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Villanos de My Hero Academia: la sociedad que los fabrica

El episodio especial de agosto de 2026 reabre la herida: en My Hero Academia el villano casi nunca nace, se hace. Usamos la teoría del etiquetamiento para entender por qué la reacción social crea al desviado, repasando a Shigaraki, All For One, Dabi, Toga y Overhaul.

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Tomura Shigaraki, líder de la Liga de Villanos de My Hero Academia, ejemplo de cómo la sociedad fabrica a sus propios villanos por abandono y exclusión
Los villanos de MHA · los que el mundo de los héroes decidió dejar caer

El episodio especial que My Hero Academia estrenó en agosto de 2026 no vino a celebrar a los héroes: vino a recordarnos de dónde salieron sus enemigos. Y ese es, desde el primer capítulo, el argumento más incómodo de la serie de Kohei Horikoshi. En un mundo donde el 80% de la población nace con un poder llamado quirk, la sociedad no solo reparte capas y medallas: reparte también etiquetas. Decide quién es un héroe, quién es un ciudadano normal y quién, por tener el poder equivocado o haber nacido en el sitio equivocado, es sospechoso de nacimiento. Los villanos de MHA no caen del cielo. Casi siempre son niños a los que ese reparto dejó fuera.

Conviene decirlo antes de empezar, porque es la línea que separa la criminología de la excusa: explicar no es exculpar. Entender por qué un chaval abandonado termina destruyendo ciudades no borra a las víctimas ni justifica la destrucción. Pero sí nos obliga a mirar el otro lado de la ecuación, el que las historias de héroes prefieren ignorar: qué papel jugó la reacción de la sociedad en fabricar al monstruo. Para eso existe una herramienta clásica, la teoría del etiquetamiento.

// La reacción crea al desviadoEl etiquetamiento: no naces villano, te nombran villano

En 1963, el sociólogo Howard Becker publicó Outsiders y le dio la vuelta a la pregunta central de la criminología. Hasta entonces se preguntaba qué tiene de raro el delincuente; Becker preguntó qué tiene de raro la sociedad que lo señala. Su tesis es demoledora: la desviación no es una cualidad del acto, sino la consecuencia de que un grupo aplique reglas y etiquetas a quien las incumple. Un mismo poder es heroísmo si lo tiene un alumno de la academia U.A. y amenaza pública si lo tiene un chico de los suburbios. La conducta puede ser idéntica; lo que cambia es quién sostiene el poder de nombrar.

Edwin Lemert había afinado antes el mecanismo con dos conceptos que en MHA se ven a cámara lenta. La desviación primaria es el primer acto, muchas veces menor o involuntario. La desviación secundaria llega después: cuando la persona, tratada y castigada como desviada, asume la etiqueta como identidad y empieza a comportarse conforme a ella. Entre una y otra opera la profecía autocumplida que describió Robert Merton: una definición falsa de la situación provoca conductas que acaban volviéndola verdadera. Llama monstruo a un niño el tiempo suficiente y le habrás enseñado a serlo.

Concepto clave

La etiqueta como profecía

El etiquetamiento no dice que la sociedad invente el delito de la nada, sino que la reacción social (el estigma, la exclusión, el trato de peligroso) empuja a quien la recibe hacia la carrera desviada. En MHA ese proceso tiene nombre propio: el quirk que asusta, el apellido que avergüenza, el barrio del que nadie sale.

El desviado es quien lleva con éxito la etiqueta.Howard Becker, Outsiders

// Cinco expedientesLos villanos que el mundo de los héroes dejó caer

La Liga de Villanos no es un club de nacidos malvados: es un catálogo de fallos del sistema. Repasemos cinco casos, cada uno una variante distinta de la misma maquinaria de etiquetas. En sus expedientes desarrollamos la ficha criminológica completa; aquí queda la clave de cada uno.

Tomura Shigaraki es el ejemplo puro. Antes de ser el líder de la Liga fue Tenko Shimura, un niño con un poder de destrucción que le aterraba a él mismo, criado en una familia rota por el culto al heroísmo y abandonado, llorando, en una calle donde ningún héroe se detuvo a ayudarle. La sociedad no lo hizo villano de golpe: primero lo dejó caer y luego, cuando otro lo recogió, ya estaba escrito el final. Su caso es la desviación secundaria de manual, la etiqueta convertida en identidad. Lo detallamos en su expediente de Shigaraki.

All For One es la otra cara: no la víctima del etiquetado, sino el agente que lo explota. Él no espera a que la sociedad rechace a un niño; busca a los rechazados, los recoge y los reprograma. Encarna a quien Becker llamaría el emprendedor moral invertido, el que convierte el estigma ajeno en materia prima de su propio poder. Donde el sistema abre una grieta, él mete la mano. Su perfil de arquitecto está en el expediente de All For One.

Dabi, en realidad Toya Todoroki, traduce el etiquetamiento al ámbito familiar. Hijo del héroe número uno, fue criado como un proyecto y descartado como un defecto cuando su cuerpo no soportó el poder que su padre quería heredarle. Etiquetado como el fracaso de la familia, se convierte literalmente en el fuego para el que fue engendrado: profecía autocumplida hecha llamas. Su venganza es un espejo puesto ante la institución heroica. Su historia, en el expediente de Dabi.

Himiko Toga nació con un quirk que su entorno consideró monstruoso: la necesidad de beber sangre. En vez de ayuda recibió el mandato de fingir normalidad, de reprimir lo que era hasta que estalló. Es el caso de libro de la amplificación de la desviación: cuanto más la trataron como un peligro que ocultar, más se convirtió en ese peligro. Su clave está en el expediente de Himiko Toga.

Overhaul (Kai Chisaki) cierra el círculo por arriba. Huérfano criado en un clan yakuza en decadencia, no quiere destruir la sociedad de los quirks: quiere curarla, borrar los poderes que considera una enfermedad. Es el villano que ha interiorizado tan a fondo la lógica de pureza y exclusión del propio sistema que la lleva al extremo. Su orden alternativo nace del mismo asco a lo diferente que produjo a los demás. Lo analizamos en el expediente de Overhaul.

Infografía

Cinco villanos, una misma maquinaria

Shigaraki
Abandono infantil: la etiqueta se vuelve identidad (desviación secundaria).
All For One
El agente que recoge a los rechazados y los reprograma en armas.
Dabi
Etiquetado como el fracaso familiar: la profecía se cumple en llamas.
Toga y Overhaul
Quirk estigmatizado y lógica de pureza: exclusión llevada al extremo.
1963el año de Outsiders de Becker: la desviación la crea la reacción social, no solo el acto

// Por qué importaEl espejo que MHA nos pone delante

La fuerza de My Hero Academia no está en que sus villanos sean simpáticos, sino en que son evitables. Cada uno señala un punto exacto donde una sociedad obsesionada con los héroes falló a un niño: el que lloraba en la calle, el que no encajaba en casa, la que solo necesitaba que no la trataran como un monstruo. El etiquetamiento nos recuerda que las instituciones que dicen protegernos también producen categorías, y que quien reparte el estigma comparte parte de la responsabilidad del resultado.

Por qué importa

Explicar el origen no borra el daño

Nada de esto absuelve a Shigaraki de sus víctimas ni a Overhaul de sus crímenes. La teoría del etiquetamiento no busca inocentes: busca prevención. Si la reacción social empuja a la carrera desviada, entonces la intervención temprana, la ausencia de estigma y una segunda oportunidad real no son blandura, son la única política que corta la profecía antes de que se cumpla.

En resumen

Lo que MHA entiende sobre sus villanos

  • La tesis criminológica de la serie es que la sociedad fabrica a sus villanos por discriminación, abandono y exclusión.
  • Becker (Outsiders, 1963): la desviación no es una cualidad del acto, sino de la reacción social que lo etiqueta.
  • Lemert y Merton explican el mecanismo: la etiqueta se vuelve identidad y la profecía autocumplida la hace realidad.
  • Shigaraki, Dabi y Toga son variantes del mismo proceso; All For One lo explota y Overhaul lo lleva al extremo de la pureza.
  • Explicar no es exculpar: entender el origen sirve para prevenir, no para borrar el daño hecho a las víctimas.

Fuentes · para seguir leyendo

  • Becker, H. S. (1963). Outsiders: Studies in the Sociology of Deviance. The Free Press.
  • Lemert, E. M. (1951). Social Pathology: A Systematic Approach to the Theory of Sociopathic Behavior. McGraw-Hill.
  • Merton, R. K. (1948). The Self-Fulfilling Prophecy. The Antioch Review, 8(2), 193-210.
  • Merton, R. K. (1968). Social Theory and Social Structure (ed. ampliada). The Free Press.

Preguntas frecuentes

¿My Hero Academia dice que los villanos no son culpables?

No. La serie, como la teoría del etiquetamiento, distingue entre explicar y exculpar. Muestra que el abandono, la discriminación y la exclusión empujan a muchos personajes hacia la villanía, pero eso no borra la responsabilidad por sus crímenes ni el sufrimiento de las víctimas. El objetivo de entender el origen es prevenir, no justificar.

¿Qué es la teoría del etiquetamiento aplicada a MHA?

Es la idea, formulada por Howard Becker en 1963, de que la desviación no está en el acto sino en la reacción social que lo señala. En MHA se ve cuando un mismo quirk es heroico en un alumno de U.A. y peligroso en un chico de los suburbios: la sociedad decide quién es héroe y quién villano, y esa etiqueta acaba moldeando la conducta de quien la recibe.

¿Por qué Shigaraki es el mejor ejemplo de villano fabricado?

Porque su caso muestra la secuencia completa: un niño con un poder que le aterraba, una familia rota por el culto al heroísmo y un abandono en la calle donde ningún héroe se detuvo. Tratado como una amenaza antes de cometer nada, terminó asumiendo esa etiqueta como identidad. Es la desviación secundaria y la profecía autocumplida llevadas al extremo.