características heroicas.

Esta transformación no cambia quién es Megamind fundamentalmente - cambia cómo es percibido y, por lo tanto, qué roles están disponibles para él. Es la misma persona, con las mismas capacidades, pero ahora etiquetado de manera diferente. Esto demuestra el punto central de la teoría del etiquetamiento: el "criminal" y el "héroe" no son tipos de personas diferentes; son etiquetas diferentes aplicadas a las mismas conductas y capacidades humanas.

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Aplicaciones en el Mundo Real

La teoría del etiquetamiento no es solo un ejercicio académico; tiene implicaciones profundas para cómo diseñamos sistemas de justicia, educación y política social. Si el proceso de etiquetar puede crear criminales, entonces nuestras instituciones deben ser cuidadosas sobre cómo y cuándo aplican etiquetas.

Implicaciones para Políticas Públicas

⚖️
Justicia Juvenil

La teoría fundamentó el movimiento hacia la "desjudicialización" de jóvenes infractores. En lugar de arrestos y juicios formales que etiquetan públicamente, se prefieren intervenciones comunitarias que evitan el estigma del sistema penal. Programas de diversión (diversion) buscan prevenir la desviación secundaria.

🏫
Educación y Tracking

El etiquetamiento en escuelas (estudiantes "problemáticos", "especiales", "de bajo rendimiento") puede crear profecías autocumplidas. La teoría apoya enfoques que evitan categorizar permanentemente a estudiantes y ofrecen múltiples oportunidades de redefinición.

📋
Antecedentes Penales

El estigma de un "registro criminal" perpetúa la carrera desviada al cerrar oportunidades legítimas. Movimientos "ban the box" buscan eliminar preguntas sobre antecedentes en solicitudes de empleo, permitiendo que ex-convictos escapen de la etiqueta.

🏥
Salud Mental

El diagnóstico psiquiátrico es un acto de etiquetamiento con consecuencias profundas. El estudio de Rosenhan (1973) mostró cómo las etiquetas psiquiátricas distorsionan la percepción de la conducta. Movimientos de "mad pride" resisten la patologización.

🚔
Perfilamiento Racial

Ciertos grupos son sistemáticamente más vigilados y etiquetados que otros. La teoría explica cómo las minorías pueden tener tasas de criminalidad oficiales más altas no porque cometan más crímenes, sino porque son más etiquetados.

🔄
Justicia Restaurativa

Programas que evitan el etiquetamiento formal y en cambio facilitan diálogos entre víctimas y ofensores. El objetivo es reparar el daño sin imponer etiquetas permanentes que dificulten la reintegración.

El Poder de las Palabras

La teoría del etiquetamiento nos recuerda que las palabras que usamos para describir a las personas tienen poder real. Llamar a alguien "criminal" vs "persona que cometió un crimen", "drogadicto" vs "persona con adicción", "ilegal" vs "persona indocumentada" no es solo semántica: es la diferencia entre ver a alguien como su etiqueta o como un ser humano complejo cuya etiqueta es solo una parte de su historia.

// NOTA IMPORTANTE

La teoría del etiquetamiento no argumenta que el crimen "no existe" o que los criminales son simplemente "víctimas de la sociedad" sin responsabilidad. Más bien, señala que el proceso de definir qué es crimen y quién es criminal es un proceso social y político, no una detección neutral de conductas objetivamente dañinas. Reconocer esto nos permite ser más reflexivos sobre cómo aplicamos etiquetas y más conscientes de las consecuencias no intencionales del sistema de justicia.

Casos Históricos que Ilustran la Teoría

La historia está llena de ejemplos que demuestran cómo las etiquetas de "criminal" y "desviado" han cambiado dramáticamente según el contexto social y político:

La Prohibición del Alcohol (1920-1933): Durante 13 años, millones de estadounidenses que antes eran ciudadanos respetables se convirtieron en "criminales" por producir, vender o consumir alcohol. Cuando la Prohibición terminó, esas mismas personas volvieron a ser ciudadanos normales. Lo que cambió no fue su conducta sino la definición legal. Esto demuestra que el "crimen" es una categoría móvil que depende de quién tiene el poder de definir las reglas en un momento dado.

La Criminalización de la Homosexualidad: Hasta 1973, la homosexualidad estaba clasificada como un "trastorno mental" por la Asociación Americana de Psiquiatría, y era ilegal en la mayoría de los estados. Millones de personas fueron etiquetadas como "enfermos", "criminales", o "pervertidos" por su orientación. La desclasificación y posterior legalización del matrimonio igualitario no cambiaron la naturaleza de la homosexualidad; cambiaron las etiquetas aplicadas a ella. Quienes antes eran "desviados" ahora son ciudadanos iguales ante la ley.

El Crack vs. la Cocaína en Polvo: Durante décadas, las leyes estadounidenses castigaban la posesión de crack (asociado con comunidades afroamericanas pobres) 100 veces más severamente que la cocaína en polvo (asociada con usuarios blancos de clase media y alta). Químicamente, son la misma droga. La diferencia en etiquetamiento (y castigo) no reflejaba diferencias en el daño causado sino diferencias en quién tenía el poder de definir y aplicar las reglas.

Los "Héroes" y "Terroristas" Históricos: Nelson Mandela fue etiquetado como "terrorista" por el gobierno sudafricano y estuvo en prisión 27 años. Hoy es universalmente reconocido como un héroe de la libertad. Los "padres fundadores" de Estados Unidos eran "traidores" desde la perspectiva británica. Los "freedom fighters" de un lado son los "insurgentes" del otro. Estas inversiones históricas demuestran que las etiquetas de "criminal" y "héroe" no reflejan cualidades objetivas sino posiciones de poder y perspectivas históricas.

Implicaciones para la Justicia Contemporánea

La teoría del etiquetamiento ha tenido un impacto profundo en cómo pensamos sobre la justicia penal y las políticas sociales. Algunas de las reformas más significativas inspiradas por esta perspectiva incluyen:

La Desjudicialización Juvenil: Reconociendo que el contacto formal con el sistema de justicia puede etiquetar a jóvenes de manera contraproducente, muchas jurisdicciones han adoptado programas de "diversión" que mantienen a los jóvenes infractores fuera de los tribunales. En lugar de arrestos y juicios que imponen etiquetas públicas de "delincuente juvenil", estos programas ofrecen intervenciones comunitarias que abordan los problemas subyacentes sin el estigma del procesamiento formal. La evidencia sugiere que estos enfoques reducen la reincidencia precisamente porque evitan el proceso de etiquetamiento.

Las Leyes "Ban the Box": Estas leyes, adoptadas en numerosas jurisdicciones, prohíben que los empleadores pregunten sobre antecedentes penales en las solicitudes de empleo iniciales. El objetivo es dar a las personas con antecedentes la oportunidad de ser evaluadas por sus calificaciones antes de ser etiquetadas como "ex-convictos". La investigación muestra que cuando los empleadores ven primero la casilla de antecedentes penales, descartan automáticamente a estos candidatos; cuando la ven después de una entrevista, son más propensos a dar oportunidades.

La Justicia Restaurativa: Este enfoque evita deliberadamente el proceso de etiquetamiento al enfocar la justicia no en castigar al "criminal" sino en reparar el daño causado. En los procesos de justicia restaurativa, el ofensor no es etiquetado como "criminal" ante un tribunal; en cambio, se facilita un diálogo entre el ofensor, la víctima, y la comunidad para encontrar formas de reparación. El ofensor puede reconocer el daño causado y hacer enmiendas sin adquirir la etiqueta permanente de "criminal".

La Reforma del Lenguaje: Hay un movimiento creciente hacia el uso de "lenguaje centrado en la persona" en la justicia penal. En lugar de "criminales", "convictos", o "presos", se habla de "personas con antecedentes penales", "personas encarceladas", o "personas en conflicto con la ley". Este cambio lingüístico no es mera corrección política; refleja el insight del etiquetamiento de que las palabras que usamos afectan cómo vemos a las personas y, por lo tanto, cómo las tratamos.

El Etiquetamiento en la Era Digital

La teoría del etiquetamiento adquiere nueva relevancia en la era de Internet y las redes sociales. Varios fenómenos contemporáneos pueden entenderse a través de este lente:

La Permanencia Digital del Estigma: Antes de Internet, las etiquetas desviadas podían desvanecerse con el tiempo. Alguien podía mudarse a una nueva ciudad y comenzar de nuevo. Hoy, una búsqueda en Google puede revelar errores cometidos hace décadas. Un arresto que no llevó a condena, una foto vergonzosa, un comentario desafortunado: todo puede seguir a una persona permanentemente. El "derecho al olvido" en Europa refleja una preocupación con este problema, pero la solución sigue siendo elusiva.

La "Cultura de la Cancelación": Las redes sociales han democratizado el poder de etiquetar. Donde antes solo las instituciones oficiales (tribunales, medios tradicionales) podían imponer etiquetas públicas, ahora cualquier usuario de Twitter puede iniciar un proceso de etiquetamiento masivo. La "cancelación" puede entenderse como un proceso de etiquetamiento ultrarrápido: alguien comete un acto (o se descubre un acto pasado), es públicamente etiquetado ("racista", "abusador", "problemático"), y enfrenta consecuencias sociales y profesionales. A diferencia del sistema legal, este proceso carece de procedimientos formales, presunción de inocencia, o posibilidad clara de redención.

La Radicalización Online: Internet ha creado nuevos espacios donde las personas etiquetadas como "outsiders" pueden encontrar comunidad. Esto puede ser positivo (comunidades de apoyo para personas marginadas) o negativo (comunidades que refuerzan y celebran identidades extremistas). Desde la perspectiva del etiquetamiento, los foros extremistas funcionan como "subculturas desviadas" digitales donde las etiquetas negativas de la sociedad convencional ("loser", "incel", "radical") se transforman en fuentes de orgullo e identidad.

El Perfilamiento Algorítmico: Los algoritmos de predicción criminal (como COMPAS y otros) automatizan el proceso de etiquetamiento. Basándose en datos históricos que reflejan sesgos pasados, estos sistemas pueden perpetuar y amplificar el etiquetamiento desigual de comunidades marginadas. Si los datos muestran que ciertas áreas o grupos son más "propensos" al crimen (porque han sido más vigilados y etiquetados en el pasado), el algoritmo recomendará más vigilancia de esas áreas y grupos, creando un ciclo que se refuerza a sí mismo.

// REFLEXIÓN FINAL SOBRE APLICACIONES

Reconocer el poder del etiquetamiento no significa abandonar toda responsabilidad individual o negar que existen conductas dañinas que la sociedad debe abordar. Significa ser conscientes de que nuestras respuestas al daño pueden causar daños adicionales si no somos cuidadosos. Significa preguntarnos siempre: ¿esta etiqueta está ayudando a resolver el problema o lo está empeorando? ¿Estamos aplicando etiquetas de manera justa y consistente? ¿Estamos ofreciendo caminos de salida para quienes han sido etiquetados? La justicia debe ser tanto efectiva como humana, y la teoría del etiquetamiento nos ayuda a navegar esa tensión.

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Crítica y Validez Actual

Como cualquier teoría influyente, el etiquetamiento ha recibido críticas sustanciales que han refinado y limitado su alcance explicativo. Estas críticas no invalidan la teoría pero sí clarifican sus limitaciones y el contexto donde es más aplicable. Examinar estas críticas nos permite entender mejor cuándo y cómo aplicar los insights del etiquetamiento.

Las Cinco Críticas Principales

1. El Problema de la Desviación Primaria: La crítica más fundamental es que la teoría no explica por qué ocurre la desviación inicial. ¿Por qué algunas personas cometen actos que violan las normas en primer lugar? El etiquetamiento es excelente para explicar cómo la desviación primaria se convierte en secundaria, pero no dice nada sobre las causas del primer acto. Los críticos argumentan que necesitamos otras teorías (biológicas, psicológicas, estructurales) para explicar el inicio de la conducta desviada. Sin embargo, los defensores responden que esta crítica malentiende el propósito de la teoría: no pretende explicar toda la desviación, sino el proceso específico por el cual los individuos se convierten en "desviados de carrera".

2. ¿Relativismo Moral Excesivo?: Algunos críticos argumentan que la teoría lleva a un relativismo moral inaceptable. Si todo crimen es solo una "etiqueta", ¿significa que el asesinato, la violación, o el abuso infantil son simplemente "construcciones sociales" sin realidad objetiva? Esta crítica tiene fuerza retórica pero malinterpreta la teoría. Los teóricos del etiquetamiento no niegan que ciertos actos causan daño real; simplemente señalan que la definición de "crimen" (qué actos son criminalizados, cómo se castigan, a quién se persigue) es un proceso social y político, no un reflejo automático de la naturaleza del daño causado.

3. La Evidencia Empírica Mixta: Los estudios empíricos sobre si el etiquetamiento realmente aumenta la desviación futura han producido resultados mixtos. Algunos estudios longitudinales encuentran que el contacto formal con el sistema de justicia aumenta la probabilidad de reincidencia, apoyando la teoría. Otros estudios no encuentran este efecto, o incluso encuentran efectos disuasorios del castigo. La respuesta más probable es que la relación entre etiquetamiento y conducta futura es condicional, dependiendo de factores como la edad del etiquetado, el tipo de delito, el contexto comunitario, y las oportunidades alternativas disponibles.

4. Subestimación de la Agencia Individual: Los críticos argumentan que la teoría presenta a los etiquetados como víctimas pasivas de fuerzas sociales, ignorando su capacidad de resistir, negociar, o rechazar las etiquetas impuestas. En realidad, muchas personas etiquetadas como "criminales" rechazan esa identidad y logran reintegrarse exitosamente a la sociedad. La teoría original de Becker no explica bien por qué algunos individuos sucumben a las etiquetas mientras otros las resisten. Desarrollos posteriores, como el trabajo de Ross Matsueda sobre "evaluaciones reflejadas", han intentado incorporar más agencia individual en el marco teórico.

5. Implicaciones Políticas Problemáticas: Si el etiquetamiento causa más desviación, ¿deberíamos simplemente dejar de etiquetar? Algunos críticos argumentan que la teoría puede llevar a políticas excesivamente permisivas que ignoran el daño real causado por ciertas conductas y dejan a las víctimas sin justicia. La respuesta de los teóricos del etiquetamiento es que la cuestión no es "etiquetar o no etiquetar" sino "cómo etiquetar de manera que minimice el daño secundario mientras aborda el daño primario". La justicia restaurativa y los programas de diversión son intentos de encontrar este equilibrio.

FORTALEZAS
  • Explica por qué la "rehabilitación" a menudo falla: la etiqueta persiste
  • Revela los sesgos de clase, raza y género en el sistema de justicia
  • Fundamenta políticas de diversión y justicia restaurativa
  • Explica la delincuencia juvenil y la formación de subculturas
  • Humaniza a las personas etiquetadas como "criminales"
  • Desafía la idea de que el crimen es "objetivo" y neutral
  • Conecta la criminología con cuestiones de poder y desigualdad
LIMITACIONES
  • No explica el crimen primario: ¿por qué alguien comete el primer acto?
  • Puede parecer que "excusa" el comportamiento criminal
  • Ignora que algunos actos (violación, asesinato) son casi universalmente condenados
  • Subestima la agencia del individuo en aceptar o resistir etiquetas
  • Evidencia empírica mixta sobre si el etiquetamiento aumenta la reincidencia
  • No todos los etiquetados se convierten en desviados de carrera
  • Puede llevar a políticas excesivamente permisivas

Desarrollos Posteriores y Refinamientos

Las críticas a la teoría original han generado desarrollos importantes que han refinado y fortalecido el marco teórico. Estos desarrollos responden a las limitaciones identificadas mientras preservan los insights centrales del etiquetamiento.

La Vergüenza Reintegrativa de Braithwaite: John Braithwaite, criminólogo australiano, introdujo una distinción crucial entre "vergüenza estigmatizante" y "vergüenza reintegrativa". La vergüenza estigmatizante es el tipo de etiquetamiento que Becker describió: impone una etiqueta permanente que excluye al individuo de la comunidad. La vergüenza reintegrativa, en cambio, condena el acto pero no la persona, y ofrece rituales de reintegración que permiten al ofensor volver a ser miembro pleno de la comunidad después de reconocer el daño causado y hacer enmiendas. Esta distinción ha sido fundamental para el desarrollo de la justicia restaurativa.

La Teoría del Etiquetamiento Modificada de Matsueda: Ross Matsueda desarrolló una versión más refinada que incorpora el concepto de "evaluaciones reflejadas" (reflected appraisals). Según esta perspectiva, los individuos no simplemente aceptan pasivamente las etiquetas externas; las filtran a través de sus propias interpretaciones y las de sus grupos de referencia. Esto explica por qué algunas personas resisten las etiquetas mientras otras las internalizan. La clave está en cómo el individuo percibe que otros lo ven, no simplemente en cómo otros lo ven.

El Etiquetamiento Estructural: Teóricos más recientes han conectado el etiquetamiento con estructuras más amplias de desigualdad. El "etiquetamiento estructural" examina cómo las instituciones (escuelas, policía, tribunales) sistemáticamente etiquetan a ciertos grupos más que a otros. Este enfoque conecta el micro-proceso del etiquetamiento individual con el macro-contexto de la desigualdad racial, de clase, y de género. No es solo que algunos individuos sean etiquetados; es que el etiquetamiento funciona como un mecanismo de reproducción de la desigualdad social.

La Perspectiva del Desistimiento: La investigación contemporánea sobre "desistimiento" (cómo y por qué las personas abandonan carreras criminales) ha incorporado insights del etiquetamiento. Shadd Maruna y otros han mostrado que el desistimiento exitoso requiere no solo cambios en la conducta sino cambios en la identidad. Las personas que logran dejar el crimen desarrollan "narrativas de redención" que les permiten reinterpretar su pasado y proyectar un futuro diferente. Crucialmente, estas narrativas requieren validación social; otros deben estar dispuestos a ver a la persona de manera diferente.

Ross Matsueda desarrolló una versión más refinada que incorpora la autopercepción: los individuos no simplemente aceptan las etiquetas externas sino que las negocian a través de un proceso de "evaluación reflejada". Esta versión reconoce mayor agencia individual mientras mantiene el insight central sobre el poder de las percepciones sociales.

8/10 VIGENCIA
¿Sigue siendo relevante en 2026?

Muy relevante. En la era de las redes sociales, el etiquetamiento se ha intensificado dramáticamente. La "cultura de la cancelación", el doxing, y la permanencia de la información online significan que las etiquetas pueden imponerse instantáneamente y perseguir a las personas para siempre. Un error grabado en video puede convertirse en la identidad definitoria de alguien. La teoría del etiquetamiento es más necesaria que nunca para entender estos fenómenos y diseñar respuestas más humanas.

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Conexiones con Otras Teorías

La teoría del etiquetamiento no existe en aislamiento; está conectada con otras perspectivas criminológicas y sociológicas que complementan y enriquecen su análisis.

Teoría del Conflicto

Comparte la idea de que las leyes y definiciones de crimen reflejan los intereses de los poderosos. El etiquetamiento añade el mecanismo micro (interacción) a la estructura macro (poder de clase).

Interaccionismo Simbólico

Es el marco teórico más amplio del cual emerge el etiquetamiento. La idea de que la identidad se construye a través de la interacción y que los símbolos (etiquetas) tienen poder real.

Teoría del Control Social

Mientras el control social pregunta "¿por qué la gente NO comete crímenes?", el etiquetamiento pregunta "¿por qué algunas personas son ETIQUETADAS como criminales?". Son preguntas complementarias.

Criminología Crítica

La tradición crítica adoptó y expandió el etiquetamiento, conectándolo con análisis de clase, raza, género y colonialismo. El crimen es visto como construcción del poder estatal.

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COMPRUEBA TU COMPRENSIÓN

Según la Teoría del Etiquetamiento, ¿qué afirmación describe MEJOR el proceso por el cual Megamind se convirtió en supervillano?

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