// Teoría criminológica Teoría clásica

Modelo Económico del Crimen

¿Y si el criminal fuera, ante todo, un empresario? El economista Gary Becker propuso una idea escandalosa: el delito es una decisión de negocios. Se calcula el beneficio, se resta el coste esperado de la pena, y si la cuenta sale a favor, se delinque. Frío, cínico y —para el crimen organizado y el de cuello blanco— asombrosamente certero.

8 min de lectura

Leer en lectura fácil

Suscríbete al podcast de KRIMINIS: las 100 teorías, a dos voces →

// Definición

¿Qué es el modelo económico del crimen?

El modelo económico del crimen, de Gary Becker (1968), trata el delito como una decisión racional: una persona delinque si el beneficio esperado supera el coste esperado, es decir, la pena multiplicada por la probabilidad de recibirla. De ahí se deduce que aumentar la certeza o la severidad del castigo reduce el delito.

La mayoría de las teorías de este archivo buscan la causa del crimen: en el cerebro, en la infancia, en la sociedad, en la etiqueta que otros nos ponen. El modelo económico del crimen se niega a preguntar por qué alguien es criminal y pregunta, en cambio, cuánto gana con serlo. Para esta teoría el delincuente no es un enfermo, ni una víctima, ni un rebelde, sino un agente racional que hace lo que haría cualquier empresario ante una oportunidad de negocio: sopesar lo que puede ganar frente a lo que puede perder, y actuar en consecuencia. El crimen, visto así, es una industria más.

Infografía

El modelo económico del crimen de un vistazo

Autores
Gary Becker · Isaac Ehrlich
Año / época
1968 (artículo fundacional)
Familia
Clásica y neoclásica
Idea
El delito es una decisión de negocio: se comete si el beneficio esperado supera al coste esperado
En una fórmulaBeneficio esperado − (Probabilidad de captura × Severidad + oportunidades legales perdidas) > 0 ⇒ delito
Certezapara disuadir suele importar más la probabilidad de ser atrapado que la dureza de la pena
Estado actualVigente, con maticesLos incentivos importan; el homo economicus criminal no existe

// OrigenBecker, el economista que criminalizó la economía

El economista estadounidense Gary Becker, futuro premio Nobel, llegaba tarde a un examen de un doctorando y tuvo que decidir si aparcar en un sitio legal, lejos, o en zona prohibida, cerca pero con riesgo de multa. Hizo mentalmente el cálculo (probabilidad de multa, importe, tiempo ahorrado) y aparcó en zona prohibida. Si él, ciudadano respetable, había infringido la ley con una simple operación de coste-beneficio, ¿por qué habría de ser distinto cualquier otro infractor? De ahí salió su artículo fundacional, «Crime and Punishment: An Economic Approach» (1968).

La tesis de Becker es de una simplicidad brutal: una persona comete un delito si su beneficio esperado supera a su coste esperado. Y el coste esperado es la pena multiplicada por la probabilidad de sufrirla, más las oportunidades legales perdidas. Si robar un banco promete un millón, la probabilidad de acabar en la cárcel es del 10 % y la condena equivale a un «precio» soportable, la cuenta sale a favor y, según el modelo, el crimen se producirá.

"Una persona comete un delito si la utilidad esperada que le reporta excede la que obtendría dedicando su tiempo y recursos a otras actividades."Gary Becker, "Crime and Punishment: An Economic Approach" (1968)
Concepto clave

El crimen como empresa, no como enfermedad

El modelo de Becker trata el crimen como una decisión racional, y al criminal como un actor económico y no como un caso clínico. El crimen se combate entonces como cualquier actividad indeseada en un mercado: encareciéndola. Hay dos palancas: subir la probabilidad de ser atrapado (más policía, mejor investigación, más vigilancia) o subir la severidad de la pena. Y aquí Becker dejó un hallazgo contraintuitivo que la criminología posterior confirmaría: para un delincuente que calcula, suele disuadir más la certeza del castigo que su dureza. Da más miedo un 80 % de probabilidad de una pena moderada que un 5 % de probabilidad de una pena atroz, porque el criminal-empresario descuenta el riesgo remoto igual que cualquier inversor. La cárcel, en este modelo, es un precio puesto al delito para que deje de salir a cuenta.

El esquema

La cuenta de resultados del delito, paso a paso

  1. 1
    OportunidadAparece un delito con un beneficio esperado concreto
  2. 2
    Cálculo del costeSe estima la probabilidad de captura multiplicada por la severidad de la pena
  3. 3
    Utilidad esperadaSe compara con lo que se ganaría dedicando tiempo y recursos a la vía legal
  4. 4
    DecisiónSi la cuenta sale a favor, se delinque; si no, se abandona

Para encarecer el delito hay dos palancas: subir la certeza de captura o la severidad de la pena. La certeza rinde más.

// La mecánicaOferta, demanda y cuenta de resultados del delito

El modelo económico convierte el crimen entero en un mercado. Hay una oferta de delito (los que están dispuestos a delinquir a un «precio» dado, el riesgo) y una demanda de bienes ilegales (drogas, juego, protección, mercancía robada). El crimen organizado, visto con las lentes de Becker, se convierte en una industria que provee, con eficiencia empresarial, bienes y servicios que el Estado ha prohibido pero que el público sigue demandando. La Ley Seca no eliminó la sed de alcohol; transfirió su suministro del mercado legal al ilegal, y quien supo montar la logística (El Contable de la Mafia, contable de la mafia, entre otros) se hizo inmensamente rico aplicando principios de gestión ortodoxos a un producto ilegal.

Esta mirada explica cosas que las teorías «psicológicas» del crimen explican mal. Explica por qué el narcotráfico persiste pese a la represión brutal: mientras haya demanda y márgenes gigantescos, alguien asumirá el riesgo. Explica el crimen de cuello blanco, donde ejecutivos sin trauma ni marginación descubren que defraudar tiene un «valor esperado» positivo. Y explica por qué endurecer penas sin aumentar la probabilidad de captura muchas veces no funciona: si nadie cree que lo van a pillar, da igual diez años que treinta, porque cualquier número multiplicado por una probabilidad cercana a cero sigue siendo casi cero.

// En la ficciónEl crimen llevado como un negocio

— el Hutt, de Star Wars, es el modelo beckeriano en estado puro: un capo que dirige un imperio de contrabando, tráfico y extorsión con la lógica de un consejero delegado, donde cada esclavo, cada carga, cada deuda de Han Solo es una línea en un balance. El Contable de la Mafia, el Meyer Lansky que nombra El irlandés, es su equivalente histórico: «el contable de la mafia», el hombre que convirtió el crimen en finanzas, con su célebre lema de que su organización «era más grande que la US Steel».

—, el ejecutivo de Aliens, lleva el crimen de cuello blanco al abismo: dispuesto a sacrificar una colonia entera (y a la propia Ripley) porque, en su hoja de cálculo, el valor comercial de un xenomorfo para su corporación supera el precio de unas cuantas vidas humanas. —, Hank Scorpio de Los Simpson, parodia al supervillano como emprendedor motivacional: un jefe encantador que trata la conquista del mundo como un plan de negocio con recursos humanos y cultura de empresa. Y —, el Ebenezer Scrooge de Dickens, es el caso límite: el hombre que ha reducido su vida a una única variable, el dinero, y que solo abandona su avaricia cuando le muestran que el «coste» final de esa contabilidad es su propia condena.

// HoyLa disuasión, la certeza y los límites del homo economicus

El modelo económico dejó una herencia práctica enorme. De él nacen la teoría de la elección racional y la prevención situacional del delito: si el criminal calcula, no hace falta reformar su alma, basta con cambiar la ecuación (cámaras, iluminación, cerraduras más duras, más vigilancia) para que el «coste» de delinquir suba y la oportunidad deje de merecer la pena. Buena parte de la criminología aplicada contemporánea, de las políticas de hot spots policiales a los cajeros con tinta que mancha los billetes, desciende de Becker. Invertir más en la certeza del castigo que en su dureza es hoy consenso empírico.

// La grietaEl criminal no siempre trae calculadora

El delincuente de Becker es un homo economicus perfecto: frío, informado, racional, capaz de estimar probabilidades y maximizar utilidades. El delincuente real muchas veces no se parece en nada a eso. La mayoría de los crímenes violentos nacen de la impulsividad, la ira, los celos, el alcohol, la desesperación o un cerebro adolescente que no descuenta bien el futuro, no de un cálculo. Nadie apuñala a su cuñado en una discusión de sobremesa tras estimar la probabilidad condicional de ser condenado. El modelo ilumina el crimen premeditado y lucrativo y se queda casi mudo ante el crimen pasional e impulsivo, que es el más frecuente.

Por eso los economistas del crimen tuvieron que introducir la racionalidad limitada: las personas calculan, pero mal, con información incompleta, sesgos, emociones y una tendencia a sobrevalorar el premio inmediato y a descontar el castigo lejano. Esa corrección salva el modelo sin destruirlo: el criminal calcula algo, y eso basta para que subir el coste del delito reduzca su cantidad. El dinero explica muchísimo del crimen, pero no lo explica todo.

Relevancia histórica

La economía coloniza la criminología

El artículo de Becker de 1968 aplicó las herramientas del análisis económico (utilidad esperada, incentivos, mercado) a un terreno que se creía reservado a la psicología y la sociología, y de él nacieron la economía del crimen, la teoría de la elección racional y buena parte de la prevención situacional.

  1. 1968Becker publica Crime and Punishment: An Economic Approach.
  2. 1973Ehrlich formaliza y contrasta empíricamente el modelo de participación en actividades ilegales.
  3. 1986Cornish y Clarke trasladan la idea a la criminología como elección racional.
  4. 1992Becker recibe el Nobel de Economía por extender el análisis económico a la conducta humana.

// Por qué importaTomarse en serio que el crimen a veces conviene

El modelo económico obliga a la criminología a mirar una verdad que las teorías compasivas prefieren esquivar: mucho crimen se comete porque compensa. Mientras el crimen siga siendo rentable, habrá quien lo elija, y a veces la herramienta más eficaz es cambiar la aritmética: hacer que delinquir salga caro y que la vía honesta salga a cuenta. El modelo es una lente potente y parcial: enfoca con nitidez al El Contable de la Mafia que lleva la contabilidad del hampa y al — que pone precio a unas vidas, y desenfoca al asesino impulsivo que no calculó nada.

Luces y sombras

Fortalezas
  • Ilumina como ninguna otra teoría el crimen premeditado y lucrativo: narco, fraude, crimen organizado, cuello blanco.
  • Es enormemente accionable: fundó la elección racional y la prevención situacional del delito.
  • Su hallazgo sobre la certeza frente a la severidad es hoy consenso empírico de política penal.
  • No estigmatiza ni patologiza: trata al delincuente como un actor que responde a incentivos, no como un enfermo.
Límites y críticas
  • Presupone un homo economicus frío e informado que rara vez existe en la realidad.
  • Explica mal el crimen impulsivo y pasional (el más frecuente), donde no hay cálculo alguno.
  • Ignora las causas sociales de la desigualdad de oportunidades legales entre unos y otros.
  • Riesgo de imperialismo económico: creer que el dinero lo explica todo es tan ingenuo como negar que explique nada.
En resumen

Tres ideas clave

  • El modelo económico (Gary Becker, 1968): el crimen es una decisión racional de coste-beneficio. Se delinque si el beneficio esperado supera al coste esperado (probabilidad de ser atrapado × severidad de la pena, más las oportunidades legales perdidas). El criminal como empresario, no como enfermo.
  • Convierte el delito en un mercado con oferta, demanda y cuenta de resultados, lo que ilumina el crimen organizado y el de cuello blanco. Hallazgo central: para disuadir, suele importar más la certeza del castigo que su dureza.
  • Su grieta: presupone un homo economicus frío que rara vez existe. Explica bien el crimen premeditado y lucrativo, y casi nada el impulsivo y pasional (el más frecuente). De ahí la racionalidad limitada: calculamos, pero mal.

Fuentes · para seguir leyendo

  • Becker, G. S. (1968). Crime and Punishment: An Economic Approach. Journal of Political Economy, 76(2).
  • Cornish, D. B. & Clarke, R. V. (1986). The Reasoning Criminal: Rational Choice Perspectives on Offending. Springer-Verlag.
  • Levitt, S. D. & Dubner, S. J. (2005). Freakonomics. William Morrow.
  • Ehrlich, I. (1973). Participation in Illegitimate Activities: A Theoretical and Empirical Investigation. Journal of Political Economy, 81(3).

// Pon a prueba la teoría¿A cuál de estos villanos analiza KRIMINIS con Modelo Económico del Crimen?

Lee el expediente de Bobby Glass →

Comparar

En qué se diferencia de sus vecinas

Dudas de la teoríaPreguntas frecuentes

¿Qué es el modelo económico del crimen?

El modelo económico del crimen, de Gary Becker (1968), trata el delito como una decisión racional: una persona delinque si el beneficio esperado supera el coste esperado, es decir, la pena multiplicada por la probabilidad de recibirla. De ahí se deduce que aumentar la certeza o la severidad del castigo reduce el delito.

¿Quién formuló el modelo económico del crimen y cuándo?

El economista Gary Becker, en 1968, en el artículo «Crime and Punishment: An Economic Approach», publicado en el Journal of Political Economy. Isaac Ehrlich lo formalizó y contrastó empíricamente en 1973, y Becker recibió el Nobel de Economía en 1992 por extender el análisis económico a la conducta humana.

¿Sigue vigente el modelo económico del crimen y cuál es su principal crítica?

Sigue siendo muy influyente. Su grieta es el homo economicus: el delincuente de Becker es frío, informado y racional, y muchos delincuentes reales no se parecen a eso. La mayoría de los crímenes violentos nacen de la impulsividad, la ira, los celos o el alcohol. El modelo ilumina el crimen premeditado y lucrativo y casi no explica el impulsivo, por lo que hubo que introducir la racionalidad limitada.

¿Cómo se le ocurrió a Gary Becker el modelo económico del crimen?

Según la anécdota que recoge la página, llegaba tarde a un examen y tuvo que elegir entre aparcar lejos en un sitio legal o cerca en zona prohibida. Calculó la probabilidad de multa, su importe y el tiempo ahorrado, y aparcó en zona prohibida. Si un ciudadano respetable infringía la ley con un cálculo así, pensó, cualquier otro infractor podía hacer lo mismo.

¿Das clase? Planes de clase y salas para tu grupo →

Cita esta página

¿Lo citas en un TFG? Cómo hacerlo bien →